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El Periódico de Aragón

POLÉMICA EN EL CONVOY

¿Por qué el tren Valencia-Zaragoza estuvo 26 minutos parado?

El tren Valencia-Zaragoza rodeado por las llamas. SERVICIO ESPECIAL

Al día siguiente de que ocurriera el incidente a bordo del tren Valencia-Zaragoza que acabó con 20 pasajeros saliendo al exterior, rompiendo incluso las ventanas, para huir del incendio que les sorprendió cuando circulaba por Bejís, empezaron a difundirse multitud de versiones de lo ocurrido dentro de los vagones. También hubo numerosas críticas sobre por qué nadie evitó que ese tren llegara a una zona donde desde «dos horas antes» se conocía la presencia del fuego.

Eran explicaciones en primera persona, sobre todo las de los testigos que asistieron a los momentos más tensos dentro del convoy, cuando este detuvo en la vía. Y una certeza que demuestra la gravedad del episodio que todos los que iban en él tuvieron que pasar: el vehículo estuvo 26 minutos parado en medio de las llamas que había a ambos lados de la infraestructura y que la maquinista se encontró de frente cuando se dirigía a Teruel. Es un dato aportado por la propia Renfe en un informe que emitió ayer por la tarde y que trataba de aclarar todas las incógnitas que se vertían en ese momento sobre su actuación y hasta la de la propia maquinista.

En él expone que «sobre las 17.54 horas» la conductora del convoy detiene el tren «porque observa una intensa lluvia de cenizas y humo». Y también que reanudó su marcha «a las 18.20 horas» rumbo a la estación de Caudiel, dando marcha atrás y recogiendo en el camino a algunos de los que habían salido del tren presos del pánico.

En todo momento, la compañía defiende que la maquinista pidió a los viajeros que no salieran al exterior del tren porque no era seguro y que, precisamente, al romper las ventanas de emergencia algunos pasajeros, que desoyeron sus palabras, se activaron los sistemas antiincendios y el freno automático, provocando luego un retraso en la reanudación de la marcha.

Además, según Renfe y Adif, «no se tenía conocimiento de ningún incidente en la vía» o «de que la zona estaba en desalojo por parte de ningún organismo». Tampoco nadie alertó de ello ni a la operadora ni al gestor ferroviario. Y recordaron que otro convoy realizó el mismo recorrido «sin detectar ninguna anomalía o complicación».

La Guardia Civil vigila la evacuación del tren al llegar a la estación de Caudiel.

Sus palabras, contundentes, se apoyan en grabaciones que obran en poder de ambas compañías, como se hace con todas las comunicaciones con el puesto de mando, con la que hizo la maquinista. Pero eso no impide que las versiones fueran tan dispares y hubiera testimonios que llegaran a afirmar que fue la propia maquinista la que perdió los nervios como consecuencia de esta situación de tensión. Para argumentar que la huida estaba justificada por una cuestión de supervivencia.

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