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El Periódico de Aragón

SINIESTRALIDAD EN LAS CARRETERAS DE ARAGÓN

La muerte de dos motoristas aviva el debate sobre la seguridad vial

El miércoles falleció uno en Yésero y, ocho horas después, fue una mujer en Barbastro | Una cuarta parte de los 32 fallecidos en Aragón montaba sobre una motocicleta

La fallecida en Barbastro, de 39 años, viajaba de pasajera en una moto cuando colisionaron con este tractor. GUARDIA CIVIL

Aragón sumó este miércoles dos nuevas muertes en sus carreteras en algo menos de ocho horas: el tiempo que transcurrió entre el siniestro mortal de Yésero a las doce del mediodía y el de Barbastro a las ocho de la tarde. Los dos muertos montaban sobre una motocicleta y fallecieron una salida de la vía y una colisión frontal, respectivamente. Este par de decesos eleva a 33 las víctimas mortales en Aragón, de las cuales una cuarta parte son motoristas. De nuevo, se vuelve a abrir el debate en torno a la seguridad vial para estos conductores, aunque los expertos van más allá y hacen una reflexión para el conjunto de vehículos: una investigación de los siniestros en las que se tenga en cuenta también el factor carretera.

Primero fue un motorista de 59 años el que perdió la vida al salirse de la vía en la N-260 a su paso por el término de la localidad oscense de Yésero. Este vecino de Guipúzcoa se salió de la carretera por el margen izquierdo y se despeñó 65 metros por un barranco.

Ocho horas después, una mujer de 39 años murió mientras viajaba como pasajera en una motocicleta en una colisión frontal con un tractor en la N-123 a la altura de Barbastro. El conductor del vehículo, por su parte, resultó herido de levedad y fue trasladado al hospital de la capital del Somontano.

Datos de 2022

Según la última actualización de la Dirección General de Tráfico (DGT), estos dos siniestros elevan a 32 las muertes en las carreteras aragonesas en lo que llevamos de año: dos más que en 2021 y una menos que en 2019. Así, Aragón se sitúa como la octava comunidad autónoma en el ranking de decesos de siniestros viales en vías interurbanas. Por provincias, es la de Huesca la que registra un mayor número de muertes con 19. En Zaragoza son 11 y, en Teruel, 2.

No obstante, Juan Carlos Toribio, director de la Unión Internacional para la defensa de Motociclistas, asegura que las muertes podrían ser alguna más. Mientras que la DGT recoge 30 motoristas fallecidos en el mes de julio en España, Toribio apunta que ellos llevan contabilizados, «al menos», 44. Para él, la realidad es «mucho más agresiva» y no comprenden que la DGT achaque estos siniestros mortales a la ola de calor, como informaron recientemente. Por eso, han requerido al ministro del Interior los informes científicos en los que se basan para justificar las muertes del mes de julio.

«Se busca que la responsabilidad solo sea del conductor», asegura Toribio

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Preguntado por la seguridad vial en las carreteras y las causas que conducen a accidentes, Toribio asevera que «se busca que la responsabilidad solo sea del conductor». Con él coincide Juan José Alba, miembro del Grupo de Nuevas Tecnologías en Vehículos y Seguridad Vial, quien lo explica a la perfección: «Si un motorista tiene un accidente porque hay gravilla en la carretera, siempre se dice que tendría que haber adecuado la velocidad a esa circunstancia. Pero, ¿por qué había gravilla?, ¿quién tenía que quitarla?»

Por eso, Alba insiste en que hay que crear un órgano técnico independiente: «La administración no se va a echar la culpa del mal estado del firme, por ejemplo. La gestión del transporte por carretera y su seguridad está politizada a nivel nacional, autonómico, comarcal y municipal». 

Cambio de enfoque

Para Toribio, la reducción de la siniestralidad solo se puede alcanzar por medio de un camino: «abrir una investigación en la que se busquen factores y no responsables, pues eso ya le compete al juez». Con él coincide Juan José Alba: «Hay que cambiar el enfoque de la seguridad vial, es decir, hay que trabajar con un enfoque técnico. No es nada nuevo, ya se está haciendo en el transporte aéreo, marítimo y ferroviario. Aquí se separa la investigación técnica de la investigación judicial. El culpable ya lo buscará el juez».

Ante esto, Toribio explica que, en los siniestros de tráfico, no se analiza el estado de conservación de la vía. Por ejemplo, no se tiene en cuenta una mala gestión del firme, que puede poner en entredicho la estabilidad de las motos. Ni tampoco se tienen en cuenta señales obsoletas que han perdido su capacidad de refrexión y de información: «Los agentes de tráfico no tienen dispositivos para medir en nivel de influencia de la vía, por lo que necesitan medidores de coeficiente de rozamiento o de refrexión de señales».

Alba, que también ejerce de profesor en el grado en Ingeniería Mecánica de la Universidad de Zaragoza, finaliza con un reproche a la inexistencia de una cooperación entre comunidades: «A mí me gusta resaltar que cada accidente es una historia distinta, que sirven para aprender y evitar futuros accidentes. Por ejemplo, en Movera y Cádiz se dieron dos colisiones frontales de una mototocicleta con un vehículo largo atravesado que no se veía de noche. Fueron idénticos. El de Movera fue unos años antes que el de Cádiz, por lo que se podrían haber adoptado medidas para evitar que se repitiera de nuevo». 

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