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La transición energética

Aragón tiene ya 2.804 aerogeneradores y el 40% se acercan al final de su vida útil

Un total de 1.155 molinos eólicos tienen ya 20 o más años, el 20% de la potencia total / Los productores deben optar entre desmantelar, alargar la operativa o repotenciar

Torres eólicas en Fuendetodos, una de las zonas de Aragón con más instalaciones energética de este tipo. JAIME GALINDO

En 1986 se instaló en la localidad zaragozana de La Muela el primer parque eólico en Aragón y el segundo de toda España. Contaba con 12 aerogeneradores. Era el principio de un vendaval energético que ha convertido a la comunidad en un referente a nivel nacional e internacional de la principal fuente renovable, esencial para avanzar en la descarbonización del mix de generación eléctrica al ser una de las alternativas más limpias para producir luz.

Al cierre de 2021 se contabilizaron un total de 2.804 aerogeneradores en las tres provincias, según los datos aportados a este diario por la Asociación Empresarial Eólica (AEE). De esta manera, hay una de estas torres que superan los 100 metros de altura con las aspas por cada 468 habitantes, la mayor densidad de todo el país. Suponen el 13% de todos los molinos de viento que se encuentran en España (21.500) pero un elevado porcentaje de ellos empiezan a volverse obsoletos si no se adoptan las medidas adecuadas para prolongar su periodo de explotación. En concreto, dos de cada cinco tienen ya 20 o más años y se acercan por tanto al final de su vida útil y con ello, a su desmantelamiento.

El crecimiento del sector ha sido fulgurante en la etapa más reciente. Solo en los últimos cinco años se han levantado casi 800 aerogeneradores en los montes de la comunidad, un sacrificio para el territorio que ha azuzado la controversia en el medio rural sobre el impacto en el paisaje y el medio ambiente, así como el debate sobre si las energías renovables aportan suficiente riqueza y valor añadido al territorio en relación a los ingentes beneficios que ganan sus promotores.

Al cierre del pasado año, Aragón contaba con 175 parques eólicos que suman 4.491 megavatios (MW) de potencia –en España, 1.298 plantas y más 28.000 MW–, una cifra que se ha más que duplicado en solo cuatro años y que sitúa a la comunidad como la segunda del país en esta tecnología. Solo le supera Castilla y León (6.384 MW), pero esta es una región que le dobla en cuanto a superficie.

En los últimos años, el sector eólico español ha mantenido su trayectoria ascendente en cuanto a la instalación de nueva potencia y a la participación en el mix de generación. De cara a los próximos años, y tal como establece el Plan Nacional de Energía y Clima (PNIEC), la energía eólica continuará este crecimiento con el objetivo de alcanzar los 50 gigavatios (GW) en 2030, frente a los 28 instalados a principios de 2022. Aragón seguirá despuntando en ese horizonte y acaparará una parte importante de esa nueva capacidad: en torno a 5 GW (5.000 MW).

Al mismo tiempo, la primera generación de aerogeneradores está llegando al fin de su vida operativa. A finales de 2022, en torno al 20% de la potencia actualmente instalada en la comunidad tendrá 20 años de vida o más. Esa cifra podría superar el 30% en 2025 si se cumple el escenario del PNIEC. De los aerogeneradores que están instalados en Aragón, un 40% (1.155) superan las dos décadas de vida y el 60% (1.716) se instalaron antes de 2005 y, por lo tanto, tienen más de 15 años.

Tres alternativas

A pesar de estas cifras, desde el sector lanzan mensaje de tranquilidad. Aunque los aerogeneradores se diseñan por el fabricante para estar operativos durante una vida útil de 20 años, en la mayoría de los casos, gracias «a una adecuada política de operación y mantenimiento», se observa que cuando alcanzan esa longevidad «todavía se encuentran en buenas condiciones», asegura Virgilio Márquez, consejero delegado de la Asociación Empresarial Eólica. Por ello, es habitual extender la operación de los parques eólicos hasta los 25 años o incluso superarlos, manteniendo las condiciones operativas y de seguridad.

Cuando los parques eólicos se aproximan al final de su vida útil de diseño (20 años), los propietarios deben optar por desmantelar las instalaciones, garantizando que los terrenos retornan a su estado inicial antes de su construcción; realizar inversiones para extender su periodo de actividad; o repotenciar las plantas, sustituyendo los aerogeneradores antiguos por otros nuevos, más eficientes y de mayor capacidad.

En los próximos años, muchos parques eólicos deberán optar una de esas alternativas. La elección entre una u otra estrategia dependerá, según Márquez, «de múltiples factores que afectan al modelo de negocio de las instalaciones existentes», como, por ejemplo, el estado de las máquinas, la fiscalidad aplicable, la lentitud de los procesos administrativos, el fin del régimen de incentivos o el desarrollo de mecanismos específicos de apoyo para repotenciación.

Hasta el momento, la tendencia natural del mercado español ha sido la extensión de vida más allá de los veinte años inicialmente previstos. El hecho de que, en la mayoría de los casos los activos existentes se encuentren próximos a su amortización y que las inversiones requeridas para extender la vida útil sean reducidas, junto con la lenta tramitación administrativa de los proyectos de repotenciación, hacen que la extensión de vida «sea la alternativa de menor riesgo económico para el promotor y la que mayoritariamente se está adoptando», apuntan desde la gran patronal eólica.

Segunda mano

Como consecuencia de lo anterior, con los escenarios previstos de repotenciación de parques en los próximos años, todo apunta a que más de 20.000 palas podrán ser desinstaladas en los próximos años, principalmente las de los aerogeneradores más antiguos y pequeños que hayan superado con creces los 20 años de antigüedad. A fecha de 31 diciembre del pasado año en España sólo se habían repotenciado 11 parques eólicos. Los aerogeneradores desmantelados en estas operaciones se han destinado principalmente a mercados de segunda mano.

De hecho, algunas empresas españolas son pioneras en la generación de este negocio para dar una segunda vida a los molinos a escala global mediante subastas específicas. Este mecanismo permite a los propietarios de los parques eólicos la venta de los activos desmantelados, ya sea para su reinstalación en otras ubicaciones o para su aprovechamiento como repuestos.

«Las palas procedentes de parques eólicos repotenciados hasta la fecha en España no han tenido que ser trasladadas a vertedero, sino que han podido ser absorbidas por estos mercados de segunda mano», subraya el CEO de la AEE. En este sentido, Márquez recuerda que el sector europeo se comprometió en 2021 a que ninguna pala sería trasladada a un basurero a partir de 2025. «La nueva industria del reciclaje de palas está alcanzado en estos años una dimensión industrial adecuada para absorber tal cantidad de material compuesto y poder reutilizarlo bajo la óptica de la economía circular», recalca.

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