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«Con cada fallecido, recuerdo la llamada de la Policía por mis padres»

«La gente cree que no le va a pasar y a mí me dieron la mala noticia dos veces»

Miguel Ángel Bernal perdió a sus padres y a un hermano.  | EL PERIÓDICO

Miguel Ángel Bernal perdió a sus padres y a un hermano. | EL PERIÓDICO / l. m. g.

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L. M. G.

Zaragoza

Miguel Ángel Bernal está al frente de la asociación Stop Accidentes en Aragón. Decidió formar parte de este colectivo de apoyo a las víctimas cuando la tragedia llamó a su puerta un 27 de noviembre de hace 17 años. Aquel día unos jóvenes atropellaron mortalmente a sus padres. Justo era el día en el que Ángel y Rosario celebraban el aniversario de bodas. Pese al tiempo transcurrido, todavía se le entrecorta la voz al recordarlo.

«Me acuerdo de esa llamada de la Policía en la que nos dijeron que mis padres habían muerto. De hecho, cada vez que me notifican un accidente mortal lo revivo», señala Bernal, quien apunta a que sus padres iban caminando juntos por la avenida Marqués de la Cadena de Zaragoza cuando unos jóvenes estaban haciendo carreras y se los llevaron por delante.

Pero la tragedia se repitió hace ocho años un 23 de abril. Su hermano José Mari moría en una colisión de tráfico en la localidad zaragozana de Urrea de Jalón, en la comarca de Valdejalón. El conductor de una furgoneta, un vecino de Urrea de Jalón de 79 años que iba a sus tierras, giró a la izquierda de forma repentina sin que el hermano de Bernal, que iba en moto, pudiera reaccionar a tiempo y acabó sufriendo el accidente.

«Fue un nuevo mazazo para los ocho hermanos que somos», asevera Bernal, quien añade que «el dolor nunca se va. Es una secuela psicológica que perdura». «No es lo mismo cuando pierdes a un ser querido por una enfermedad, te vas preparando, que cuando alguien te los arrebatan de repente», señala.

No obstante, señala que «por el bien de uno mismo es importante buscar una salida y reponerse». «La verdad que a mí me vino muy bien Stop Accidentes porque me vi reflejado en otras personas que estaban pasando por el mismo duelo y el compartir impresiones y desahogarte con gente que siente lo mismo que tú es muy importante». En esa búsqueda de intentar salir de esa trágica situación, Bernal decidió tratar de hacer algo por la prevención. «Ir a los colegios y contar mi experiencia no solo me sirvió para desahogarme, sino que también es un ejercicio para concienciar. Al principio costaba más que ahora», apostilla Bernal, quien considera que sus padres estarían orgullosos de ello.

El delegado de Stop Accidentes destaca que para una víctima de un accidente de tráfico recibir un perdón por parte del causante de la desgracia «se agradece». «Entiendo que puede ser complicado, pero recuerdo que el hijo del hombre que provocó el siniestro de mi hermano se armó de valor y se presentó en el velatorio para pedirnos disculpas y para ofrecerse en lo que necesitáramos», recuerda, a la vez que añade que «no es fácil, pero reconforta». La otra cara la vivió con sus padres. Los jóvenes nunca se dirigieron a ellos y cuando les vieron sentados en el banquillo solo pudieron escuchar excusas.

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