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Día Mundial del Recuerdo de las Victimas de Accidentes de Tráfico

Los psicólogos luchan contra el «aislamiento» de las víctimas de accidentes de tráfico

Los especialistas inciden en la importancia de «vivir de otra manera»

Un accidente de tráfico en el Paseo Pamplona de Zaragoza.

Un accidente de tráfico en el Paseo Pamplona de Zaragoza. / Ángel de Castro

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L. M. G.

Zaragoza

Los problemas de salud mental que generan los accidentes de tráfico no aparecen en las estadísticas, pese a estar siempre presentes. Para intentar ayudar a las víctimas, los especialistas en esta materia tratan de sacar a los afectados del «aislamiento» en el que acaban.

Lo sabe muy bien Marilina Ferrer, psicóloga de la asociación Stop Accidentes, quien destaca que es muy diferente tratar a familiares de fallecidos que de heridos graves. «Pese a que el dolor es diferente, siempre digo que después de una tormenta viene el arcoiris. Sabes que siempre está el sol detrás de la nube y que se acabará viendo», afirma Ferrer.

La pregunta que toda víctima se hace, según esta doctora, es la de «¿por qué a mí?»; además de que se establece una idea de injusticia que envuelve la vida diaria. «Contra ese odio y esa sensación de culpa se lucha con actividades y con sesiones en los que las víctimas se desahogan», señala. «Son muy importantes las charlas colectivas dirigidas en las que hay comprensión por encima de todo».

En ello incide Ferrer que pide que esto sea tarea de todos. «Una víctima lo que menos necesita escuchar es un ‘¿qué tal estás?’ puesto que le va a hacer recordar el drama que está viviendo, sino que es necesario mostrar interés con un ‘¿qué has hecho?’ o ‘¿qué estás haciendo?’ porque le generas, sin darte cuenta, una salida».

Afrontar la nueva realidad es algo difícil para los que han perdido un familiar, especialmente los padres que ven morir a sus hijos. «El duelo en estas personas dura años, aunque depende de las personas», afirma Marilina Ferrer, quien incide en la «importancia de llenar de actividades el día a día».

También le es complicado a quienes, por suerte, han salido con vida de un siniestro vial, pero sufren secuelas como, por ejemplo, quedarse tetrapléjicos. «La vida les cambia de forma radical, incluso tienen que adaptar sus hogares, pero acaban descubriendo que pueden hacer otras cosas e incluso hacer lo que hacían, pero de otra manera». «Tengo un paciente que antes del accidente que sufrió competía en natación, lo pasó muy mal, pero descubrió que podía hacer lo mismo, pese a no tener movilidad en sus piernas. Es una persona feliz».

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