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EL IMPACTO DE LA CRISIS DE PRECIOS EN LA NEGOCIACIÓN COLECTIVA

Los salarios se estancan en Aragón y crecen cuatro veces menos que la inflación

Los sueldos pactados por convenio suben el 1,99% en la comunidad, el menor incremento de toda España. El alza de precios se ha moderado en los tres últimos meses, pero sigue empobreciendo a los trabajadores

Protesta de las trabajadoras del sector de la limpieza de edificios y oficinas, este mes en la plaza del Pilar. | JAIME GALINDO

La famosa cuesta enero se ha hecho permanente para buena parte de las familias en un 2022 plagado de curvas. El coste de la vida se ha disparando en España como no se recordaba en casi cuatro décadas como consecuencia de la crisis energética y la escalada de los precios, unos impactos que tienen su detonante en la invasión de Putin sobre Ucrania. La inflación va moderándose, frente a unos sueldos que apenas alzan el vuelo y permanecen estancados. La situación es si cabe más severa en Aragón, donde el índice de precios al consumo (IPC) está algo por encima de la media nacional y los salarios, para más inri, crecen a un ritmo menor que el común de los trabajadores españoles.

Esta es la fotografía que dibujan los datos más recientes sobre los salarios pactados en convenios colectivos que ha actualizado hace diez días el Ministerio de Trabajo. Según las estadísticas de octubre, las nóminas de los asalariados aragoneses que han visto renovado su convenio –que no son todos– están creciendo al 1,99% frente a un IPC que en ese mismo mes se ubicaba en el 7,7% a nivel autonómico. Dicho de otra manera, las remuneraciones están creciendo cuatro veces menos de lo que están subiendo los precios. La brecha entre ambas variables supone una abultada pérdida de poder adquisitivo para los trabajadores, que podría estrecharse en la medida que la inflación se modere, como ha ocurrido en los tres últimos meses.

La desproporción es mayor que en el conjunto de España, donde la subida de los salarios pactados en empresas y sectores es del 2,64% y el repunte de la inflación se sitúa en el 7,3%, es decir, los sueldos crecen tres veces menos que el coste de la vida.

La inflación reduce la capacidad de compra de quienes no están en condiciones de incrementar sus ingresos en la misma proporción que suben los precios. De esta manera, golpea de lleno a los trabajadores, especialmente a los más precarios. Por eso, algunos economistas la definen como el impuesto de los pobres. También tiene efectos en los alquileres y afecta negativamente al ahorro y la inversión.

Negociación colectiva

Los sindicatos reclaman mayores subidas de los salarios. De no ser así, vaticinan un incremento de las disputas laborales, algo que ya ha empezado a ocurrir aunque, de momento, a baja intensidad. «Los empresarios están siendo reacios a la mejora de los salarios y eso conduce al conflicto. El encuentro y el entendimiento es la solución a una mayor conflictividad social que afectaría a ambas partes», sostiene José de la Morenas, secretario de Política Sindical e Industrial de UGT Aragón, quien pone como ejemplo los acuerdos alcanzados recientemente en sectores como construcción y transporte de la provincia de Zaragoza, a pesar de este contexto adverso que existe. «Hay sectores en los que se está dando una situación de muy altos beneficios y eso se tiene que trasladar a los salarios», subraya.

«No se trata solo de no perder poder adquisitivo, es que para muchos trabajadores significa poder llegar o no a fin de mes. De forma silenciosa los salarios valen menos que antes», señala Pablo Castillo, secretario de Acción Sindical de CCOO Aragón, que recuerda el impacto que tiene en las familias la fuerte subida de las facturas de energía o de las hipotecas. «El trabajo tiene un valor y un coste, igual que la energía o las materias primas. El respeto al trabajo empieza por retribuirlo adecuadamente», defiende el sindicalista.

Desde CEOE abogan por la moderación salarial en el contexto actual e inciden en la importancia de evitar un escenario en el que los aumentos de los precios y sueldos «se retroalimenten» para evitar efectos de segunda ronda que «lleven a una espiral inflacionista».

La escalada inflacionista ha provocado una ralentización en la firma de convenios colectivos por la falta de acuerdo sobre todo en materia salarial. La falta de un Acuerdo Empleo y Negociación Colectiva (AENC) a nivel nacional no ha propiciado que exista un mayor entendimiento entre las partes.

En los diez primeros meses del año se firmaron en Aragón 82 convenios que afectan a 24.055 empresas y un total de 177.323 empleados. Del total, 63 fueron acuerdos de empresa, con una subida salarial del 3,33% de media; y 19 de sector, con una alta del 1,83%.

Los conflictos laborales que hay ahora en Aragón

Son varios los conflictos laborales que están activos en Aragón por el bloqueo de convenios colectivos y otros tantos están a punto de estallar. Uno de los mayores ‘fuegos’ afecta al sector de la limpieza de edificios y locales de Zaragoza, donde las trabajadoras han convocado huelga indefinida desde el 28 de noviembre para exigir salarios «dignos» para unas nóminas que rondan de media los 750 euros al mes.

El otro gran conflicto abierto es del bus de Zaragoza, donde continúan los paros y no hay visos de acuerdo. También existen problemas en el sector de almacenaje y distribución de Zaragoza, donde los sindicatos reclaman a la patronal que retome las negociaciones del convenio. Y en la compañía Cablena, CCOO ha iniciado movilizaciones contra la «campaña de despidos y sanciones a trabajadores y miembros del comité» que, dice, ha emprendido la empresa.

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