Las pequeñas y medianas empresas de transporte de mercancías por carretera en Aragón tienen en Tradime una herramienta y un interlocutor de primer nivel para la defensa de sus intereses profesionales. En la actualidad, la asociación integra a más de 700 empresas con una flota de 2.000 vehículos y se encuentra inmersa en importantes proyectos para hacer frente al momento especial que atraviesa el sector.

Uno de ellos es la constitución de una nueva federación estatal de pymes del transporte junto a asociaciones de otras comunidades «muy consolidadas en el territorio y con amplia experiencia», explica el presidente de Tradime, José Antonio Moliner. Entre los objetivos de esta nueva alianza figura lograr la representación real de las pymes en el Comité Nacional del Transporte, ya que actualmente estas se sienten «abandonadas» por este organismo de interlocución con el Gobierno, donde solo representan el 15%.

Para ello, abogan por un cambio en la Ley de Ordenación de Transporte Terrestre que regula la composición del comité, para que este sea «más democrático» y tengan cabida todos los agentes del sector. Moliner se muestra optimista ante el cambio que esto podría suponer. «Hemos encontrado apoyo en otras asociaciones como nosotros y vamos a ver lo que podemos conseguir y si podemos mejorar las cosas», adelanta.

Falsas cooperativas

Además, la futura federación heredará muchas de las reivindicaciones de las asociaciones que la conforman, entre ellas la lucha contra la competencia desleal, en la que «Aragón ha servido de ejemplo a otras comunidades» –afirma el presidente de Tradime–, con sentencias y sanciones pioneras por parte de la administración autonómica a las falsas cooperativas de transporte, una de las principales amenazas.

Otro de los caballos de batalla de las asociaciones como Tradime son el reconocimiento de las enfermedades profesionales y la falta de relevo generacional, una situación que se ve cada vez más agravada por la dificultad en el acceso a la profesión. Y es que, tal y como asegura Moliner, «crear una empresa de transporte o ser transportista hoy en día es prácticamente imposible. Las pruebas de capacitación profesional son cada vez más duras y a los aspirantes se les exige el título de Bachillerato para presentarse al examen». Unas exigencias que favorecen el modelo fraudulento de falsa cooperativa.

Ante esta situación, el representante de los transportistas pide «un paréntesis de un tiempo en la aplicación del reglamento para que haya renovación y entre la gente joven». Precisamente, la formación es uno de los pilares de la actividad de Tradime, junto a la defensa de los intereses de la profesión. La asociación está habilitando unas nuevas aulas en su sede de Zaragoza para impartir nuevos cursos, «tanto a empresarios como a transportistas».