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25-N

Aumentan un 70% las llamadas a la asociación de mujeres víctimas de violencia de género en Zaragoza

Somos más reconoce que se ha incrementado la “violencia digital” y las atenciones a jóvenes / Organizan una jornada el 24 de noviembre donde mujeres supervivientes darán su testimonio para ayudar a otras que sufren su misma situación

Jornada de víctimas de acoso machista organizada por Somos más ANGEL DE CASTRO

Conocer el testimonio de una mujer que ha sufrido violencia de género hace que otras “se reconozcan como víctimas”. Así lo asegura Teresa Ballester, secretaria de Somos más, asociación de mujeres sobrevivientes a la violencia machista, que señalan que las llamadas y las atenciones han crecido un 70%. Este aumento lo han ido notando a raíz de la pandemia porque “las mujeres han estado 24 horas encerradas con su maltratador” y también se debe a que se han hecho públicas algunas voces y “se han reconocido como víctimas y están dando ese paso para informarse”. Tal ha sido el incremento, que asegura que “raro es el día que no recibimos una llamada”.

Ese crecimiento exponencial se ha dado también en las atenciones en Aragón y desde Somos más están viendo que se dan más casos de violencia de género digital. De hecho, el colectivo es, desde enero de este mismo año un punto de atención Temprana a Víctimas de violencia de género digital, la primera entidad en esta atención, lo que hace que reciban también llamadas y atenciones de fuera de la comunidad.

Cada llamada es un caso diferente, pero todas tienen un punto en común, “sufren violencia y se dan cuenta de que lo hacen”, lo que antes podían evitar ahora ven que “es un maltrato y existe sobre todo problemas con los menores”, lo que hace que muchas no se atrevan a denunciar.

Asegura Ballester que las denuncias también está aumentando pero “hay que ponerlas bien, no denunciar el último golpe” sino toda la historia vital, la de convivencia porque “se juzga lo que se denuncia”. Y también las atenciones a jóvenes, en este caso, hay que “hablar mucho, sin juzgar”, de ahí que reivindiquen la educación en igualdad.

Una vez que reciben ese primer contacto tiene lugar una conferencia en el caso de que no sean mujeres que viven fuera de Zaragoza o presencial y “ahí nos cuentan”. Esa atención es, como mínimo, dos horas, pero suelen ser “tres o cuatro” en el que las víctimas “se abren, identificando las violencias que se sufren, de las que no siempre son conscientes y diseñamos un plan de acción”, que es diferente según cada mujer.

Un segundo paso es lograr asesoramiento jurídico y social, y, “cuando nos dejan acompañamos para poner la denuncia”, explica Ballester, pero no siempre pueden hacer. La ley señala que se puede ir acompañada pero “en ocasiones se nos niega porque aluden al covid o porque consideran que vamos a manipular a la víctima” pero no se dan cuenta de que “se necesita apoyo” y sobre todo de una mujer que “ya ha estado en esa posición, sentada para contar lo que ha sufrido” y necesita “que le cojan la mano”. Es por eso que llevan un año una Atención a la Familia y Mujer específica para violencia de género, igual que hay para menores y extranjería “donde haya gente formada en violencia de género”.

Muchas mujeres no se atreven a contarlo porque han sido aisladas y no existe esa red familiar y de amigos y no son creídas. Pero otras sí que han optado por dar la cara. Algunas de ellas se reunirán este jueves en el centro Joaquín Roncal de Zaragoza (18.00 horas) para dar su testimonio y ayudar a otras mujeres que están sufriendo esta misma situación. “Es emocionante, porque te hace revivir cosas y aunque estés curtida…”, concluye.

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