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Las medidas para aliviar las cargas hipotecarias son «positivas» pero «no deberían restringirse al nivel de renta»

El delegado de la OCU en Aragón alerta de la dificultad de tramitar las ayudas, que suelen quedarse en el camino / «Cambiar de tipo variable a fijo ha sido beneficioso para mí», dice un zaragozano

Una joven mira un anuncio de una entidad bancaria en Zaragoza. ANDREEA VORNICU

La subida del euríbor está afectando a todo aquel que tenga una hipoteca; un incremento que unido a la subida de la cesta de la compra, el coste de la luz y del alza de precios de energía, combustible y alimentos hace que las familias aragonesas tengan cada vez más dificultades para llegar a fin de mes y cubrir los gastos del día a día. Por eso, las medidas acordadas entre el Gobierno y la banca para paliar la carga hipotecaria son «positivas pero muy limitadas», aseguran desde la OCU. El delegado territorial de la asociación de consumidores en Aragón, espera a ver «la formalización de la letra pequeña», aunque insiste en que la idea es «positiva» pero se muestra «crítico porque no han tenido en cuenta a los consumidores». Y sobre todo aplaude que se «amplíen los requisitos de renta» (tres veces el iprem), pero no los ven suficientes y no debería «restringirse al nivel de renta salvo en niveles muy altos» puesto que lo que se prevé es «alargar la deuda o aplazarla durante un tiempo».

Entre esas medidas está la ampliación de los requisitos de renta, alargar el plazo de pago, facilitar el cambio de hipoteca de renta variable a fija. Los bancos se podrán adherir a este código de buenas prácticas de forma voluntaria.

Hace unos meses Luis (nombre ficticio) subrogó su hipoteca (no quería una nueva) a otro banco con interés fijo. Él comenzó a interesarse a finales del año pasado «cuando empezaron a subir» y tras unos meses pensándolo, dio el paso. Le ofrecieron en tres opciones, «un interés fijo tras domiciliar la nómina y contratar un seguro de vida y del hogar; un interés distinto con la nómina y el seguro de hogar y otro más alto pero sin vinculación». Él eligió esta tercera opción.

Su idea era reducir el tiempo, que no quería más de 12 porque ya llevaba años pagando la hipoteca. No sabe cuanto tendría que pagar ahora, pero sí que reconoce que si el cambio lo hubiera hecho en abril en lugar de en septiembre hubiera pagado más con el variable, hasta 900 siendo que ahora paga 790. Pero a la larga «se hubiera incrementado más, pero no sé cuanto».

Este zaragozano ve positivo que se facilite el cambio de interés de fijo a variable, que para él fue «de coste cero», porque el incremento que se está dando en los pagos mensuales es muy grande, asegura. Aunque también reconoce que mucha gente compró «cuando los intereses estaban bajos» y se embarcaron en unos pagos que ahora no se puede soportar.

Luis encontró alguna dificultad para ese trasvase ya que pese a que envió toda la documentación y le dieron un visto bueno previo poco después le avisaron de que «no cumplía los requisitos porque tenía una cláusula en el registro». Comprobó la documentación y vio que no se correspondía con la realidad, así que recurrió y pudo cambiar su hipoteca de banco.

Ve la medida del gobierno ya «relajado» porque aunque quizá hubiera podido beneficiarse, señala que «cuando yo lo decidí no se preveían estas ayudas» y las decisiones «hay que tomarlas en el momento». Por eso él está «satisfecho con el cambio, aunque tendré que verlo con el tiempo». Si que cree que alargar el tiempo de hipoteca puede suponer «alargar la agonía» y en su caso quería «acabar de pagar cuanto antes».

«Lavado de cara»

El delegado territorial de la OCU considera que la adhesión a este código de buenas prácticas es «voluntario» por lo que parece «casi un lavado de cara a la banca» ya que «gran parte de las sanciones» a las entidades de referencia ha sido porque ofrecen poca información. Por eso, insisten en ser «críticos» porque ven necesario que sea reversible y que posteriormente se pudiera mantener ese plazo largo o aumentar las cuotas y reducir tiempo, que «no obliguen a contratar otras cosas». Pero sobre todo se muestran escépticos porque es casi imposible «saber si es eres beneficiario» y después, aportar toda la documentación solicitada porque «hay que ir a cada administración, con cita previa y el peregrinaje es complejo». En este sentido, Marín recuerda las ayudas que se dieron durante la pandemia, cuya tramitación fue difícil. En este sentido piden un «registro de consumidores vulnerables» que permita solicitar certificados. Las ayudas podrían llegar a un millón de españoles pero «habrá que ver cuántos las solicitan y cuántos finalizan el proceso, porque es muy burocrático», concluye.

Desde Cáritas todavía no han tenido tiempo de analizar las medidas, pero creen que a las familias que acuden a ellos no podrán beneficiarse ya que "normalmente viven de alquiler" y, cada vez más, "en realquileres", aseguran.

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