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UNA TRADICIÓN QUE VUELVE A ESTAR AL ALZA

La Navidad llega a Aragón en cesta

Estos paquetes toman de nuevo su histórico protagonismo como uno de los regalos más repetidos en estas fechas / El mercado se adapta con lotes que se salen de lo habitual

Las empresas del sector seguirán preparando gran cantidad de cestas de cara al final del año. JAIME GALINDO

En muchas casas sigue siendo el inicio de las fiestas de Navidad.Cuando la primera cesta de la familia llega al hogar, el ambiente navideño arranca. Cargadas de quesos, vino, cava, embutidos y muchos dulces, las cestas de Navidad regresan en este 2022 con la normalidad de unas fiestas que ya han olvidado la pandemia que las truncó en los dos últimos años. 

Los encargos no dejan de sucederse en las empresas aragonesas y, a finales de noviembre, todo parece indicar que el grueso de peticiones aún no ha llegado y que se van a alcanzar los registros de 2019. Una alegría para un sector especializado que vuelve a disfrutar de su momento más importante del año. 

«Estamos teniendo una alta demanda de clientes antiguos, pero también de mucha gente que compra por primera vez», celebra Estrella Sasal, de la empresa Lotes y cestas Cristóbal López Zaro. «Hay muchas empresas grandes que piden gran cantidad de lotes, con mucha solicitud de varios puntos de España».

Sasal, incluso, se aventura a pensar que este 2022 va a superar las expectativas, valorando como «demasiado alto» el volumen con el que están trabajando en la actualidad. «Normalmente, cuando acaba toda la campaña, dejamos el almacén sin ninguna cesta», explica la comercial, que sigue sorprendida porque este año «ya hemos tenido que pedir dos o tres veces a los proveedores que nos envíen más productos, porque hicimos corto con lo que pedimos en el inicio».

Isabel Paricio, responsable de comunicación de El Corte Inglés, comparte gran parte de las impresiones. «Ya nos estamos acercando a las ventas de 2019, la última campaña con una total normalidad», cuenta Paricio, que destaca la variedad en el cliente, «porque tanto empresas como particulares se están interesando por estos productos». 

Aunque algunas viandas no pueden faltar en todos los lotes, las cestas que montan los comercios se adaptan a todos los bolsillos. «El precio depende de cada cesta y de que el cliente tenga alguna petición especial», explica Paricio, que asegura unos «rangos muy amplios en los que no baja nunca ni la calidad ni la variedad». 

Algo similar sucede en Cristóbal Lázaro, donde siempre apuestan por «incluir cada año algún cambio en nuestros lotes, como forma de renovar nuestra propia imagen», pero manteniendo el rango de precios casi inamovible. 

Porque en un año sin mascarillas ni pandemia, los costes están siendo el principal problema de los realizadores de cestas. La situación del mercado, marcada por la inflación, que en los últimos meses afecta bastante a las materias primas, está obligando a hacer ajustes a las empresas. 

«Se nota bastante la subida de los precios, por lo que algunos cambios vienen marcados por esta situación», certifica Estrella Sasal, que destaca dos productos que han subido por encima de los demás: «Los quesos, por la falta de leche, y el embalaje, porque el plástico y el cartón también han subido mucho». «Como cada año, intentaremos adaptarnos al mercado», concluye Sasal. 

Primerizos en el sector

Frente a empresas asentadas en el sector, A Vecinal, supermercado cooperativo, se estrena este año en la confección y distribución de cestas. Leyre Fernández es la responsable de un producto que llega porque «nuestros clientes habituales nos lo habían demandado en los últimos años».

La petición de los clientes se ha transformado en compras, pues muchas «oenegés, asociaciones y particulares» ya han reservado sus cestas en A Vecinal. «Creo que vienen a nosotros porque quieren salirse de los productos más convencionales, de los que conoce la mayoría de la población». 

Las ventas recuperan los registros de 2019, aunque las empresas han tenido que ajustar sus precios por la inflación

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En este mercado mantienen en su cesta la política que la empresa sigue el resto del año. «Son cestas en las que son muy importantes los criterios éticos, la sostenibilidad y la apuesta por el producto de proximidad». Unos criterios que este año no van a excederse de dos cestas, «porque al ser nuestro estreno preferimos hacerlo bien, y ya pensar en los próximos años para ofrecer un catálogo más amplio».Incluso, algunos lotes que se salgan de la normal establecida por el mercado: «Ya estamos pensando en una cesta con productos cosméticos para la campaña del año que viene». 

En el interior de sus cestas no faltarán productos como cavas, vinos, dulces, cafés, conservas saladas y productos del Pirineo aragonés: «Queremos que la persona que la reciba sienta que es algo especial, hecho cerca». 

Al trabajar con los menores intermediarios posibles, y al ser su estreno en la distribución de cestas, Fernández no puede concretar cuánto ha repercutido la inflación en la subida del precio, «pero somos conscientes de que influye, como vemos en nuestro mercado». Pese a ello, la fórmula es la que han aplicado sus colegas de sector: «Ajustar los precios y evitar los sobrecostes, para que el margen de gasto se quede en los productos de la cesta».

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