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SUCESOS EN ARAGÓN

La Policía investiga a grupos prorrusos por las cartas bombas

Envíos como el de Instalaza llegan a Sánchez, Robles y a la embajada estadounidense | Según los primeros datos, los sobres contienen pólvora y cantidades de metralla

El tráfico rodado y el tránsito de peatones quedó cortado hasta la detonación del sobre. ANDREEA VORNICU

No habían pasado ni 24 horas desde que la embajada de Ucrania en España y la empresa de armamento Instalaza recibieron una carta bomba cuando se confirmaron otros cuatro envíos más de similares características. Estos envíos llegaron también al presidente del Gobierno de España, Pedro Sánchez, el pasado 24 de noviembre y ayer se notificó su llegada a la base aérea de Torrejón de Radoz, a la ministra de Defensa, Margarita Robles, y a la embajada de Estados Unidos en España.

Ante las características que comparten estos sobres, la Audiencia Nacional, que se hizo cargo de las diligencias, decidió unir la causa ya abierta el miércoles. Ahora, como adelantó ayer EL PERIÓDICO DE ESPAÑA, la Comisaría General de Información de la Policía Nacional investiga a sectores prorrusos. De momento, la embajada de Rusia en Madrid se desvinculó de estos hechos, que condenó.

Según los primeros datos obtenidos, la composición de las seis cartas es pólvora y pequeñas cantidades de metralla. Todas llevaban esa misma mezcla. Por tanto, se trata de una sustancia de venta en cualquier establecimiento de pirotecnia. El autor de los envíos –la hipótesis principal de la Policía cree que se trata solo de una persona– no escribieron nada en los sobres más allá del destinatario y el remitente. En este caso, los remitentes son diferentes direcciones de correo electrónico. La Policía ya comprobó que se trata de direcciones inexistentes.

El inicio

Las alertas se activaron este miércoles por la mañana con la explosión de una carta bomba en la Embajada de Ucrania en España hiriendo al trabajador que la manipuló. La tensión creció este mismo miércoles por la tarde cuando la empresa zaragozana de armamento Instalaza recibió un sobre similiar al que iba dirigido al embajador ucraniano. No hubo que lamentar heridos como en Madrid, pues los Tédax de la Policía Nacional y de la Guardia Civil trabajaron en su desactivación con una explosión controlada. Tras la detonación, la Policía Judicial recogió vestigios para su análisis con el objetivo de determinar el contenido del sobre.

Pero no fueron los dos únicos sustos. La base aérea de Torrejón de Ardoz recibió un tercer sobre explosivo en torno a las 3.00 y las 4.00 horas de la madrugada del jueves y, al final del día, la lista de cartas bomba creció hasta seis con la enviada al presidente de España, Pedro Sánchez, el pasado 24 de noviembre; una quinta a la ministra de Defensa, Margarita Robles, y una sexta a la embajada de Estados Unidos en España. Estos seis sobres comparten un patrón: son de color marrón y, en principio, fueron enviados desde España. Así lo explicó ayer el secretario de Estado de Seguridad, Rafael Pérez. Incluso la caligrafía del remitente es casi idéntica, señalaron fuentes del Gobierno, que ahora temen el «efecto contagio» que todo esto pueda provocar.

En Zaragoza

Los Tédax de la Policía Nacional y la Guardia Civil recogieron el miércoles vestigios en Instalaza con el objetivo de determinar el contenido del sobre que recibió esta empresa armamentística y que fue desactivado con una explosión controlada. Esta unidad de desactivación de explosivos volvió ayer a sus instalaciones para recabar testimonios y analizar las cámaras de videovigilancia con las que cuenta. El Juzgado de Instrucción número 4 de la Audiencia Nacional se hizo cargo de las diligencias y, ante las características comunes que comparten los sobres, la Audiencia Nacional decidió unir la causa abierta el miércoles.

Como ya adelantó EL PERIÓDICO DE ARAGÓN, el sobre que recibió Instalaza tenía el mismo remitente ucraniano que llegó hasta la embajada de Ucrania en Madrid y que hirió a un trabajador. Este diario pudo saber ayer que el tamaño del sobre era de 18x10 centímetros e iba sellado con un timbre de 2,70 euros.

La Benemérita recibió el aviso a las 16.30 horas cuando desde Instalaza les llamaron alertando de que habían recibido un sobre sospechoso. En ese momento, se activó un importante dispositivo por la Policía Nacional, el Instituto Armado y la Policía Local. La zona se acordonó, cortándose el tráfico rodado y el tránsito de peatones.

El número dos del Ministerio del Interior, Rafael Pérez, descartó por el momento elevar el nivel de alerta terrorista por estos hechos, aunque sí se han extremado las medidas de seguridad en edificios públicos y diplomáticos. «Las medidas de protección han funcionado. Se han evitado resultados lesivos, salvo en el caso de la embajada de Ucrania en Madrid», señaló Pérez, a lo que añadió: «Nos encontramos en un momento inicial de la investigación y sería aventurado hablar ya de líneas específicas de investigación o de si existen otros procedimientos similares en otros Estados europeos».

"¡Que hay una bomba, que hay Policía!"

La noticia corrió como la pólvora entre los vecinos de la zona de Tenerías del Casco Histórico de la capital aragonesa. Josué y Jonathan recuerdan que sobre las 17.30 horas salieron de casa para ir a comprar pintura al Bricomart de Avenida Cataluña. No habían regresado todavía a su domicilio cuando Jonathan recibió una llamada de su prima. "Me dijo que no nos asomáramos por la ventana. ¡Que hay una bomba, que hay Policía!", cuenta este vecino del Casco, que en un primer momento no se lo tomó en serio: "Yo pensaba que estaba borracha o algo".

A los pocos minutos, recibió otra llamada. En esta ocasión se trataba de su mujer, que se encontraba en casa junto a sus dos hijos de tres y cinco años. Da la casualidad que la vivienda en la que residen Jonathan y su familia es contigua a la zona de parking de Instalaza, separada por algo menos de diez metros.

En ese momento, el acceso a sus domicilios ya estaba prohibido por las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, que se encargaron de cortar el tráfico rodado y el tránsito de peatones desde el Trovador. Su esposa y sus hijas tardaron entre 15 y 20 minutos en abandonar su vivienda hasta que se reencontraron con Jonathan a pie de calle.

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