El frío se vive mejor en compañía y con momentos especiales. Cientos de aragoneses han disfrutado este viernes en Zaragoza y Huesca el encendido de las tradicionales luces de Navidad, que abren uno de los momentos más especiales del calendario. Los turolenses, con un consistorio más madrugador, llevaron el brillo hasta sus calles en la jornada del jueves.

La plaza del Pilar ha concentrado todo el espectáculo en Zaragoza. Multitud de escenarios, entre la iluminación, el tiovivo, el tobogán de hielo, los puestos del mercadillo y el belén gigante han permitido la diversión de los zaragozanos, que han esperado pacientemente al pistoletazo de salida. Muchos, desde las 18.00 horas, aunque la primera bombilla no se ha encendido hasta pasadas las 18.45.

Una primera bombilla oficial, de led, como en toda la iluminación de la capital, a la que se le adelantaron una decena de trabajadores públicos que pedían, mientras celebraban el encendido navideño, una mayor estabilidad de los servicios sociales en la ciudad.

Diez segundos han pasado entre que el alcalde Jorge Azcón, junto a la vicealcaldesa Sara Fernández y el alcalde infantil David Tena pulsaran el botón y la luz llegase al ayuntamiento. Nervios superados, la luz lista.

Una sucesión de villancicos en bucle, que seguro hará las delicias de muchos y los desencantos de otros tantos durante el período navideño; unas luces que bailaban entre los tonos amarillos, rojos y verdes, y un iluminación que ha puesto patas arriba todo el centro zaragozano. Los que han bajado pronto a la plaza del Pilar se han encontrado, a la vuelta, una calle de Alfonso I y un paseo de la Independencia mucho más coloridos –y con más actividad– que en su recorrido de ida.

Lleno total en el mercado, con largas colas para conseguir un chocolate caliente, muchos curiosos buscando algún adorno para el árbol o algún juguete artesanal, y lleno total en los alrededores. Los más pequeños han volado hasta el tobogán para lanzarse en esos grandes neumáticos, mientras que los más pacientes han preferido una cerveza en el puesto central de la plaza. No muy lejos de ahí, y tras la inauguración por parte de la corporación municipal, los más fieles a la tradición han hecho fila para completar su paseo por el Belén. Como todos los años, a la búsqueda de esas novedades escondidas que siempre incluye esta recreación.

Deseos navideños

Antes de que todas las luces cambiaran el panorama de la plaza, el Grupo Folklórico de Aragón ha deleitado a los presentes con varios villancicos cantados a ritmo de jota, una muestra más del compromiso de la sociedad aragonesa con el objetivo de que el cante de la comunidad sea reconocido como Patrimonio Inmaterial de la Unesco.

La vicealcaldesa ha abierto el turno de intervenciones celebrando que estas navidades «volvían a ser un tiempo de reencuentro con todos nuestros amigos y familiares», enterrando por fin el problema de la pandemia que ha asolado a la sociedad durante los dos últimos años.

Una línea compartida con el alcalde, ya que Azcón ha aludido a que «la ciudad más bonita del mundo» luce todavía mejor gracias a las nuevas luces. «Nos vamos a acordar de todos aquellos que no estarán presentes en estas fiestas», ha lamentado el alcalde, antes de mostrarse «alegre» por compartir «un sentimiento que todos disfrutamos» con los varios centenares de zaragozanos que no se quisieron perder el momento.

La campaña del comercio

Los efectos del encendido de las luces de Navidad no se limitan a una mejor decoración de la ciudad o a un embellecimiento de cara a uno de los momentos más especiales del año. También se nota en el cambio en el comercio, que ya se prepara de cara a una de las campañas más importantes del año, en especial para el comercio de proximidad.

El secretario general de la Federación de Empresarios de Comercio y Servicios de Zaragoza y Provincia (Ecos), Vicente Gracia, considera «oportuno» el encendido de las luces, momento a partir del que se puede considerar iniciada la campaña navideña. «Los comercios apoyamos la nueva iluminación, el cambio al bajo consumo y la mayor extensión de las luces», cuenta Gracia, que espera mucho de una campaña que supone «el 40% de la facturación para algunos subsectores del comercio de proximidad».

El único temor puede venir causado por la inflación, «ya que las familias pagan ahora bastante más por productos que antes del verano eran mucho más asequibles». «Habrá que fijarse en la facturación, pero teniendo en cuenta estos cambios», completa.

Sin previsiones claras todavía, el secretario general de Ecos considera «muy positiva» si el sector alcanza «un volumen de facturación similar a antes de la pandemia».