Las declaraciones Juan Carlos Gracia, diputado del Partido Popular (PP) en las Cortes de Aragón, han provocado este viernes el enfado de Arturo Aliaga, vicepresidente y consejero de Industria del Ejecutivo regional, al servirse de una interpelación sobre el desarrollo de proyectos de energía renovable para cargar contra su contrincante político por los problemas internos surgidos en el PAR a raíz de la sentencia que ha anulado el congreso en el que salió elegido líder de su partido.

Tras una breve introducción en la que ha demandado información sobre el desarrollo de proyectos de hidrógeno verde o de biomasa, Gracia, en el pleno de control, le ha reprochado a Aliaga estar "más preocupado por los problemas de su partido" que por su labor en el Ejecutivo, y de "aferrarse" no sólo a la presidencia del PAR sino también a la vicepresidencia del Gobierno autonómico.

"Un vicepresidente que no respeta los procesos democráticos debería irse", ha añadido el parlamentario popular, que no sólo se ha mostrado convencido de que la situación actual del PAR "afecta al Gobierno aragonés", sino que ha lamentado al mismo tiempo que el presidente de Aragón, Javier Lambán, avalara con su apoyo a Aliaga, las "trampas" llevadas a cabo en el último congreso de los aragonesistas.

En su primera respuesta, Aliaga, tras asegurar que "no entendía" los ataques dirigidos desde el PP hacia la situación interna de otro partido, se ha centrado en las acciones llevadas a cabo desde su departamento para potenciar el desarrollo de energías renovables en el territorio, no sólo en eólica y fotovoltaica, sino en cuanto a la producción de hidrógeno verde y a la bioenergía.

Aliaga: "Nunca me esperaba una bajeza tal de unas personas con las que he trabajado en el Gobierno de Aragón"

Los reproches dirigidos contra su persona al inicio del turno de réplica del diputado popular han provocado finalmente una reacción de enfado en el vicepresidente, quien le ha advertido a su contrincante que "con este camino de agresiones e insultos, los aragoneses no les van a votar".

Aliaga ha defendido su "honorabilidad" como político desde 1987 y ha añadido que "nunca me esperaba una bajeza tal de unas personas con las que he trabajado en el Gobierno de Aragón, y mal futuro tienen con esas políticas de agresión en lo político y personal".