La Asociación de Nabateros de la Galliguera ha celebrado la declaración del transporte fluvial de la madera como Patrimonio Inmaterial de la Humanidad y esperan que sirva para «revitalizar» el descenso de nabatas en Aragón.

El expediente de la candidatura multinacional El transporte fluvial de la madera, presentado por Austria, Chequia, Alemania, Letonia, Polonia y España el día 29 de marzo de 2021, se ha aceptado para su inscripción en la lista representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad, en una reunión celebrada en Rabat (Marruecos).

La portavoz de la Coordinadora Biscarrués Mallos de Riglos, Lola Giménez, ha señalado que se trata de que este reconocimiento sirva para revitalizar el descenso, a través de la llegada de financiación y de personas que se sumen a este proyecto con su trabajo.

«Los nabateros de la Galliguera, como los de Sobrarbe y los de Hecho, son un grupo de personas voluntarias que dedican su tiempo a mantener vivo este descenso, que necesita un apoyo económico, sobre todo, para lo que es la compra de la madera», ha añadido la portavoz.

En esta línea, Giménez ha animado a la ciudadanía a sumarse a esta actividad porque «necesitamos personas que quieran implicarse desde febrero a abril, que es cuando se realiza el descenso, es decir, que este reconocimiento de la Unesco sea también una invitación a las personas a sumarse», aseguró

En la obtención de este nombramiento han trabajado todas las asociaciones de nabateros nacionales, de Aragón, pero también de Navarra, Cataluña, Castilla-La Mancha y Comunidad Valenciana, pero también con colectivos de ámbito internacional implicadas en el transporte de madera fluvial de ríos italianos, alemanes, eslovacos, franceses, finlandeses o canadienses.

Lola Giménez ha señalado que la denominación de Patrimonio Inmaterial de la Humanidad «es un reconocimiento al trabajo de muchas generaciones», ya que el descenso de nabatas tiene su origen en la Edad Media, cuando se usaban balsas para realizar diversos transportes gracias las corrientes naturales de agua.

En la provincia de Huesca hay tres asociaciones de nabateros, además de la de la Galliguera, la Asociación de Nabateros de Sobrarbe y la de La Val D’Echo, que en primavera realizan sus descensos. Esta actividad, a modo simbólico, se recuperó en la Galliguera de manera reivindicativo contra la construcción del embalse de Biscarrués.

La Unesco sostiene que la declaración de la candidatura supondrá un mayor conocimiento de estas técnicas y la reafirmación de que la herencia cultural intangible está estrechamente ligada a un uso sostenible de los recursos naturales, una idea de comparte la asociación aragonesa, que busca la implicación de la sociedad en esta tradición centenaria.