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INVERSIONES EN EL SECTOR DE LA NIEVE

El proyecto de la unión de estaciones: 56,4 millones atraviesan el Pirineo

La iniciativa para conectar Candanchú, Astún y Formigal acapara el 84,5% de los fondos europeos para turismo sostenible en Aragón / Las administraciones locales y los empresarios se muestran proclives, pero los proteccionistas del paisaje claman por defender Canal Roya

El parking de la estación de Astún repleto de vehículos, esta temporada, a finales de diciembre. M. POLANCO

Nada menos que 56,4 millones de euros procedentes de los famosos fondos europeos ha captado Aragón para desarrollar la unión de las estaciones de esquí de Candanchú, Astún y Formigal. La conexión ha sido históricamente reivindicada y denostada a partes iguales por su positivo impacto económico y su negativo golpe ambiental. La división de opiniones se adereza con los cortos plazos de ejecución a los que obligan los fondos europeos, su impacto en el paisaje, la dura competencia que hacen a las estaciones aragonesas los macrodominios esquiables (como Sierra Nevada o los Alpes) y quizás la más importante: el cambio climático que ya nadie niega y amenaza con derretir el oro blanco de Aragón.

En cualquier caso, la apuesta es clara: la nieve pirenaica impulsará su unión tras adjudicarse el 84,56% de los 66,7 millones de euros que la comunidad ha recibido de Europa para el turismo sostenible. Y en ellos puede estar el futuro del Pirineo aragonés.

Las administraciones locales son partidarias de impulsar la conexión para crear un dominio esquiable que se extendería por casi 300 kilómetros. Con ello se lograría impulsar la economía de los valles, mermada en parte por la fragmentación de los complejos

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El debate ha regresado a los montes níveos por el proyecto de telecabina que atravesaría Canal Roya (un valle virgen que siempre ha figurado en las listas para convertirse en parque natural). La infraestructura conectaría los complejos de Astún y Formigal y cuenta con más de 26 millones de euros para su ejecución. Por un lado, las administraciones locales son partidarias de impulsar la conexión para crear un dominio esquiable que se extendería por casi 300 kilómetros. Con ello se lograría impulsar la economía de los valles, mermada en buena parte, dicen los alcaldes, por la fragmentación de los complejos. Así lo comparten también los empresarios del sector. «Por supuesto que estamos a favor de esa unión que nos permitiría activar el turismo entre semana y traer a un público internacional que resida más tiempo y nos permita aumentar el negocio en los valles en la temporada baja», apunta Lucas Sáez, el presidente de la Asociación de Empresarios de Candanchú.

La primera piedra de esta vieja idea se colocó en 2021 gracias a los primeros Planes de Sostenibilidad Turística (financiados por los Next Generation de Bruselas), que contemplaban una partida de 8 millones de euros para levantar un telecabina entre Candanchú y Astún. La encargada de solicitar los fondos en primera instancia ha sido la Mancomunidad del Alto Valle del Aragón, que integra los municipios de Canfranc, Jaca, Castiello de Jaca, Aísa, Villanúa y Borau, y el proyecto debe estar casi ejecutado antes del 31 de diciembre de 2024. Para ello, los alcaldes reclaman celeridad al Gobierno de Aragón para culminar la tramitación del Plan de Interés General de Aragón (PIGA), indispensable a su vez para comenzar las obras y cumplir con los plazos de Bruselas, que concede los fondos después de la obra y ha sido contundente con la eficacia temporal.

Los alcaldes de la Mancomunidad del Alto Valle del Aragón reclaman celeridad al Gobierno de Aragón para culminar la tramitación del Plan de Interés General de Aragón (PIGA), indispensable para comenzar las obras y cumplir con los plazos de Bruselas.

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Algunos dudan de que el proyecto pueda ejecutarse sin una prórroga, pero el presidente de la Mancomunidad del Alto Valle del Aragón, Álvaro Salesa, asegura que «la licitación del proyecto se llevará a cabo tras la Navidad». «Está demostrado que los valles que tienen estaciones de esquí tienen un mayor crecimiento que los que carecen de ellas», subraya Salesa.

El riesgo del Canal Roya

Sin embargo, ha sido con la segunda tanda de estos fondos cuando ha llegado el empujón definitivo: 26,4 millones de euros para ejecutar la conexión mediante un telecabina de 8 kilómetros de longitud que unirá entre los valles de Tena y del Aragón. Es decir, la unión de las estaciones de Astún y Formigal a través de un transporte por cable de más de 4 kilómetros que atraviesa el valle de Canal Roya, un paisaje virgen hasta ahora que ha despertado feroces críticas de los proteccionistas del paisaje y los ecologistas.

"La ley dice que una vez iniciado el proceso no se pueden cambiar los paisajes, por lo que lo primero será cambiar la ley", explica Paco Iturbe, miembro de la Plataforma en Defensa de la Montañas de Aragón

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«El Canal Roya es un valle del máximo valor natural y cultural, de origen glaciar y volcánico, una zona excepcional de paisajes, flora y fauna. En 2010 se aprobó un decreto ley para declararlo espacio protegido, el paso previo a convertirlo en parque natural. La ley dice que una vez iniciado el proceso no se pueden cambiar los paisajes, por lo que lo primero será cambiar la ley», explica Paco Iturbe, miembro de la Plataforma en Defensa de la Montañas de Aragón, una de las entidades que más se está movilizando en contra de la unión. La escasez de nieve es una de las principales preocupaciones para el futuro del Pirineo.

La apertura de las pistas está condicionada a un espesor mínimo que sirva de base para la nieve artificial. El espesor medio de la nieve podría disminuir a la mitad en 2050, según el estudio del Observatorio Pirenaico del Cambio Climático (OPCC) en el que participaron un centenar de científicos. Aquí es donde cabe preguntarse si es rentable un proyecto de tal envergadura con unas perspectivas semejantes a tan solo tres décadas vista.

El espesor medio de la nieve podría disminuir a la mitad en 2050, según el estudio del Observatorio Pirenaico del Cambio Climático.

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Para el sector ecologista es evidente que no, porque «si se destruye algo por cierto rendimiento incluso se puede estudiar, pero a sabiendas de que no habrá esquí no sirve para nada», comenta Iturbe. Por el lado más proclive, defienden una y otra vez que se trata de un proyecto reversible que debe acometerse «a la de ya» para no perder en competitividad con el resto de dominios esquiables. De hecho, existe una idea que planea sobre la actuación del Canal Roya: convertirla en superficie esquiable. Las partes consultadas con acceso a documentación niegan que esté sobre la mesa, al menos de momento.

Un tercer telecabina en Benasque

A los dos telecabinas se uniría un tercero, ubicado en Benasque, para conectar la localidad ribagorzana con la estación de esquí de Cerler. Con más de 10 millones de euros se levantará la infraestructura, un transporte monocable multiaventura, que contará con dos kilómetros de recorrido, salvaría un desnivel de 370 metros y podría tener capacidad para transportar a 2.400 personas cada hora. Entre las bazas a favor de esta instalación se encuentra la cantidad de trayectos en coche privado que evitaría de los esquiadores, lo que, a su vez, reduciría la emisión de gases a la atmósfera.

Además, otros ocho millones de euros se destinaron en 2021 a la carretera que conectará Montanuy con el valle de Castanesa, donde se ubica la ampliación de la estación de Cerler que echó a andar el año pasado no sin polémica previa en el sector ecologista y los vecinos del valle.

Esta lluvia de millones de procedencia europea llega en pleno debate sobre el futuro del sector por el impacto del cambio climático y tiene difícil punto de encuentro.

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