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El futuro de los sanitarios

De los nervios al optimismo, así están cuatro aragoneses que se presentan a las pruebas de Formación Sanitaria Especializada

Tienen claro las especialidades que elegirían y también "las que no nos gustan"

Patricia López Llorente.

Patricia López Llorente (Medicina): «Hay que confiar en ti, si no lo haces te come la presión»

El MIR comenzó para Patricia López Llorente (24 años) hace un año y medio; durante el último año de carrera a un ritmo más suave pero desde junio con «doce horas de estudio más o menos». Y es que entran todas las especialidades y «de todas te pueden preguntar»; de ahí la importancia de preparase en una academia (en su caso CTO) porque te aportan manuales y a los padres les dan un vídeo y una charla «para que nos entiendan por qué estamos irascibles, apáticos y solo queremos estudiar», cuenta Patricia. 

Asegura que lo lleva «bien» –«a todos mis amigos nos cojea la asignatura de infecciosas»– puesto que ha estudiado y además cree necesaria «mucha preparación mental, confianza en ti mismo, porque si no te come la presión». A los tres años ya quería ser cirujana pero el tiempo y «la calidad de vida que no es buena» le han hecho cambiar la especialidad por la de oftalmología o urología ya que «quiero ser madre y una mejor calidad de vida». También tiene claro que si tiene que irse fuera de Zaragoza lo haría e incluso repetiría el MIR porque «no me quiero ver en un quirófano toda la vida».

Sobre las condiciones laborales de los sanitarios, Patricia ha trabajado en el Servet y en el Clínico rotando por varias especialidades y «en todas falta invertir». En cuanto al colapso de Urgencias no cree que se usen mal porque «si uno está enfermo va al médico»; pero sí que «hay un abuso de las urgencias», señala la joven; que hasta que sepa la especialidad que puede elegir va a aprovechar para «descansar». 

Adrián Villanueva.

Adrián Villanueva (Medicina): «Me gustaría llevarlo mejor pero soy optimista»

Han sido más o menos seis meses estudiando 8 ó 9 horas diarias y ahora que el examen está aquí «hay nervios pero no tantos como pensaba», asegura Adrián Villanueva, de 26 años (comenzó Enfermería y después Medicina). Sin embargo, la sensación es de «no estar del todo preparado». En la academia (CTO) les recomendaron dejar de estudiar ya el viernes por la tarde, echarse a dormir pronto, «sin alarmas», pero así tener la mente despejada. Sin embargo, «yo algo voy a mirar, pero «este sábado por mi salud no lo voy a hacer», reconoce. Su intención es dar un paseo con el perro y pensaba jugar al pádel pero al final no «por si me lesiono». Adrián considera que «el trabajo ya está hecho, si para un examen de la carrera mirar en el último minuto no sirve para nada porque es difícil que te toque justo lo que has mirado, para esto puede ser perjudicial» e insiste en que «me gustaría llevarlo mejor pero soy optimista».

En cuanto a las especialidades preferidas, «estoy abierto a todo; lo que me gusta es tratar con pacientes, medicina de familia, pediatría, etc.» mientras que descartaría «todo lo relacionado con el laboratorio y los microscopios». Reconoce que «la posibilidad de repetir el MIR está ahí» pero también que al gustarle varias especialidades será fácil elegir. Tras el examen irá a cenar con su familia y por la noche o el domingo intentará saber en qué posición quedará que «suele ser acertada» tras colgar el examen Sanidad y corregirlo la academia.

Natalia Ávila

Natalia Ávila (Medicina): «Tengo más claro las especialidades que no me gustan»

«Ha llegado el gran día». Así define Natalia Ávila (25 años) al día de hoy, cuando realizará el MIR. «Estoy nerviosa, porque llevamos mucho tiempo hablando de él y ahora ya está aquí», señala, ya que «son muchos meses a tope». Es por eso que ese sentimiento va entre la «incertidumbre» por si irá bien y la tranquilidad «por el trabajo bien hecho». Como muchos de sus compañeros se apuntó a la academia CTO que les ha guiado en el estudio: de lunes a sábado, de 8.30 a 14.00 y de 16.00 a 22.00 horas, con una semana de vacaciones y tres días en octubre. Siempre ha tenido claro que quería estudiar Medicina pero a la hora de elegir esa «es la gran pregunta: me gustan varias especialidades y tengo más claro las que no». Por eso esperará a ver qué puede elegir y si no le convence «repetiré», dice con seguridad, ya que «es algo para toda la vida».

Entre las que elegiría, ginecología, cirugía, otorrino o familia; pero «neuro no me gusta ni ver». Los médicos de familia han estado en boca de todos en las últimas semanas, y a Natalia le da «rabia porque la especialidad me gusta pero ver lo que sale, que están tan explotados hace que se me vayan las ganas. Eso me echa para atrás porque no me voy a meter a esto sabiendo lo que hay».

Después del examen, «necesito descansar», por eso reconoce que tiene ganas de hacer la prueba y «tener libertad». Hoy mismo tienen una fiesta organizada y en unos días «me voy con mis amigas a Filipinas» a coger fuerzas para el futuro.

Andrea Serrano (Enfermería): «Yo me presento para ver cómo es el examen»

Andrea Serrano terminó Enfermería en junio del pasado año y durante el verano realizó un intensivo para preparar la prueba a la que se presenta mañana. En su caso fue «para obligarme a estudiar» porque como está trabajando en el hospital Miguel Servet desde verano, no ha podido dedicarle mucho tiempo. Aun así, ha ido sacando dos o tres horas para prepararse la prueba. «Me apunté por ver cómo es el examen y en un futuro decidir qué especialidad me gusta más», reconoce. Tiene claro que acaba de terminar el grado y no tiene muchos puntos así que «voy contrato a contrato». 

Desde bien pequeña ha querido ser enfermera, como también lo es su tía. Le gusta geriatría, familiar y comunitaria y otras especialidades menos, como enfermería del trabajo porque «no sé muy bien de qué va». Desde este verano, en el Miguel Servet está en el área de cardiología y «me gusta».

Preguntada por su deseo de ser enfermera en un centro de salud, la joven asegura que el trabajo le gusta pero sabe que las condiciones laborales no son «las mejores», pero también reconoce que habla «desde la vocación».

Andrea reconoce que no está muy nerviosa ante la prueba a la que se enfrenta esta tarde porque, a diferencia de otros compañeros, ella no tiene una «expectativa fija» y su deseo es ver «cómo es el examen», que según les han dicho será «largo», por eso, entre las recomendaciones está la de leer las preguntas bien porque las que tienen una respuesta incorrecta cuentan de forma negativa. 

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