El año 2023 ha entrado con una fuerte resaca tras un curso marcado por la inflación, aunque los dolores de la economía no han sido tan terribles como algunos auguraban. En un contexto de guerra en Europa y con los embates de las crisis derivadas de la pandemia dando sus últimos coletazos, la patronal de los empresarios CEOE juega un papel protagonista en la partida de la recuperación. Su presidente, Antonio Garamendi (Getxo, 1958) ha visitado este lunes Zaragoza en una jornada sobre sostenibilidad organizada por la CEOE Aragón.

¿Se ha sido demasiado agorero con las previsiones económicas?

Por nuestra parte, más bien todo lo contrario. Al Instituto de Estudios Económicos [dependiente de la CEOE] nos han dado cuatro años seguidos el premio a acertar lo que va a pasar en España. Es más, me encantaría que nos equivocarámos y no acertáramos con esas cifras.

¿Por qué?

Preferiría equivocarme para que el crecimiento fuera mayor del que nos dicen. Quiero que España vaya bien, pero en estos momentos existe una divergencia. Si ves los Presupuestos Generales del Estado, el Gobierno dice que vamos a crecer un 2% y nosotros decimos que el 1%. Ojalá me equivoque, pero creo que estamos en lo cierto, como plantean otras entidades y expertos.

Parece que se aleja ese fantasma de la recesión y ahora quiere hablarse de crecimiento negativo.

Recesión son dos trimestres en negativo, y como dijo el gobernador del Banco de España el otro día, puede haber algún momento donde puede se dé un espacio negativo. Nos guste o no nos guste, seguimos saliendo del covid y a eso suman los efectos de una guerra en Europa, lo que lo hace más complicado si cabe.

Los bancos centrales quieren que la inflación ronde el 2%: eso significa que los tipos de interés van a subir algo más

España tiene hoy la inflación más baja de toda Europa.

Sí, pero eso a mí no me consuela. 'Mal de muchos, consuelo de ...' Estamos viendo una inflación subyacente muy alta. El objetivo del Banco Central Europeo (BCE) es que la inflación ronde el 2% y yo creo que debe ser así. Esto va a provocar otra realidad: la subida de los tipos de interés de los bancos centrales para que se logre contraer la demanda y rebajar la inflación. Eso significa que todavía va a haber algún anuncio más.

¿Quiere decir que los tipos subirán mucho más pese a que el euríbor roza el 4%?

Mucho más, no. Pero algo más, seguro.

¿Qué pérdida de poder adquisitivo cree usted que es razonable para los trabajadores españoles tras un 2022 marcado por la inflación?

De cada 10 trabajadores, 8 están en la iniciativa privada. No es un tema homogéneo, sino que debe equilibrarse cuánto deben subir los salarios según la marcha del sector. De esta crisis se está saliendo de formas diferentes: hay empresas que van razonablemente bien y otras que están yendo peor. Y eso sin entrar en el apartado pymes y autónomos, que son los que peor lo están pasando.

Ese discurso tiene similitudes con la propuesta de CCOO de ligar salarios a la marcha empresarial como principio del pacto de rentas.

Eso es en el fondo lo que siempre hemos hecho en la negociación colectiva, con 4.500 mesas establecidas para acordar convenios. Hay algo que no compartimos con CCOO: que sea el Gobierno el que diga cómo va cada sector. Eso se llama intervencionismo puro, y para nosotros es un 'no'. Debemos negociar en una mesa, pero no estamos de acuerdo en que haya un estamento del Gobierno que diga que es un 'sí' o un 'no' porque eso no es propio de una economía moderna. Nunca nos hemos levantado de la mesa y los convenios colectivos se siguen firmando, como el de la construcción, que afecta a un millón de personas.

"No ha existido una estrategia patronal para no negaciar convenios colectivos. Pero lo que bajo ningún concepto podemos admitir es colocar los salarios conforme a la inflación y ya está. Es ir contra la solución del problema"

Los sindicatos denunciaron que en los peores meses de la inflación las mesas de negociación se congelaron por mandato patronal. ¿Hubo una estrategia patronal?

No, no, no, no. Nunca la ha habido. Lo que nosotros hemos dicho siempre, igual que distintos organismos como el Banco de España, es que no podemos bajo ningún concepto colocar los salarios conforme a la inflación y ya está, porque sería ir contra la solución de los problemas. Eso es no entender una empresa, ni el mercado, ni los efectos de segunda ronda. Ya es un problema asumir la inflación que viene de fuera como para que nosotros creemos la nuestra. No decimos en absoluto que los salarios no tengan que subir, pero las empresas son sostenibles o no hay salarios. En ese caso, lo que habría es paro.

En Aragón, el convenio del Metal de Zaragoza recoge una revisión de los salarios del último trienio conforme al IPC. ¿Qué le parece?

Yo no puedo entrar en un tema en el que los sindicatos y la patronal de la provincia han llegado a un acuerdo. Creo que aquello que se acuerda tiene mucho valor porque genera paz social y es lo importante. Bienvenido sea ese acuerdo, porque habrán buscado su espacio.

¿Se imaginaba cuando accedió a la dirección de la CEOE en 2018 que el Salario Mínimo Interprofesional alcanzaría los 1.050 euros como a fecha de hoy?

No me tengo que imaginar nada. Lo que sé es que se han tomado decisiones para subirlo un 33%; en algunos casos dijimos que sí, en otros que no. Es una decisión del Gobierno, eso no es diálogo social. La ley dice que debe aprobarse previa consulta de los agentes sociales pero no a través de la negociación. Lo que sí pensamos es que solo se habla de las cantidades, cuando hay que pensar en más cosas. Por ejemplo, el planteamiento del campo, donde los pequeños agricultores no pueden alcanzar esas cantidades. O en un bar de un pueblo de Castilla y León o de Teruel, donde el dueño no puede llegar a esos salarios.

Durante estos años se han ido trazando líneas rojas. Ahora la CEOE la fjia en el 4%.

Creo que lo estás viendo en negativo. ¿Eso es una línea roja? No, es un planteamiento en positivo. En ese caso también sería una línea roja el 25% de subida que propone la ministra de Trabajo. ¿Qué es línea roja ahora que no hemos podido llegar al Acuerdo para el Empleo y la Negociación Colectiva (AENC)? ¿El que yo diga que debemos ir por un lado o que alguien haga un planteamiento imposible? El Ministerio de Empleo no tiene en cuenta absolutamente nada de la Economía, ni sabe ni le interesa lo que pasa en la empresa o el hecho de que puedan caer 40.000 empresas. Esto es mucho más serio: las líneas rojas las pone quien establece planteamientos imposibles.

A Lambán le conozco desde hace muchos años y siempre ha existido una muy buena relación. Hay cosas que no compartimos, como los impuestos, pero eso no quita que sea un gobernante dentro del espacio de la moderación y que marca el centro-izquierda

¿Ese 4% de subida que defiende la CEOE no es pues una línea roja?

Una línea roja sería el -3% o el 0%. Pero hemos dicho el cuatro. Creo que más bien las líneas rojas son las que ponen otros que dicen que hay que subir los salarios como la inflación. Las empresas están sufriendo. Los concursos de acreedores de las pequeñas empresas se multiplican por decenas. Los pequeños empresarios no tienen paro y se quedan sin su casa cuando la ponen como aval. Son millares. Esa también es la gente vulnerable.

¿En qué situación queda Aragón?

Aragón es una comunidad autónoma muy importante en este país. Es un polo extraordinario en la logística y la participación del mundo industrial es clave, con un 20% del PIB industrial. Hace de efecto tractor de la gran empresa que se traduce en los convenios firmados y en la estabilidad del empleo. Hay muchas oportunidades en los fondos europeos aprovechables para inversiones estructurales. Hay que cuidar a Teruel, una de las tres provincias que están en el ámbito europeo de especial protección. Es una comunidad con auténticas oportunidades no solo de presente sino de futuro: es uno de los tractores importantes de España. Ya lo es y desde luego que puede serlo más.

El Ministerio de Trabajo no sabe ni le interesa lo que pasa en el mundo empresarial o que puedan caer 40.000 empresas

¿Qué clase de relación guarda con el presidente de Aragón, Javier Lambán?

Muy buena. Le conozco desde hace muchos años y con nosotros siempre ha tenido una muy buena relación. No puedo hablar más que bien de él y es un gobernante que se preocupa por su tierra. Hay cosas que no compartimos, como los impuestos, su política fiscal, pero eso no quita que sea un gobernante dentro del espacio de la moderación y que marca el centro-izquierda.

Su Gobierno ha hecho una apuesta fortísima por la energía renovable. Ahora plantean precisamente un impuesto a las renovables.

[Ríe de forma irónica]. La energía es uno de los vectores que no es de ningún sitio. Se mueve, no es de España ni de Europa. Si nos miramos el ombligo, entiéndase la expresión, en cada espacio no llegaremos a conseguir un futuro. Si todo consiste en poner impuestos a lo que ya tenemos lo único que conseguiremos es que no sea rentable. En el plan de energías renovables de España hasta 2030 estamos hablando de 300.000 millones de euros de inversión. Si la inversión no es estable desde el punto de vista de la seguridad jurídica o de la calidad de la norma no va a invertir nadie.

El territorio denuncia que los beneficios que genera no se quedan en Aragón y sus afecciones al paisaje. ¿Es eso mirarse el ombligo?

Eso pasa en los demás territorios. Ve al sur y verás placas y aerogeneradores. España traslada hoy el 7% de la energía a Francia y el 25% a Portugal. El problema es que si jugamos al 'verde' hay que poner de nuestra parte. La operación del sistema es que la energía fluye y cuando Aragón no genera le llega de los ciclos combinados de otros lugares. También digo una cosa: es la propia comunidad la que permite o pide los permisos para instalar los parques y cobra por ello.

El otro sector económico que genera alguna duda es el esquí, del que viven varios valles y se ha llevado un buen pellizco de los fondos europeos para desarrollar la unión de estaciones.

Creo que Aragón tiene una parte importante que es el turismo de montaña y es una maravilla. Todo lo que sea aprovechar fondos y expectativas nuevas que puedan generar mejor gestión debe ser bienvenida. En su gran medida son empresas privadas por lo que ellas verán cuáles son sus espacios de fusión y de aprovechamiento.

"Con la reforma laboral hemos alcanzado un pacto y plantearemos que siga aunque haya cambio de gobierno en diciembre"

Va a cumplirse un año con la última reforma laboral en vigor. ¿Cómo la valora?

Valorar la reforma laboral a un año es complicado, tanto por los efectos del covid como los de la guerra. La valoro positivamente, sobre todo porque es un acuerdo social. La paz social es la mejor infraestructura de un país. Esto trasciende a una legislatura, es un tema que los sindicatos no compartían pero que han aprobado una reforma. El acuerdo traspasa el tiempo. Y hay otro tema que no solemos valorar: Europa nos exigía reducir nuestra temporalidad para acceder al plan de recuperación tras la pandemia. Hemos buscado un espacio de consenso, y dicho esto y aunque es pronto, está funcionando razonablemente. Y otra cosa que no me ibas a preguntar es la contabilización del empleo. Somos partidarios de que se contabilice de una forma fiable a los fijos discontinuos, que se apliquen criterios más modernos para evaluar los datos.

¿Trascender a una legislatura significa que si hubiera un cambio de Gobierno en diciembre defenderían la reforma?

Hemos alcanzado un pacto y vamos a plantear que siga. Dicho eso, lo que sí pediremos es que se derogue lo que no entraba en el acuerdo. El Ministerio de Trabajo se ha saltado el artículo 51, el que da potestad a la Inspección de Trabajo a decidir si las causas de un ere son procedentes o no lo son. Ese tema estaba pactado en la reforma y el ministerio se lo ha saltado, por lo que pediremos que se cambie. En cuanto al resto, lo tengo muy claro: los pactos están para cumplirse.

El último informe de la Cámara de Cuentas de Aragón revela que el empleo público en la comunidad tiene una tasa de temporalidad del 48,6%.

Suele pasar aquello de 'consejos vendo que para mí no tengo'. En lo público la temporalidad es muy superior a la del ámbito privado.