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EL PRINCIPIO DEL FIN DE LA CRISIS HÍDRICA

Los pantanos de Aragón olvidan la sequía gracias a las últimas lluvias

Yesa pasa en dos meses de un 12% de capacidad a un 42% y Mequinenza del 20% al 54% solo en enero / El deshielo puede ser el empujón final en una cuenca que cada vez tendrá menos precipitaciones

El embalse de Mediano en la primera semana de noviembre y este martes El Periódico de Aragón

Los embalses aragoneses olvidan un final de año catastrófico y empiezan a recuperar, gracias a las lluvias de las últimas semanas, el nivel de agua. Sin embargo, los registros siguen lejos del pasado, tanto de la gran recuperación del curso anterior como la media de los últimos cinco años. 

La sequía que ya empieza a alejarse de la comunidad no ha dado tregua a la margen izquierda de la cuenca del Ebro, mientras que la derecha ha resistido mejor el paso del curso hídrico. La recuperación la encabeza el pantano de El Grado, al 73% de su capacidad, cuando lo habitual en estas fechas ronda el 80%. Una diferencia similar a la que tiene el embalse de Mequinenza, el más grande de la comunidad, que ya alcanza un 54% de capacidad que, sin embargo, sigue lejos del 62% que suele marcar a finales de enero. A comienzos de enero apenas llegaba a un 20% de su capacidad.

Mediano es la primera nota positiva en los embalses aragoneses, alcanzando el 52% de capacidad, con 225 hectómetros cúbicos, superando los 216 hectómetros habituales, que suponen el 50% de la capacidad total del pantano. 

Yesa, que llegó a estar a un 12% de su capacidad en noviembre, sigue al 42% de su capacidad, un registro muy inferior al 60% que suele ser normal en la cuarta semana de enero, sí que aporta algo de esperanza en el medio plazo. La explicación, según los registros de la Confederación Hidrográfica del Ebro (CHE), es la reserva de nieve en la zona, que llega hasta los 300 hectómetros cúbicos. Una cantidad nival muy superior a los registros promedios y que permite suponer que con el deshielo el agua llegará en mayor cantidad hasta el embalse. 

La recuperación de los pantanos de la comunidad ha sido mucho más lenta que el año pasado, con las dos primeras semanas de 2022 rompiendo todos los registros previos. Entonces, 440 hectómetros cúbicos, que suponían una crecida de casi el 9%, llegaban hasta los pantanos aragoneses, mientras que en este primer período de 2023 lo han hecho tan solo 185 hectómetros cúbicos, algo más de un 5,3%. Pese a que la comparativa con el pasado año es desigual, también supera los registros medios de los últimos años, que se quedaban en 131 hectómetros cúbicos aportados en este mismo período. 

Los valores absolutos, sin embargo, dejan en una posición preocupante a las reservas hídricas aragonesas. Mientras que la media de la comunidad en el último lustro se establece en 5.234 hectómetros cúbicos, en estos momentos los pantanos de Aragón solo almacenan 3.652 hectómetros cúbicos. 

Las causas que han llevado a esta situación son el inicio de un año hídrico –arranca en octubre– sin precipitaciones y un año 2022 que se ha coronado como el más seco de la serie histórica. Las previsiones con las que ya trabajan desde la CHE auguran un futuro complicado para una cuenca hidrográfica que ya sufre las consecuencias del cambio climático y que verá como sus recursos hídricos se verán sustancialmente reducidos:entre 2050 y 2100, las precipitaciones se reducirán en un 20% en el entorno del río Ebro.

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