Las obras para construir un paso inferior en la rotonda de enlace entre la A-68 y la Z-40, en el entorno del polígono de La Cartuja, comenzarán a finales de verano con unas afecciones sobre el tráfico durante los 12 meses de ejecución que desde el Ministerio de Transporte ya dieron por inevitables a pesar de habilitar varios accesos alternativos durante el periodo de obra. Sin embargo, el eje industrial que se extiende por la carretera de Castellón, en auge desde comienzos de siglo con gigantes como las papeleras Saica y Tronchetti o la proveedora de aluminio Itesal, quiere minimizar el impacto con varias medidas de contención y alivio de la calzada que eviten la siniestralidad vial. Entre sus peticiones se recoge la existencia de un contacto directo con la adjudicataria de la obra para conocer «de primera mano» la apertura de los accesos alternativos o la implantación de un nuevo servicio de bus urbano que funcione a modo de lanzadera en los distintos turnos de trabajo, lo que ayudaría a reducir el uso del vehículo privado para desplazarse al trabajo.

Explica Marta Moreno, la gerente de la Asociación de Industriales de la Ribera Baja del Ebro (Airbe), una asociación que abarca los intereses de 145 empresas y unos 4.500 trabajadores, que las obras en el enlace de la A-68 van a suponer «un cambio radical y profundo para los usuarios habituales de la vía», como los propios trabajadores que se desplazan a diario para su jornada laboral. «Si ahora hay problemas, puede uno imaginarse los accidentes que se podrían generar con las obras. Tenemos un objetivo fundamental: que no haya accidentes», apunta Moreno, con especial interés en solucionar el problema de la fluidez del tráfico a primera hora de la mañana y en el regreso a la ciudad.

De hecho, el Ministerio de Transportes recoge en su proyecto un plan de accesos alternativos que irán abriéndose y cerrándose conforme avancen las obras, aunque se generarán unos atascos inevitables «que hay que asumir», como dijo el secretario general de Infraestructuras, Xavier Flores, en la presentación del proyecto, que costará 23 millones de euros.

Fluidez del tráfico

Por ello, solicitarán una reunión al Consorcio del Transportes del Área de Zaragoza (CTAZ) y el Ayuntamiento de Zaragoza para solicitar «un servicio de autobús urbano» similar al que ya llega hasta el polígono de La Cartuja pero que llegue «al menos hasta Fuentes de Ebro y, si es posible, hasta Pina, durante los días laborables y en horario de mañana y tarde», desarrolla Moreno, quien incide en la necesidad de entenderlo como un servicio a las empresas que sería «clave» para minimizar los accidentes en un tramo peligroso de la red vial aragonesa. «Sabemos que no sería rentable para el consorcio, pero sí lo sería para la prevención de riesgos y para reducir la siniestralidad vial a través de la colaboración público-privada», asevera la gerente de la asociación.

Por otro lado, desde la Airbe reclamarán que se establezca una línea de contacto directo con la empresa contratista –aún se desconoce el adjudicatario– para conocer «de primera mano» los avances del proyecto y saber cuándo se ejecutarán los cambios de acceso al tráfico. Creen que será importante para la organización interna de las empresas para avisar a los trabajadores mediante cartelería o avisos digitales de la situación para llegar a su puesto de trabajo. Además, desde la organización propondrán a las empresas del eje de la carretera de Castellón una «flexibilización» de las entradas y salidas de los turnos de trabajo, «haciendo entender a las empresas» que los trabajadores lo tendrán más complicado para cumplir con los requisitos de puntualidad por el embudo que se generará en las horas centrales del día y en la punta de por la mañana.