Quince niños ucranianos han llegado a Zaragoza esta pasada madrugada para pasar el verano. El camino ha sido largo, ya que son 48 horas de viaje, en un autobús pequeñito, donde además de los chavales vienen dos chóferes y dos traductoras. Tienen entre 7, recién cumplidos, y 15 años, asegura María José García, vicepresidenta de la asociación Asistencia para la Infancia, que organiza el viaje como Vacaciones en paz; y diez de ellos participan por primera vez en este proyecto. Dos se quedarán en la provincia de Huesca, dos en la de Teruel y once en la zaragozana. Además, nueve de las familias acogedoras también lo hacen por primera vez.

Vienen en autobús, a diferencia de antes de la guerra que lo hacían en avión, pero los aeropuertos fueron bombardeados, aunque alguno queda para que “Zelenski haga sus viajes por el mundo” y los civiles salen en autobús. “Tienen doce horas hasta que llegan a la frontera”, asegura. Además, los viajes en avión han triplicado su precio, tienen que hacer escalas, etc., así que el trayecto se complicaba y “decidimos que fuera en autobús”, que además es el mismo (“antes tenían que cambiar de autobús porque cruzaban a pie la frontera”, señala), aunque “tienen que parar cada cierto tiempo aunque vayan dos conductores”, asegura.

Salieron el jueves a primera hora de la mañana y no llegarán hasta este viernes, afirma García, que va siguiendo el viaje por las fotos que le envían. Todos los niños llegan de la zona de Kiev y como en anteriores viajes, los huérfanos y los tutelados “siguen sin poder salir del país”, así que los que llegarán a Zaragoza vienen con el permiso de sus padres o de un progenitor en el caso de las familias monoparentales pero todos “biológicos” ya que los que viven con abuelos o tíos “no pueden venir”, insiste García, quien señala que una vez en Aragón, es Extranjería y Gobierno de Aragón, quien viene tutelando a los pequeños.

Los niños, durante una parada en su viaje a Zaragoza, este jueves.

Los chavales vivirán en la comunidad durante prácticamente tres meses, ya que tienen que estar de regreso a casa el 1 de septiembre, cuando “empiezan las clases”, que este próximo curso serán ya “presenciales”, explica García, que añade donde la guerra está más activa no pero en las ciudades más lejanas se “están construyendo refugios antiaéreos en los colegios para que en el caso de alarma se puedan seguir las clases”.

Normalidad

Señala la vicepresidenta de Asistencia para la Infancia que “Ucrania quiere superar o vivir la situación con la mayor normalidad posible. Aquí nos sorprende pero es comprensible”, reconoce. Los pequeños, según en qué zona están, “lo van asumiendo y normalizando”. Y cuenta que alguna familia les envía vídeos donde se ven bombardeos muy cerca pero otras veces “les preguntas y dicen que allí no pasa nada”, y por eso incide: “Lo están asumiendo, sobre todo los más pequeños, porque ya forma parte de su vida”.

El grupo de niños que este verano pasará sus vacaciones en Aragón.

Una vez en Aragón, cada familia “organiza su verano y sus vacaciones”, pero sí que es positivo para los pequeño y “Ucrania también lo pide” que tengan momentos de convivencia. Eso es bueno para los niños y también para las familias que pueden poner en común experiencias y preocupaciones.

La primera parada será en Zaragoza para luego irse cada niño con su familia; pero el fin de semana del 17-18 de junio, tienen preparada una visita al Parque de Atracciones y están gestionando también el Acuario, la Escuela de Muel y, si es posible, una jornada de piscina todos juntos, los niños ucranianos, con sus familias aragoneses.