Un gran número de localidades aragonesas están viendo disparada estos días su demanda de agua por el habitual aumento de población en verano. Lo que, unido a la situación de sequía prolongada que viven algunas zonas de la comunidad, está llevando al límite a algunos depósitos y acuíferos.

En la provincia de Teruel, Valdeconejos, pedanía de Escucha, y Valverde y Nueros, dos barrios rurales de Calamocha a 14 y 19 kilómetros respectivamente de la cabecera de la comarca del Jiloca, centran la mayor parte de los servicios a demanda que prestan los bomberos de la Diputación Provincial de Teruel.

El aumento de la población está detrás de la escasez en la localidad de la comarca de Cuencas Mineras, mientras que en Valverde, donde la DPT realizó ayer un nuevo suministro de 24.000 litros de agua potable (dos cisternas de 12.000 litros), la falta de agua se debe a una avería puntual. En Nueros, en cambio, la sequía obligará a un abastecimiento continuado en las próximas semanas.

Desde Calamocha, su alcalde, Manuel Rando, confirmó el aumento de población que la mayoría de los barrios rurales experimenta durante el verano, aunque destacó lo inhabitual de la escasez de agua. «Estos problemas de abastecimiento nunca se habían dado, pero es cierto que, por ejemplo, Cutanda pasa de 25 a unos 700 habitantes y El Poyo del Cid crece de 50 a 400 vecinos en estos meses de verano», explicó. Un crecimiento que Rando también atribuyó al «atractivo turístico» y la mejora de las infraestructuras que los diferentes «barrios-pueblo» de Calamocha han experimentado en los últimos años.

Con todo, Rando negó que la comarca sufra un problema de escasez de agua y puso el foco en la sospecha de los técnicos del consistorio de que haya vecinos que estén haciendo un uso inadecuado del agua. «Lo están estudiando, pero me trasladan que hay usuarios que están utilizando agua de boca para regar sus campos, algo que no puede ser y que resolveremos en breve porque después del verano estará lista una ordenanza municipal para extender la instalación de contadores a los barrios rurales; contadores de última generación que no requerirán pasar a realizar las lecturas. Y daremos un plazo de un año para que todos los puedan instalar», detalló .

Por lo que respecta a la provincia de Huesca, los bomberos de Benabarre se desplazaron ayer nuevamente a la localidad de Aguinalíu, en Graus, para suministrar 6.000 litros de agua potable. «Por la dificultad que presentan los accesos hemos hecho dos viajes con un camión cisterna que almacena 3.000 litros de agua», explicó el jefe de intervención, Andrés Pociello. Un servicio que prestan «a demanda» y que prevén tener que repetir hasta el final de verano «una o dos veces por semana por el aumento de la población y la consiguiente mayor demanda de agua», avanzó.

nuevo suministro en proyecto / La localidad grausina de Aguinalíu, con unos 25 vecinos, viene ganando habitantes en los últimos años gracias al impulso que trae la rehabilitación de varias casas y la llegada de nuevos moradores procedentes de Barcelona, según explicó José Luis Alcaraz, al frente de Casa Miranda, uno de los dos alojamientos turísticos existentes. El suyo ahora mismo acoge a una pareja de holandeses «encantados con la tranquilidad y las vistas de nuestros paisajes», presume.

«La población se puede multiplicar por tres y por cuatro y los dos manantiales con los que contamos, uno en la parte alta y otro más abajo, van bastante justos», explicó Alcaraz. El último precedente de escasez, ocurrido en mayo, mantiene muy pendientes a los vecinos: «Entonces nos descuidamos un poco, no avisamos con tiempo y por unos días bajó poca agua. Y es un problema porque las tuberías cogen aire y luego es complicado sacarlo», recordó.

Todavía en papel, un proyecto para que el bombeo de agua alivie la situación de los dos manantiales que funcionan por inercia, aguarda los trámites del ayuntamiento y la Confederación Hidrográfica del Ebro (CHE). «Hasta que eso no se haga no solucionaremos el problema y seguro que seguiremos necesitando el aporte de los camiones cisterna al menos hasta septiembre», pronosticó.

En Zaragoza, el papel de los bomberos de la DPZ no pasa de lo anecdótico, con servicios a Cabolafuente por una avería y a Concilio (Murillo de Gállego).