Tradicionalmente, en el boxeo, el primero de los asaltos es de tanteo. De observar al rival y de conocer por dónde va a ir el combate. Este miércoles, Jorge Azcón, futuro presidente de Aragón, tenía un primer envite sencillo: solo él podía lanzar golpes a través de la oratoria. 

Lo primero que hizo el presidenciable, como muchos púgiles antes de comenzar sus contiendas, fue beber agua. El primer trago en las Cortes de Aragón. Tranquilidad en el rostro de Azcón, que alargó durante hora y media la presentación de su proyecto. El discurso no emocionó a casi ninguno, a excepción de los 27 compañeros de partido que, incluso, rompieron en aplausos en momentos que ni el propio Azcón esperaba. Nolasco solo se sumó al final, sellando el matrimonio con su presidente; y Alberto Izquierdo, el otro socio de investidura, estuvo especialmente atento cuando Azcón hablaba de educación y del mundo rural.

Movido entre el lanzamiento de su proyecto y la vista al futuro, Azcón se dejaba pasos de su anterior papel en la oposición. Sus casi dos años al frente de los populares en la comunidad le han dejado poso: el PSOE y su gestión como objetivo.

Sin nombrar a Javier Lambán en ningún momento, Azcón quiso recordar la falta de diálogo con los socialistas. Asumió el reto el presidente saliente, que giró su cuerpo y su silla para mirar desafiante al presidente entrante, situado en la tribuna. Poco duró el duelo, ya que Lambán no dejó de tomar notas durante la sesión.

Los folios se llenaban conforme Azcón pasaba cada una de las sesenta páginas de su discurso. Trabajo especial para los portavoces, que comparecieron ante la prensa para mostrar sus reacciones. Alejandro Nolasco, futuro vicepresidente y portavoz de Vox, no usó el bolígrafo. O se sabía el discurso, o se sabía la respuesta.

La poca algarabía en el hemiciclo llegó con un desliz del propio Azcón. El presidente popular aseguró que su nuevo modelo de fiscalidad iba a reducir el IRPF a «las rentas más altas». Corrigió rápido el candidato, recordando que se refería a las clases medias y bajas, pero la risa y el aplauso irónico ya se había extendido por la bancada de la izquierda. El poco nerviosismo que Azcón transmitió durante su intervención se concentró en ese momento.

Javier Lambán y Arturo Aliaga volvieron a demostrar su complicidad. ÁNGEL DE CASTRO

En el mismo lado del hemiciclo, José Luis Soro sonreía y levantaba las cejas al ver como Azcón reconocía que el Plan Extraordinario de Carreteras se seguiría ejecutando durante la próxima legislatura. Victoria moral para el líder de Chunta Aragonesista.

Poca historia más. Muchas ausencias en la tribuna de invitados, sin Natalia Chueca, en viaje familiar, ni Lorena Orduna, celebrando San Lorenzo. La festividad oscense la vivieron, más tranquila, los diputados del Alto Aragón que vistieron pañoletas y prendas de color verde. Otro oscense ausente fue el presidente de la DPH, Isaac Claver, embarcado en su viaje de novios.

Emma Buj sí arropó a Azcón en su primer asalto a la investidura, como otros grandes nombres del PP, entre los que destacaron Octavio López, Ángel Lorén o Luisa Fernanda Rudi. El PAR, con Clemente Sánchez Garnica o Gloria Pérez, también estuvo representado, al acecho de su posible entrada en el Ejecutivo de Azcón. El anterior Gobierno formó casi al completo, con las únicas ausencias de Sira Repollés y Maru Díaz, de baja maternal.

Campana final, aplauso de los suyos y vuelta a la esquina. Jorge Azcón venció a los puntos su primer asalto en La Aljafería, con una oposición que por motivos protocolarios tuvo que reservar sus ataques para este jueves. Vuelve a sonar la campana, que nadie tire la toalla.