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RESUMEN DEL 2023 EN ARAGÓN

Política | El año electoral del viraje a la derecha en Aragón

PP y Vox pactan por primera vez en la comunidad y tumban la ley de Memoria

El PSOE aguarda su cambio de liderazgo

El presidente de Aragón, Jorge Azcón, saluda a su antecesor en el cargo, el socialista Javier Lambán, durante el pleno de investidura en las Cortes de Aragón.

El presidente de Aragón, Jorge Azcón, saluda a su antecesor en el cargo, el socialista Javier Lambán, durante el pleno de investidura en las Cortes de Aragón. / Ángel de Castro

Laura Carnicero

Laura Carnicero

Zaragoza

El año 2023 nació con la incógnita de si sería el ejercicio del cambio político en Aragón para las derechas tras ocho años de gobiernos socialistas y progresistas o si el proyecto liderado por Javier Lambán en ese tiempo en el que también se ensayó la transversalidad con un cuatripartito desde el centro hasta la izquierda continuaba o llegaba a su fin. Las urnas del 28 de mayo le dieron la victoria al Partido Popular de Jorge Azcón, el alcalde omnipresente que logró en la pandemia hacerse un hueco en la política nacional con un perfil de oposición a las políticas de Pedro Sánchez y el Gobierno central. Y confirmaron el ascenso de la ultraderecha.

En la noche electoral de aquel 28 de mayo, el líder del PP esperó a celebrarlo a que el último diputado que marcaba la mayoría absoluta en las Cortes de Aragón cayera del lado de Vox. Con los siete diputados de la ultraderecha, el pacto de Gobierno de las derechas se leía entre líneas al lograr los 35 escaños que dan la mayoría parlamentaria. La euforia de esa noche electoral en el cuartel general del PP no dejaba dudas. «¡¡¡Hemos ganado las elecciones!!!», proclamó un desatado Azcón ante los suyos.

Sin embargo, no fue hasta dos meses y medio después cuando tomó posesión el nuevo Ejecutivo de coalición PP-Vox. El Gobierno que más tardó en formarse de toda la democracia aragonesa.

Una legislatura que apenas empezaba a caminar ya lo hacía marcada por el ritmo de la política nacional. El giro de guion que protagonizó Pedro Sánchez el 29 de mayo, adelantando las elecciones generales como respuesta al batacazo socialista general de la noche anterior, obligó a los barones del PP a pasearse sobre el alambre de los acuerdos y desacuerdos con Vox, ante el riesgo de desgaste que esa foto podía provocar en su líder, Alberto Núñez Feijóo, en su pretensión de llegar a la Moncloa. Así, no fue hasta después de las generales cuando Azcón dio el paso de sellar el acuerdo previsible que llevaban fraguando durante semanas con Vox.

En el camino se quedó la opción progresista, con un PSOE que resistió en diputados y votos en Aragón (solo perdió un parlamentario respecto a 2019), pero que no tuvo manera de sumar hasta la mayoría parlamentaria por el sonoro desplome de Podemos (cayó de cinco diputados a uno y perdió todo poder institucional), el cambio de registro en el PAR y el papel indefinido de los tres diputados de Teruel Existe que se comieron un buen bocado de la tarta socialista en el sur de Aragón.

La extrema derecha preside las Cortes

Apenas un mes después de las elecciones, el devenir de la nueva legislatura se trazó con el primer pacto del PP y Vox en la historia de la comunidad por el que la diputada Marta Fernández, de Vox, se alzó con la Presidencia de las Cortes de Aragón. Su polémico perfil, extremista, negacionista del cambio climático y de la violencia de género, con una trayectoria política que incluía insultos a la ministra de Igualdad, Irene Montero, le llevó a eliminar sus perfiles en las redes sociales, aunque sus exabruptos salieron igualmente a la luz.

Marta Fernández, tras tomar posesión como nueva Presidenta de las Cortes de Aragón.

Marta Fernández, tras tomar posesión como nueva Presidenta de las Cortes de Aragón. / Jaime Galindo

Este fue el primer pago del PP a Vox antes de garantizarse el pacto de gobernabilidad, que se selló a principios de agosto y que incluía un acuerdo de no agresión, de «estabilidad», en todas las instituciones en las que los votos de los de Abascal pudieran poner en aprietos a los populares. Era el caso de Huesca y Zaragoza, donde Lorena Orduna y Natalia Chueca necesitaban un voto más fuera de su bancada para alcanzar la mayoría absoluta. La primera prueba de fuego, la elaboración de los presupuestos para 2024, se ha solventado prácticamente sin problemas. Cada cual tiene claro su papel, aunque haya pataletas de por medio. Y ya no hay miedo a hacerse fotos juntos, incluso se buscan.

Después del baile de los pactos, el momento de la gestión arranca poco a poco en el nuevo Pignatelli de Azcón. El presidente aragonés mantiene un perfil marcadamente nacional, con el foco más puesto en las políticas y los pactos del presidente Pedro Sánchez que de Aragón. Su presencia ha sido constante en todas las protestas convocadas por su partido en contra de la amnistía o, recientemente, del pacto entre el PSOE y EH Bildu para la moción de censura en Pamplona. Sin embargo, la fuerza arrolladora con la que exigía cambios desde la oposición y en la campaña electoral no se ha trasladado, hasta ahora, en una gran revolución.

Las reformas

El «infierno fiscal», según el PP, en el que vivían los aragoneses bajo el mandato de Javier Lambán casi se mantiene tal cual. En sus primeros meses de legislatura, Azcón ha iniciado unas tímidas reformas que, eso sí, benefician principalmente a los más ricos de Aragón, como en el caso de incrementar el límite exento del impuesto de Sucesiones a 700.000 euros. Además, el Gobierno de Azcón anunció una deflactación del IRPF a las rentas menores de 50.000 euros, que afectará a la gran mayoría de contribuyentes aragoneses. La próxima primavera se prevén nuevas rebajas fiscales desde Hacienda que se compensarán por el impuesto planeado por el Ejecutivo anterior sobre las renovables.

Delegación del PP aragonés en uno de los viajes a Madrid contra la amnistía.

Delegación del PP aragonés en uno de los viajes a Madrid contra la amnistía. / EL PERIÓDICO

En lo social, el techo de gasto más alto de la historia hace que todas las partidas que sustentan el Estado del bienestar suban. Pero en lo político e ideológico, la medida más simbólica del nuevo Gobierno PP-Vox es el acuerdo para tumbar la Ley de Memoria de Aragón en contra de la opinión de todas las asociaciones memorialistas y de los profesores de Historia Contemporánea de la Universidad de Zaragoza. Y la merma, de nuevo, de las inversiones en cooperación al desarrollo.

Entre tanto, el principal partido de la oposición vive un tiempo de reconversión. Su líder, Javier Lambán, se marchó al Senado y anunció que no seguirá al frente del partido, pero sigue siendo su principal activo, ya sin ataduras, además, a la hora de expresar sus discrepancias con Sánchez. El socialismo aragonés tiene por delante el reto de encontrar un nuevo liderazgo que emerja con fuerza en un mapa pintado de azul. No es tarea fácil. Ya se sabe que el vacío que dejan los grandes líderes requiere de creatividad y arrojo para darle la vuelta a un organigrama que apenas ha cambiado en una década. El descuento hacia 2027 ya ha comenzado. 

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