UN AÑO DE LAS ELECCIONES

Un año después del 28-M | Una autopista, dos sentidos y muchas direcciones

El 28 de mayo de 2023 se dibujó un panorama político completamente distinto en Aragón. La derecha sumó una apurada mayoría absoluta a la que se unió el superviviente PAR, mientras la izquierda y Teruel Existe asumían el amargor de la derrota. 

Imagen de archivo de las Cortes de Aragón.

Imagen de archivo de las Cortes de Aragón. / EL PERIÓDICO

Sergio H. Valgañón

Sergio H. Valgañón

Hace poco más de un año, el 28 de mayo de 2023, las autonomías de casi toda España tiñeron su color del azul del Partido Popular. Aragón fue una de ellas y 365 días después el tablero político de la comunidad no se parece, ni por rostros ni por fuerzas, al que existía antes de que los votos entrasen en las urnas. La derecha gobierna hoy en una situación cómoda, conduciendo con la vista al frente y cogiendo velocidad, frente a una izquierda que sigue tragando el amargor de la derrota, tan preocupada por lo que pasa en su interior como por el avance de las políticas del tripartito PP-Vox-PAR.

Nadie mejor que Jorge Azcón representa la situación del PP en Aragón. Aquel «¡Hemos ganado las elecciones!» con el puño en alto tras el escrutinio de ese exitoso 28M resume el dulce momento del conservadurismo en la comunidad. Una victoria contundente que le hizo abrir –porque así lo dispuso el popular– casi dos meses de conversaciones en busca de sus compañeros de viaje. Azcón, que en los debates y en las declaraciones en la campaña marcaba distancia con la ultraderecha y prefería conducir en solitario, tuvo que mirar a Vox más de lo que, entonces, deseaba. Un año después, su relación con el partido de Alejandro Nolasco, hoy vicepresidente primero, es cómoda y solo los exabruptos del líder ultraderechista obligan al presidente autonómico a afirmar que las direcciones de PP y Vox no son las mismas.

En el seno de los conservadores, aún más calma que en el Parlamento autonómico. Hoy Azcón es uno de los principales bastiones del Partido Popular en toda España y controla el partido en su parcela autonómica. La proyección, buscada por él mismo y concedida por el Gobierno central –ley de memoria democrática mediante–, aúpa al aragonés a cotas de mayor protagonismo en Génova.

Ese ascenso hacia el poder en el interior del partido también lo inició el propio Alejandro Nolasco, hoy copiloto de un Gobierno de Aragón con el intermitente a la derecha siempre parpadeando. Vocal, como el resto de vicepresidentes autonómicos, en el órgano de dirección de Vox, Nolasco ha aumentado la fuerza de su discurso desde su entrada en el Ejecutivo autonómico. Algunos dicen que es por las próximas europeas, otros que es exigencia de Madrid para enseñar músculo al PP. Sea como sea, el joven que vivía con su madre y con su abuela (como confesó en el debate electoral de EL PERIÓDICO DE ARAGÓN) es hoy fiel representante del ala más derechista de Vox en España.

El partido, con su extraño reparto territorial por provincias y sin organismos autonómicos que aglutine a todos, se encuentra en un buen momento en Aragón. Las movilizaciones frente a la sede del PSOE con el anuncio de la ley de amnistía o las peroratas trasvasistas de Abascal son jaleadas por unos simpatizantes que han podido celebrar la derogación de la ley de memoria democrática, principal victoria de Vox desde su entrada en el Pignatelli. Más allá del olvido memorialista, la ultraderecha ha asumido muchos postulados del PP y se ha recluido en el mensaje ideológico por encima de la gestión. Tiempo al tiempo, si es que llega.

El último superviviente del centro aragonesista, conocido como Alberto Izquierdo, logró la épica en un PAR que llegaba muerto y enterrado por todos sus rivales a las elecciones. Diputado por Teruel, Izquierdo consiguió un suculento acuerdo de investidura con el PP por el que pudo hacerse con casi una decena de direcciones generales. Salvados los nombres principales del partido, su verdadera guerra sigue estando en el interior de la formación y pendiente de las decisiones de los tribunales.

El deseo de la dirección aragonesista es resolver el embrollo del congreso de 2021 lo antes posible, para llegar con el vigor bien alto de cara a los comicios de 2027. El clavico del abanico es hoy más pequeño que nunca, pero se mantiene en una posición de latencia controlada. La resolución judicial puede marcar el futuro de un partido que nadie descarta que, como siempre, vuelva a tomar decisiones clave para la comunidad.

La izquierda y el retrovisor

Si Azcón, Nolasco e Izquierdo conducen mirando al frente, la caravana de la oposición no deja de mirar el retrovisor, hacia el interior.

Mayte Pérez lidera al PSOE en las Cortes y al bloque contrario al Gobierno. En las últimas sesiones de control, el tono ha subido y los socialistas han encontrado en su gestión, entonces con Lambán al frente, una fuente de la que sacar rédito. Los anuncios del Ejecutivo autonómico aún tienen muescas del cuatripartito y el PSOE quiere que se recuerde.

Pero el verdadero problema de Pérez y su militancia está en casa. La ruptura entre las federaciones Huesca por un lado, el resto por otro– es una evidencia y el relevo de Lambán condiciona casi todas las decisiones. La unidad mostrada en torno a la reflexión de Sánchez o disimulada en los actos para las elecciones europeas no esconden que la relación parece irreconciliable. Si no hay alteraciones de la hoja de ruta ni Ferraz dispone lo contrario, no se conocerá el nuevo liderazgo del PSOE hasta 2025.

Si los socialistas vigilan cómo resolver el embrollo interno, la izquierda alternativa y aragonesista sigue conjugando su proyecto a nivel nacional en Sumar. No hay sonrisas ni aplausos como cuando Yolanda Díaz asumió el reto de volver al Gobierno central con otras siglas. CHA_se quedó en un sí pero no, integrándose en la carrera al Congreso para lanzar a la política a Jorge Pueyo, pero evitando formar parte de los cuerpos de organización, manteniendo su independencia. Hoy José Luis Soro es portavoz de una formación que, como el PSOE, también ha sabido encontrar lunares en los primeros meses de Gobierno de Azcón.

Más de lo mismo para Izquierda Unida, donde Álvaro Sanz sigue siendo el foco al que seguir. Derrotada su candidatura para la dirección nacional de IU, Sanz sigue siendo la nota más discordante de las Cortes en busca de políticas más izquierdistas que deberán esperar al menos otros tres años. La confección de Sumar, y su desarrollo en el territorio, solo preocupa por su lentitud de cara a unos comicios generales que siempre sobrevuelan la actualidad política.

Podemos Aragón asumió su derrota total, como a nivel nacional, y ha cambiado su estructura. Hoy en la comunidad les pone cara Andoni Corrales, denunciante habitual de las derivas derechistas del Gobierno. En una suerte de crónica de muerte anunciada, la formación morada reflexiona sobre su papel en la actualidad y un futuro sin socios en la izquierda alternativa.

Fuera de los bloques ideológicos, instalado en la oposición, Teruel_Existe, el deseado en la campaña que ha sido condenado al olvido. La mesura y el debate vertebrador no han calado en el Parlamento, revolucionado por la política nacional. Incluso su líder, Tomás Guitarte, mira ahora a Europa con la intención de llevar a la España olvidada a Bruselas. En Aragón, la formación necesita reforzar su apuesta para ganar la relevancia política perdida.

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