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Economía

El comprador de Leciñena se echa atrás y aboca al cierre de la empresa

El empresario Francisco Vera, presidente del grupo Albidania, renuncia a la adquisición de la fábrica de Utebo, lo que dejará en la calle a 60 trabajadores

El empresario y presidente del grupo Albidania, Francisco Vera (en el centro), en su visita hace un mes a la fábrica de Leciñena

El empresario y presidente del grupo Albidania, Francisco Vera (en el centro), en su visita hace un mes a la fábrica de Leciñena

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Zaragoza

La empresa zaragozana Leciñena no tiene salvación. El histórico fabricante de remolques y semirremolques, asentado en Utebo, echará el cierre de forma definitiva después de casi 60 años de actividad, lo que dejará en la calle a 60 trabajadores. Las esperanzas de que renaciera su actividad se han desvanecido de golpe con la sorpresiva renuncia a su compra por parte del grupo Albidania, liderado por Franciso Vera Vázquez, que se adjudicó la unidad productiva en la fase de liquidación del concurso de acreedores abierto hace cinco meses. La decisión ha caído como un jarro de agua fría sobre la plantilla, que se siente víctima de los «afanes especulativos» tanto del anterior propietario –el empresario sevillano Juan Melgarejo– como del frustrado inversor con vínculos aragoneses.

Este último aduce ahora que la realidad de la compañía no se corresponde con la información facilitada en el proceso judicial de venta, algo que niegan tajantemente desde la administración concursal. Vera ofreció este lunes una rueda de prensa en Zaragoza para explicar las razones que le han llevado a tomar esta decisión, que contrasta con las promesas y buenas palabras que expresó hace menos de un mes a medios de comunicación y a los empleados en una visita a la fábrica.

El empresario aseguró ayer que fue ese día cuando empezó a detectar «ciertas alertas» sobre la verdadera situación de los activos. La primera fue, apuntó, que la factoría estaba «totalmente parada», por lo que «no existe la unidad productiva». La realidad es que la actividad de Leciñena viene siendo residual desde hace más de medio año al dejar de servir material los proveedores por los impagos, como viene informando este diario desde octubre.

También adujo que la deuda salarial y de cotizaciones sociales que debía asumir era más elevada de lo previsto, algo que se debe en parte a la demora en la formalización del contrato de compraventa desde que el juzgado del concurso diera el visto bueno a su oferta de adquisición el pasado 29 de abril. En ella se comprometía a mantener a 45 de los 60 trabajadores de Utebo, pero finalmente todos serán despidos en el ere de extinción que ya está en marcha. 

Malestar de la administración concursal

Vera concluyó que la reactivación de la empresa tiene un coste de «no menos de cinco millones» de euros, casi dos más respecto a los 3,1 millones que contemplaba la propuesta de compra con la que el juzgado le adjudicó la fábrica. Puso en duda asimismo que existiera la cartera de pedidos que se decía en la documentación. En todo caso, el principal motivo al que achacó su marcha atrás es que el contrato de alquiler –con opción a compra– de las instalaciones de Leciñena «no está vigente», a su entender, al haberse dejado de pagar el arrendamiento desde hace un año y, por tanto, no se podía ejercer la opción de compra.

Sobre este asunto, aseguró la propiedad del inmueble –la sociedad madrileña Matsagre Inversiones– «no ha dado señales de vida». Desde la administración concursal, que gestiona el bufete madrileño Martínez Sanz Abogados, niegan este extremo y no ocultan su sorpresa y malestar por la renuncia de Albidania al considerar que «no son sólidos» los argumentos esgrimidos. 

Las justificaciones dadas por Vera tampoco convencen al comité y los trabajadores, que se sienten «engañados» con todo lo ocurrido. «Alega cosas que lleva sabiendo desde hace meses, antes incluso de hacer la oferta. Aquí no se ha escondido nada», aseguró David Capitán, presidente del comité (CCOO). «Que ahora se vuelva atrás nos parece muy extraño», agregó. «Apeló al corazón y la sangre para levantar la empresa, nos lo vendió de una forma muy coherente, pero al final la sensación es que ha venido a especular y a tirar por tierra la empresa», apuntó.

«Ahora sí que ya no tenemos ningún tipo de futuro, es lamentable», se lamentó el representante de la plantilla, que lleva 28 años trabajando en Leciñena. Al igual que el resto de sus compañeros, tendrá que recurrir al erario público (Fogasa) para el cobro de las indemnizaciones por despido, con un límite de 20 días con 12 mensualidades, y de los salarios impagados –hasta 120 días–.

Albidania era la única compañía que había pujado por el activo, que se puso a la venta hace más de tres meses dentro de la fase de liquidación de la conocida firma industrial, que fue declarada en concurso de acreedores a comienzos de año con un pasivo total de 14 millones de euros.

Se trata de un grupo inversor con sedes de Luxemburgo, São Paulo y Madrid, pero liderado por un abogado y empresario de origen aragonés. Francisco Vera Vázquez, propietario y líder de la compañía, nació en Barcelona en 1969, pero se crio en Barbastro, a donde llegó con su familia con 11 años. Es experto en reestructuraciones e insolvencias en más de 60 países. En concreto, dirigió los procesos concursales de firmas como el Banco de Madrid o Pullmantur.

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