Día Mundial del Donante de Sangre

Las donaciones de sangre en Aragón crecen un 6,6 % en el primer cuatrimestre

Aragón considera los datos «realmente buenos» y presume de un perfil «muy variado», con adultos y muchos jóvenes

Algunos ciudadanos donando sangre en el Banco de Sangre y Tejidos de Aragón.

Algunos ciudadanos donando sangre en el Banco de Sangre y Tejidos de Aragón. / MIGUEL ÁNGEL GRACIA

Judit Macarro

Judit Macarro

El número de donaciones de sangre en Aragón ha crecido un 6,6% en el primer cuatrimestre de 2024. El dato es bueno porque el año pasado se recopilaron un total de 14.282 bolsas en las mismas fechas, 949 unidades menos que ahora. La cifra es reseñable si se atiende al número de personas donantes, cuyo Día Mundial se celebra hoy, ya que en la comunidad son 29.000 y se mantiene estable. Así lo explica la gerente del Banco de Sangre y Tejidos de Aragón, Rosa Plantagenet-Whyte, quien asegura que se trata de datos «realmente buenos, que han ayudado a reducir las listas de espera para las operaciones de quirófano».

El éxito de este inicio de año se debe, en parte, «al trabajo de las campañas comunicativas dirigidas hacia los jóvenes», asegura. Una persona puede donar desde los 18 años hasta los 64, por lo que «cuando unos dejan de poder participar, entran otros héroes nuevos», explica. Por ello, los jóvenes son el futuro del altruismo de la donación. «Apelamos a ellos y les necesitamos para que siga siendo estable el número de usuarios en las listas», reitera Plantagenet-Whyte, quien asegura que es «imprescindible» concienciar a la población de que «con un pinchazo de 10 minutos pueden salvar muchas vidas».

En Aragón, el perfil de donantes «es muy variado» y las circunstancias por las que deciden donar «también». Por lo general, la gerente apunta a que la diferencia entre mujeres y hombres «es mínima», aunque señala que « ellas son más numerosas entre los jóvenes, mientras que ellos lideran el grupo los adultos».

Motivaciones

Se desconoce lo que motiva a cada género, pero sí se saben los diferentes incentivos por los que, jóvenes y adultos, se animan a donar de forma voluntaria «una parte de ellos a los demás». En este punto, Plantagenet-Whyte apunta a tres motivos. El primero de ellos «tiene que ver con que esas personas hayan vivido alguna experiencia personal, de un amigo o familiar, que ha necesitado una transfusión de urgencia», explica. «Eso provoca un antes y un después» , dice.

En segundo lugar, están los que son donantes «por cultura familiar». Es decir, personas que desde pequeños «han visto como sus padres donaban cada tres o cuatro meses», por lo que han nacido siguiendo «una serie de ideales». Los hay también que esa visión de caridad la aprenden en el colegio o en los voluntariados. Este, según la gerente, es el tercer motivo que mueve a las personas que forman parte de «esta gran acción humana».

«La sanidad no funcionaría sin ellos. No hay agradecimientos suficientes en comparación a lo que regalan», ensalza la gerente. 

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