EN PRIMERA PERSONA

¿Qué motiva a los aragoneses a donar sangre? "Mi gesto salva vidas"

Miles de aragoneses donan cada año y EL PERIÓDICO charla con tres de ellos. A cada uno les mueve un motivo y diferentes argumentos para llevar a cabo esta acción altruista.

Francisco Bayano donando sangre en el centro de Zaragoza.

Francisco Bayano donando sangre en el centro de Zaragoza. / MIGUEL ÁNGEL GRACIA

Judit Macarro

Judit Macarro

Francisco Bayano tiene 64 años. Desde hace «algo más de 40 años» dona sangre cuatro veces al año en Zaragoza. «Más o menos cada tres o cuatro meses», apunta. Un acto altruista que, explica «no supone nada a quien se ofrece y, sin embargo, con ese gesto se pueden salvar muchas vidas», explica.

Con el brazo extendido espera a que el enfermero del Banco de Sangre y Tejidos de Aragón le introduzca la aguja. Mantiene la calma y recuerda su primera vez. «Decidí empezar en esto por una experiencia familiar muy cercana que fue muy dura», cuenta. Cuando su hijo enfermó de leucemia su vida se convirtió en pasar «de un hospital a otro», señala. Allí fue donde comprendió «la importancia que tiene donar sangre».

Un antes y un después en su vida, que cambió todos sus ideales. «Me hice donante de médula también, aunque no me han llamado y, con mi edad, poco tiempo me queda para poder ayudar en ese aspecto», lamenta. 

Mariano Canudo en el Banco de Sangre y Tejidos de Aragón.

Mariano Canudo en el Banco de Sangre y Tejidos de Aragón. / MIGUEL ÁNGEL GRACIA

Mariano Canudo: «Todo lo que a mi me sobra se lo doy a personas que lo necesitan»

Donar sangre es, para Mariano Canudo, "necesario siempre». Aunque destaca que, ahora que se acerca el periodo estival y llegan las vacaciones, «es todavía más importante, porque hay más necesidad». Canudo mantiene la calma mientras el enfermero le coloca la cinta de goma para poder pincharle la aguja. «Acudo cada tres meses sin falta», explica el hombre de 44 años. Un espacio temporal que, si fuera por él, «haría más amenudo, porque no supone ningún esfuerzo y ayudas a muchas personas», asegura mientras le sacan sangre.

En su caso, todo comenzó por una recomendación médica. «Me hice análisis de sangre y me salió que tenía hierro de sobra, por lo que me dijeron que era conveniente que donara sangre», menciona. Una acción solidaria que tiene doble beneficio. «Todo lo que a mí me sobra se lo doy a personas que lo necesitan. Salvo vidas y me ayudo también a mi mismo», señala.

María Canudo donando por aféresis.

María Canudo donando por aféresis. / MIGUEL ÁNGEL GRACIA

Sandra Rodríguez: «Prefiero donar por aféresis porque es más completa que la tradicional»

Los años de covid supusieron para Sandra Rodríguez un cambio en su modo de vida altruista, fue entonces cuando conoció la donación por aféresis. Tiene 45 años y es donante de sangre desde que cumplió 18, cuando alcanzó la edad mínima para poder ser usuario del Banco de Sangre y Tejidos de Aragón.

Aunque suele acudir al centro cada cuatro meses, «porque es el periodo que tiene que pasar entre las extracciones», esta vez ha acudido para dar voluntariamente otro típo de componentes sanguíneos. Se trata de la donación por aféresis, «donde me extraen góbulos rojos, plaquetas y plasma en un solo pinchazo», explica.

Cuenta que este método lo descubrió hace cuatro años, «durante la pandemia», y desde entonces, «vengo cuando puedo a hacerlo». Aunque tiene una duración más larga, «entre 60 y 45 minutos», incide, es método «más completo» porque, mientras que en el proceso convencional «son necesarias hasta cinco extracciones», con una donación por aféresis «ya es suficiente para una tranfusión», asegura.