Educación

Marea blanca en Aragón por la vuelta a los libros de texto

El movimiento aragonés Salud Digital “no estamos contra las tecnologías” pero piden la regulación de la digitalización

Consideran que detrás del uso de dispositivos hay “un objetivo empresarial”

Concentración contra la digitalización de las aulas.

Concentración contra la digitalización de las aulas. / JAIME GALINDO

Eva García

Eva García

Educación libre de pantallas, Vuelta a los libros de texto o Prohibido obligar a adquirir dispositivos digitales. Estos son algunos de los lemas que se han leído al mediodía en una concentración a la que han asistido una treintena de familias acompañadas también por niños con libros de texto. Detrás de este movimiento, una marea blanca (acudieron todos con una camiseta de ese color) hay un gran apoyo, ya que han recogido más de 1.200 firmas que quieren entregar a la consejera de Educación, Claudia Pérez Forniés.

El colectivo “no estamos en contra de la tecnología”, asegura Silvia Abad, una de las portavoces, porque tienen claro que la competencia digital “no es leer un libro digital”, porque lo que se hace es simplemente “volcar los libros en digital” y eso se ha visto que “no es bueno”, considera. De hecho, ellos apuestan por la regulación, creen que una hora de pantallas para niños de 4º o 5º de Primaria es suficiente, pero cuando estudian en Ipad, táblets o chromebooks pasan en el aula cuatro o cinco horas, y luego tienen tareas y que estudiar, también en pantallas, asegura esta docente. Ella, como profesora, asegura, que a sus alumnos los lleva al aula de informática pero “solo cuando está justificado” su uso, cuando mejora la educación. Abad repite una frase de una experta: “Las tecnologías no se preocupan por el desarrollo de los niños”.

Entre sus reivindicaciones está que los dispositivos sean propiedad del colegio y sea este “el que decida cuando hay que utilizarlos, cuando conlleve una mejora en la educación”, explica. Y añade: “Igual que no se experimenta con los medicamentos, se ven efectos secundarios, no se hace con la educación”.

Además, las familias consideran que el uso de tecnologías es “incompatible con el derecho de las familias de educar a sus hijos libres de pantallas”; ya que es incongruente que estén con el dispositivo en el colegio, pero luego en casa los padres no les dejen utilizarlo o sí pero “bajo supervisión”. Por eso, reclaman a los colegios que antes de imponer los dispositivos “consulten a las familias”.

Desde Salud Digital consideran que las editoriales, que “buscan ganar consumidores" porque se trata de un "objetivo empresarial" y desde los colegios “nos intentan acallar” y quieren evitar que los docentes se manifiesten con ellos. Una profesora, ya jubilada, se ha acercado para apoyar. Explica que tendría que ser el claustro de profesores el que debería decir cómo utilizar las pantallas. Hace unos años “se demostró que era una innovación, pero ahora deberían decir que se han equivocado y volver hacia atrás”, asegura.

Son muchos los padres que buscan alejar a sus hijos pequeños de las pantallas. “Nos dicen que siguen leyendo, escribiendo, pero lo dudamos, porque no tienen pantallas”, asegura Maribel Fernández, otra de las promotoras del movimiento. Para ella, madre de dos niños de 7 y nueve años (en el colegio de sus hijos se implanta el dispositivo digital en 4º de Primaria), los pequeños “pierden afán de lectura y cada vez escriben menos”, asegura esta enfermera, que reconoce que cada vez más sanitarios detectan problemas entre los pequeños.

Este movimiento es solo informativo, “no vamos contra nadie” sino que quieren “sensibilizar a la población” de que cuanto más tarde entren las pantallas en las aulas, será mejor; y solo cuando “esté justificado que mejora la educación”, concluyen.