Educación

Las familias acaban el curso con temor ante los recortes educativos en Aragón

Las asociaciones de padres y madres de la escuela pública y los sindicatos convocan esta tarde una concentración por la reducción de docentes, que Educación califica de «ajustes»

Protesta, este lunes, de las familias del CPI Arcosur, contra los recortes educativos. | EL PERIÓDICO

Protesta, este lunes, de las familias del CPI Arcosur, contra los recortes educativos. | EL PERIÓDICO

Eva García

Eva García

Curso educativo convulso el que está a punto de terminar. Comenzó con protestas por centros educativos que las familias consideraban «con desperfectos» (como el Ana María Navales y el María Zambrano) y casi llegando a su fin, la zona de escolarización única, implementada por el Gobierno PP-Vox, parecía que iba a levantar ampollas. Hubo quejas de las familias de la escuela pública y de los sindicatos; pero salvo alguna protesta, las críticas se quedaron en eso. Ahora no, el malestar salta a la calle, porque temen que los recortes para el próximo curso, el 2024-2025, afecte a la calidad educativa de los alumnos.

Las Ampas y las Afas (Asociaciones de padres y madres y asociaciones de familias de la escuela pública) y los sindicatos CCOO y CGT (el resto también han mostrado su desacuerdo) convocan para esta tarde –en Zaragoza, a las 18.00 horas, en la plaza de España, pero también habrá en Huesca (plaza Zaragoza)y en Teruel (plaza del Torico)– contra los recortes en número de docentes, aunque Educación lo califica de «ajustes», un calificativo que Héctor Martínez, presidente de la Ampa CEIP Hispanidad califica de «eufemismo».

Las familias han levantado la voz por contar en los colegios con menos maestros. Llevan ya semanas mostrando su malestar a las puertas de sus centros, pero hoy unirán sus voces contra el Departamento de Educación.

Las plantillas fijas de los centros educativos las negocia el Gobierno de Aragón y los sindicatos, pero luego hay un cupo para cubrir necesidades y eso es lo que quiere modificar la consejería, con Claudia Pérez Forniés al frente, aunque tal y como ha asegurado recientemente, este cambio de paradigma está «en fase embrionaria» porque los colegios están dando a conocer sus necesidades para el próximo curso. Sin embargo, desde las asociaciones se han puesto en pie porque consideran que la reducción del número de docentes será una realidad en septiembre.

Ya en el curso pasado, la jornada lectiva de un docente se redujo en una hora hasta las 24 en Infantil y Primaria. Además, los mayores de 55 años tienen derecho por ley a una reducción de dos horas su jornada de docencia efectiva, y eso implica una sustitución parcial sin reducción de retribuciones. En los mayores de 60, es de 40 horas.

Actualmente, esas horas se destinaban a programas educativos como los huertos escolares, el programa Erasmus, la convivencia positiva, prevención contra el acoso escolar, el bienestar del alumnado, la promoción de la igualdad, la atención de la diversidad, labores de biblioteca o apoyo al alumnado más vulnerable.

Y es ese tiempo el que no se va a cubrir, el profesional no se va a reponer y será el jefe de estudios al hacer el cuadrante el que está viendo que «tiene el mismo personal pero con menos horas». Y para organizar se tendrá que echar mano de los docentes destinados a esos servicios; siempre y cuando no haya una baja, que en tiempo de gripe puede ser habitual (no se manda un repuesto hasta quince días). Las familias han cifrado ese recorte en 1.535 horas, en el caso de los 49 centros públicos de los que han podido recabar datos, aunque, según señalan, todavía son muchos los que desconocen cómo les van a afectar esos recortes. En un colegio de dos vías, es más o menos, 1,5 profesor menos; que aumenta en el caso de los que tienen más aulas por curso, por lo que ese descenso puede llegar a 3 o cuatro menos.

Los sindicatos han calculado que solo en Infantil y Primaria va a suponer la pérdida de alrededor de 500 docentes menos solo en Infantil y Primaria; y los que estén tendrán peores condiciones laborales, ya que verán aumentada su carga laboral.

La consejera de Educación, Claudia Pérez Forniés, acostumbrada a las críticas por los recortes, ha explicado que las horquillas son «ligeramente mejores» que las últimas con las que se realizaron los cupos, alcanzando incluso tres puntos porcentuales de optimización, y las rejillas se fundamentan en el acuerdo de 2015 alcanzado con los sindicatos.

También ha explicado que se tratará a todos los centros «de forma homogénea», puesto que «hemos encontrado una distribución de profesorado heterogénea». E insistido en que el asunto estará «más que terminado» antes de que comience el próximo curso escolar, el 9 de septiembre, es decir, que todavía es provisional.

«Vamos a dar las plantillas necesarias a los colegios y a nuestras escuelas para mantener un principio básico, que es la calidad», ha señalado Pérez Forniés, que ha añadido que el «ajuste» es «un reconocimiento a un trabajo técnico que tenemos que hacer los profesionales para que los centros estén bien dotados», mientras que el «recorte tiene un matiz absolutamente peyorativo». Las familias insisten que habrá recortes, y los sindicatos, también.

Suscríbete para seguir leyendo