VERDAD O MITO

¿Qué es el suelo pélvico y cómo puedo fortalecerlo?

Los malos hábitos, así como algunas circunstancias personales y rutinas de vida, pueden debilitar esta zona estrechamente relacionada con funciones corporales como la continencia urinaria y fecal

A través de ejercicios y terapias personalizadas se puede fortalecer el tono muscular.

A través de ejercicios y terapias personalizadas se puede fortalecer el tono muscular. / Quirónsalud Zaragoza

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El suelo pélvico es una estructura de músculos, ligamentos y tejido conectivo que sostiene los órganos pélvicos y abdominales. No obstante, más allá de servir como soporte, posibilita que los órganos de esta zona (vejiga, uretra, útero, vagina, próstata, vesículas seminales, recto, conducto anal y aparato esfinteriano) realicen correctamente sus funciones. Como consecuencia, está estrechamente relacionado con la continencia urinaria y fecal, además de con la calidad de las relaciones sexuales, ya que el fortalecimiento de esta musculatura aumenta la elasticidad y la lubricación vaginal.

La presión que se ejerce día a día sobre esta zona puede debilitarlo y dar lugar a síntomas como la incontinencia y el prolapso o desplazamiento de los órganos pélvicos. Igualmente, algunos malos hábitos, entre los que se encuentra el tabaquismo o determinadas circunstancias personales (como tos crónica o levantamiento frecuente de pesos) pueden agravar la situación.

¿Afecta más a las mujeres?

"Las mujeres tienden a sufrir más disfunciones en el suelo pélvico que los hombres, ya que anatómicamente tienen un periné más frágil y experimentan dos etapas únicas que contribuyen a este desgaste: el embarazo y parto, y la menopausia", explica la doctora Elena Bescós, ginecóloga en la Unidad de la Mujer de Quirónsalud Zaragoza. "Aunque -puntualiza-, en el caso de los hombres, algunos problemas de próstata o cirugías también pueden provocar complicaciones".

Los hábitos de vida y rutinas influyen

“Determinados ejercicios y prácticas deportivas ejercen una presión muy intensa en la pelvis, principalmente en la de las mujeres por una cuestión fisiológica”, afirma la especialista. Los deportes de impacto, como el tenis, fútbol o equitación, pueden ser lesivos para esta zona. Por otro lado, los ejercicios hiperpresivos, como el salto a la comba, las sentadillas o los abdominales pueden contribuir a la debilitación del suelo pélvico.  

“Asimismo, tener un hábito deposicional correcto es muy importante para el mantenimiento de esta zona. De hecho, el estreñimiento crónico es un factor de riesgo fundamental para su deterioro”, indica la doctora. Igualmente -continúa-, llevar unas rutinas de vida saludables y evitar el sobrepeso repercute positivamente en el estado de esta musculatura.

Además de los ejercicios Kegel, ¿qué otras técnicas son recomendables?

“El objetivo del entrenamiento de estos músculos es mejorar su capacidad de contracción ante los esfuerzos y prevenir o tratar la incontinencia urinaria y el prolapso de los órganos pélvicos”, detalla la doctora Bescós. A través de terapias personalizadas y en función de la situación de cada paciente, “se puede fortalecer el tono muscular”, añade la especialista.

Los ejercicios de la musculatura de suelo pélvico (EMSP), creados por el doctor Arnold Kegel, tienen la finalidad de restaurar el tono y la función de la musculatura perineal laxa mediante horas de trabajo físico sobre los mismos. Habitualmente se realizan de 20 a 40 horas de ejercicios progresivos de resistencia repartidos entre 20 y 60 días. La supervisión del tratamiento y el aumento de la intensidad aportan mayor beneficio, mientras que la falta de motivación del paciente puede influir negativamente en los resultados.

La doctora Elena Bescós, ginecóloga en la Unidad de la Mujer de Quirónsalud Zaragoza.

La doctora Elena Bescós, ginecóloga en la Unidad de la Mujer de Quirónsalud Zaragoza. / Quirónsalud Zaragoza

Por otra parte, el biofeedback (BFB) es un tipo de terapia de rehabilitación para relajar la zona mediante un estímulo visual o auditivo y disociar la musculatura del suelo pélvico del resto de músculos. El objetivo es evitar su contracción de forma automática al activar otros músculos como los aductores, los glúteos o los abdominales.

Por último, la electroestimulación (EES), terapia muy extendida, consiste en la aplicación de una corriente eléctrica no dolorosa, similar a la que emiten los nervios del cuerpo sobre una zona determinada de la anatomía, provocando la contracción del músculo tratado.

En este sentido, "para el tratamiento de este tipo de trastornos, en Quirónsalud Zaragoza contamos con una unidad especializada en suelo pélvico para la correcta evaluación y el planteamiento terapéutico de cada paciente. El primer paso suele ser la rehabilitación y, posteriormente, dependiendo de la patología, el procedimiento puede ser médico (con fármacos) o quirúrgico”, concreta la doctora Bescós.

Suelo pélvico y embarazo

"En esta etapa los ejercicios de Kegel previenen la incontinencia de esfuerzo", indica la doctora. Sin embargo, tras el parto, se recomienda esperar un tiempo para volver a entrenarlo: "Esto dependerá de cada situación, ya que hay ocasiones en las que se puede comenzar a trabajar dos días después de dar a luz. No obstante, en ocasiones se aconseja esperar unas seis semanas para iniciar la actividad”, concluye.