EFEMÉRIDE DEL REGIMIENTO DEL EJÉRCITO DE TIERRA

Puertas abiertas en Pontoneros: "Un ejército no solo es un elemento de guerra"

El acuartelamiento Sangenís de Monzalbarba ha organizado unas jornadas por el 150 aniversario de la fundación del Regimiento

El acuartelamiento Sangenís del Regimiento de Pontoneros y Especialidades de Ingenieros (RPEI) número 12 ha abierto sus puertas al público este sábado con motivo del 150 aniversario de la fundación de las tropas. Las instalaciones militares ubicadas en Monzalbarba han recibido la llegada de un público de lo más variopinto entre el que se han entremezclado varios abuelos y sus nietos con muchos curiosos y algún nostálgico de tiempos pasados en las tierras aragonesas, tal y como ha reconocido José Manuel Puente, un cántabro que completó el servicio militar obligatorio en Monzalbarba en 1978. "Por mi trabajo he viajado bastante y, aunque he pasado cerca de aquí, nunca había vuelto. Estoy feliz, yo siempre seré de Zaragoza", ha exclamado.

El cántabro ha rememorados tiempos pretéritos a orillas del río Ebro al aflorar en él "sentimientos personales" vinculados a su estancia en Monzalbarba, donde fue destinado en la compañía de parques y talleres. "Lo estoy viendo como si fuera ahora", ha proseguido Puente al mismo tiempo que explicaba un buen puñado de anécdotas y señalaba el pabellón donde se desempeñaba como mecánico. "Gusta recordar lo que has hecho durante la vida. Eran tiempos muy convulsos cuando la ETA... y el Corona (el hotel) se quemó cuando yo estaba aquí", ha recordado. "Me gustaría reencontrarme con algún compañero", ha continuado.

Puente ha sido uno de los primeros en llegar al acuartelamiento Sangenís, donde el regimiento del Ejército de Tierra ha ofrecido a los visitantes varias exposiciones a cargo de la Compañía de Desactivación de Explosivos y de la Compañía de Operaciones Anfibias. En esta últimamente se han podido ver tres sistemas de respiración submarina, uno de ellos "indetectable" para las Fuerzas Armadas de otras naciones ante una intervención bélica submarina. Pero la colección, en esta ocasión, era limitada porque la Compañía ha prestado el 90% de su material para una instrucción de buceadores en el embalse del Grado.

Los más curiosos se han arremolinado en estas dos exposiciones estáticas -también las ha habido de medios de Movimiento de Tierras- para escuchar atentamente las explicaciones que ofrecían los militares con especial atención de los más pequeños, que también han disfrutado a bordo de los vagones de ferrocarril que flanqueaban la zona de bienvenida a la jornada. "Ese es el pedal del muerto", le explicaba un abuelo a su nieto mientras su esposa le tomaba una foto al pequeño.

El sexagenario era uno de aquellos visitantes que nada tenía que ver con la vida castrense, sino un historiador de los puentes de la capital aragonesa que también ha querido poner en valor la labor del Regimiento a la hora de servir a la sociedad. "Un ejército no solo es un elemento de guerra, sino una herramienta para ayudar en tiempo de paz a la ciudadanía ante catástrofes", ha enfatizado.

También se han dejado ver entendidos del mundo del ferrocarril y curiosos coleccionistas como Esteban Santurde, un madrileño que atesora "la mayor colección" de carteles ferroviarios con 400 ejemplares. Otros, en cambio, han llegado al acuartelamiento Sangenís por su pasado en las filas del Ejército de Tierra, tal y como ha reconocido Antonio Logroño, teniente de la especialidad de Ingenieros. "Yo he venido porque he sido antiguo pontonero y quería recordar tiempos buenísimos", ha afirmado Logroño, quien ha aplaudido la organización de las jornadas para acercar el trabajo del Regimiento a la ciudadanía. "La gente tiene que estar involucrada con el Ejército", ha zanjado.