Seguridad

La mitad de los rescates de montaña que se realizan en España se llevan a cabo en Huesca

El grupo de Rescate e Intervención de la Guardia Civil realizó el año pasado 534 intervenciones en las que estuvieron implicadas 774 personas

Antes del inicio de la época estival las actuaciones han crecido un 9%

Efectivos del Greim realizan un rescate en el Pirineo aragonés

Efectivos del Greim realizan un rescate en el Pirineo aragonés / Guardia Civil

Arturo Pola

Arturo Pola

Las escapadas a la montaña en verano siguen recortando año a año a los viajes a la playa. La tendencia de cambiar el nivel del mar por los planes de altura sigue aumentando y eso provoca que los cuerpos especializados en garantizar la seguridad de los aventureros tengan cada vez más trabajo, especialmente en el Pirineo aragonés.

La cordillera es un imán para los amantes de la montaña. Tanto es así que los informes de la Guardia Civil demuestran que el 50% de los rescates de montaña que se producen a lo largo de todo el año en el territorio español se llevan a cabo en la provincia de Huesca. En 2023, los Grupos de Rescate e Intervención en Montaña de la Guardia Civil (GREIM) rescataron en Aragón a 774 personas en un total de 534 operaciones y en lo que va de 2024 esa cifra, por el momento, ha aumentado en un 9% antes del comienzo de la temporada estival. En el balance también hay 17 personas fallecidas en la montaña el año pasado. 

Un miebro del Grupo de Rescate de montaña baja una cascada ante la atenta mirada de un compañero

Un miebro del Grupo de Rescate de montaña baja una cascada ante la atenta mirada de un compañero / Guardia Civil

Pero es ahora en verano cuando desde los encargados de los rescates tienen que redoblar sus esfuerzos para que las excursiones de los montañeros no acaben convirtiéndose en pesadillas. «La formación de los especialistas es permanente, técnica y muy concreta, pero para esta época también se trabajan planes específicos», explica el teniente Baín Luis Gutiérrez, jefe del Greim de Jaca, que afirma que el cuerpo, formado la plantilla de casi 70 profesionales especializados en rescates de montaña, se suman nuevos efectivos personales, además de los recursos materiales. «Desde junio has septiembre, al helicóptero habitual que se encuentra en Huesca se le añade un aparto extra en Benasque», apunta Gutiérrez.

Priorizar

Sin esos refuerzos, sería imposible «cubrir las necesidades» que provoca el «gran volumen» de operaciones que el Greim efectúa en verano. Tanto es así que, en muchas ocasiones durante estos meses el número de actuaciones es tal que casi no se da abasto. «Hay veces que tenemos que priorizar y eso se hace en función de la gravedad del accidente. Una persona que se ha perdido pero que no ha sufrido ninguna lesión puede esperar más que alguien para el que el paso de los minutos pueda ser cuestión de vida y muerte», analiza el teniente, que asegura que, aunque sea en el mismo lugar y, a priori, en las mismas circunstancias, «nunca hay dos rescates iguales».

Consejos para ir a la montaña

Planificación. La improvisación no está recomendada. Se debe planificar la ruta y asegurarse de que se adapta a las condiciones físicas de los participantes. 

Nunca se debe ir solo. El grupo mínimo aconsejable es de tres componentes. En caso de accidente mientras uno acompaña al accidentado el otro busca ayuda.

Comprobar el tiempo. La meteorología es crucial cuando se sale a la montaña. Si el clima no es favorable, lo aconsejable es suspender el plan.

Material adecuado. La calidad del equipamiento puede marcar diferencias si se tiene un accidente en la montaña.

Por ello, los guardias civiles que desarrollan su actividad en zonas de montaña, y en otros lugares de difícil acceso, tienen que estar preparados para ajustar su acción en cada intervención. «La mayoría de las veces no sabemos lo que nos vamos a encontrar. Por mucho que se traten de entrenar cualquier tipo de situaciones, las casuísticas son tan elevadas que la capacidad de adaptación es una de nuestras claves», reconoce Baín Guitiérrez.

Perfil del montañero

Aunque es una tendencia, la de las excursiones en la montaña, que «lleva décadas creciendo», la pandemia, provocó un auge del turismo saludable y no masificado que todavía se mantiene. Por ello, el perfil del montañero ha ido cambiando estos últimos años, aunque el teniente del Greim explica que el perfil más repetido de persona rescatada corresponde con un varón de una edad comprendida entre los 41 a 50 años y que «sobreestima sus posibilidades». «Hay veces que la vida solo da una oportunidad. Hay muchas veces que darse la vuelta es una victoria y no una derrota. La montaña siempre va a estar ahí», subraya Gutiérrez.

Un agente trata de divisar a un herido desde un helicóptero.

Un agente trata de divisar a un herido desde un helicóptero. / Guardia Civil

Más del 50% de las intervenciones se realizan en rutas senderistas, aunque el teniente jefe advierte del aumento de los rescates en barranquismo, que supusieron en 2023 el 14% de las operaciones, pero «fueron las que más mortalidad presentaron», perdiendo la vida cuatro personas el pasado año.

Hablar de tiempos mínimos y máximos en los rescates de montaña «no tiene demasiado sentido» para Baín Gutiérrez, aunque afirma que el protocolo de actuación es claro. Cuando una llamada entra al 112 o al 062, lo habitual es que esa comunicación con el móvil permita rastrear el lugar del accidente y entonces «se establece la ruta operativa más rápida» para llegar hasta allí. La atención psicológica para el accidentado es clave. «Para nosotros el tiempo pasa muy rápido, pero para el herido pueden ser las horas más largas de su vida», explica el teniente jefe del Greim, un cuerpo que pone todos los medios a su disposición para que los rescates tengan un final feliz.