Situación hidrográfica

Estas son las claves del informe de la CHE sobre "la peor sequía desde los 90"

El estudio asegura que el 85% de la cuenca del Ebro sufrió una sequía prolongada y el 45% se situó en situación de emergencia por escasez

Imagen de archivo del pantano de La Peña

Imagen de archivo del pantano de La Peña / EL PERIÓDICO

El Periódico de Aragón

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La Confederación Hidrográfica del Ebro (CHE) convocó este miércoles a la Comisión Permanente de la Sequía 2023 tras presentar el informe del año hidrológico en el que el 85% de la cuenca sufrió una sequía prolongada y el 45% se situó en situación de emergencia por escasez, aunque las zonas aragonesas no han sido las peor paradas, llevándose la parte más preocupante las reservas de agua catalanas. En su conjunto, la sequía de 2023 fue «unas de las peores de la historia y la peor desde los años 90», aseguraron desde la CHE

1- Precipitaciones

Tal y como ha indicado AEMET, en España el año hidrológico 2022/2023 fue el duodécimo más seco de la serie de 63 años comprendida entre 1961 y 2023 y el sexto año hidrológico más seco del periodo 2000-2023. A lo largo del año hidrológico 2022/2023, la precipitación caída en la España peninsular fue de un total de 561mm, cuando lo normal son 640 mm. Por lo tanto, las lluvias quedaron un 12 % por debajo de lo normal, clasificándose como un año seco. El año hidrológico fue muy seco en el suroeste y nordeste de la península, sobre todo en buena parte de Cataluña. Otra característica de la sequía de 2023 es que, en general, ha afectado más a las zonas del eje del Ebro y de la margen izquierda que a las de la margen derecha. Esta última margen es la que tradicionalmente tenía más problemas de sequía.

2- Pérdidas económicas

El informe realiza un análisis de la sequía, más allá de la mera descripción hidrológica, que profundiza en los impactos económicos, sociales y ambientales en todos los territorios de la Cuenca del Ebro y en la Cuenca en su conjunto. En este sentido, las pérdidas por la sequía de 2023 a nivel nacional se cifran en más de 10.000 millones de euros, con impacto en todas las actividades económicas.

En Aragón, UAGA ha estimado que la esperada producción final agrícola de 2.000 millones de euros pasó a ser en 2023 de 1.195 millones, un 40 % menos. Por ejemplo, el cereal de invierno ha sufrido la sequía de lleno. Las cifras de producción de 2023 respecto a años anteriores permiten concluir que la producción este año ha sido la mínima desde el 2014, con una reducción de un millón de toneladas respecto a la media.

Sin embargo, la nota positiva del año la dejó la producción final ganadera aragonesa, que se ha incrementado hasta los 3.920 millones de euros, lo que ha supuesto un incremento del 9 % respecto al anterior. Eso sí, en el campo ha habido 238 profesionales menos que en el año 2022.

Una consecuencia indirecta de la sequía ha sido en tierras aragonesas la detección de problemas en la apicultura por falta de vegetación en los montes que impide que las abejas puedan alimentarse y producir miel. Además, la sequía también generó dificultades sociales como la anulación de varios descensos de navatas por la escasez de caudales, como fue el caso del río Cinca.

3-Medidas y enfoque

El informe recopila las medidas adoptadas y se realiza una propuesta de mejoras para las futuras sequías. Así, durante la sequía de 2023 se puso de manifiesto, entre otros muchos aspectos, el importante papel del Sistema Automático de Información Hidrológica del Ebro (SAIH Ebro) como una herramienta imprescindible para aportar información clave de la evolución de los recursos hídricos, el papel esencial de los embalses o la corresponsabilidad de todos los actores implicados.

4-Presente y futuro

La Confederación ya ha abierto un nuevo apartado en el que ya se están recogiendo los efectos de la sequía de 2024, de mucha menor intensidad que la del año pasado, pero que está afectando a algunas cuencas y que está obligando a adoptar medidas específicas. Esta situación refleja, una vez más, la realidad de la cuenca del Ebro, donde es habitual que siempre haya alguna cuenca en situación de dificultad en atender las necesidades por problemas de escasez.

Además, la CHE ha avanzado que, en el futuro inmediato, se va a revisar el Plan Especial de sequías y el Plan Hidrológico del cuarto ciclo, que se espera aprobar a finales de 2027. Una de las principales ideas en torno a las que girarán es el impulso del uso eficiente del agua para avanzar y resistir mejor en las sequías del futuro.