A FONDO | Rafael Requena Delegado territorial de Aemet en Aragón

Un año de la tormenta histórica en Zaragoza: DANAs y tormentas de verano

El episodio del 6 de julio de 2023 fue uno de esos días propicios para la formación de supercélulas, las nubes de tormenta más adversas

Supercélula tormentosa en Figueruelas el 7 de julio de 2023. | @METEOGALLUR

Supercélula tormentosa en Figueruelas el 7 de julio de 2023. | @METEOGALLUR / @METEOGALLUR

El día 6 de julio de 2023, la Estación Meteorológica Automática de Zaragoza, Valdespartera (9434P) ubicada en el barrio de Valdespartera, al sur del casco urbano con coordenadas de latitud: 41º 37´ 15´´ N – Longitud: 0º 56´ 6´´, registró una precipitación de 54,2 l/m2 en un período máximo de 50 minutos, 53,8 l/m2 de los cuales se recogieron en un máximo de 40 minutos. Se alcanzó una intensidad máxima de precipitación de 117,6 mm/h a las 16:20 UTC (18:20 hora oficial peninsular), dejando constancia del carácter torrencial de esta precipitación. Los daños materiales de este episodio fueron millonarios y resultaron especialmente afectados la localidad de Cuarte de Huerva en el valle de dicho río al SW de la ciudad de Zaragoza, así como el polígono industrial de La Cartuja, al SE, cerca del Ebro.

Con la llegada del verano, tan representativo como el aumento de las temperaturas es la formación de fuertes tormentas en el interior peninsular. Para ello es necesario que la atmósfera presente inestabilidad, lo que requiere desde el punto de vista térmico que la diferencia de temperaturas entre los niveles bajos y altos atmosféricos sea suficiente para facilitar la convección, es decir que las corrientes ascendentes que transportan aire cálido se encuentren con un aire más frío que les permita seguir ascendiendo. El enfriamiento del aire al ascender permite la condensación y la formación de nubes con fuerte desarrollo vertical que pueden llegar a convertirse en Cumulonimbus, las clásicas nubes de las tormentas, y llevar aparejado precipitaciones intensas, granizo de gran tamaño y/o fuertes rachas de viento. A veces se producen reventones (downburst), húmedos o secos y algunas veces incluso tornados.

Estamos acostumbrados a este tipo de sucesos en Aragón, y podríamos preguntarnos por qué las tormentas son un fenómeno más asociado a la temporada primavera-verano que a la de otoño-invierno. Bueno, en invierno también puede haber tormentas, de hecho el aire en altura está incluso más frío que en verano, pero entonces no está tan cálido en superficie. Al final lo que se necesita es que el contraste de temperaturas sea el adecuado.

Pero como decíamos, no basta sólo el calor para organizar las tormentas, las cuales se desarrollan asociadas a situaciones en altura como las DANAs o las vaguadas. Una DANA, que es el acrónimo de Depresión Aislada en Niveles Altos, puede producir fenómenos muy adversos. Con frecuencia puede formarse lo que llamamos un Sistema Convectivo, que es una estructura de una dimensión mayor que las tormentas clásicas, y que puede llevar también tormentas embebidas. Algunos de los episodios de DANA en la zona mediterránea han dejado precipitaciones muy cuantiosas y grandes daños materiales. Pero para la formación de las tormentas clásicas es suficiente la presencia de una vaguada, una onda en el flujo en niveles altos, que no necesita llegar a cerrase en DANA, y que puede localmente incluso tener más adversidad.

El cuadrante NE peninsular es la zona con mayor número de tormentas anuales. Esto pudo comprobarse cuando fue posible establecer una estadística de rayos a partir de la red de descargas eléctricas de AEMET. Por otra parte, las zonas montañosas añaden un factor más que ayuda a desencadenar las tormentas, ya que la orografía facilita las corrientes ascendentes. Por eso no es extraño que en Aragón el mayor número de tormentas se produzca al norte y al sur, es decir en los Pirineos y en el Sistema Ibérico. Pero las zonas más llanas del centro también desarrollan tormentas, e incluso a veces con una configuración similar a las que se forman en las grandes llanuras del centro de Estados Unidos, (salvando las distancias claro), pero veáse la imagen en Figueruelas el día 7 de julio de 2023 cerca de Zaragoza (en la imagen de arriba) que pudo ser fotografiada por múltiples observadores presenciales.

El episodio del 6 de julio de 2023, del que se cumple ahora un año, fue uno de esos días propicios para la formación de supercélulas, que son las nubes de tormenta que suelen tener más adversidad.

En las horas centrales del día 06/07/23 se desarrolló un marcado calentamiento diurno y, como consecuencia de ello, una baja térmica abarcaba gran parte de la Península. Esta configuración generaba la entrada de un flujo mediterráneo y convergencias en fronteras orográficas del cuadrante NE, principalmente en el Sistema Ibérico, donde se inician las tormentas que, posteriormente, se desplazaron hacia zonas del valle del Ebro, guiadas por el flujo del SW en niveles medios.

Otro aspecto a tener en cuenta es la cizalladura vertical del viento que favorece la organización de las tormentas, ya que puede modular el ascenso generado por la expansión de una bolsa de aire frío (como el de un frente de racha), influir en la capacidad de una corriente ascendente para desarrollar rotación o en la formación y evolución de sistemas convectivos de mesoescala.