El empleo en la administración pública

La DGA acelera la estabilización laboral con más digitalización

Hacienda potencia la tecnología en la Administración para mejorar los ratios de temporalidad

El 34% del personal es interino y el objetivo es llegar al 20% a finales de año

Decenas de opositores atienden a las explicaciones del tribunal poco antes de su examen, en una imagen de archivo.

Decenas de opositores atienden a las explicaciones del tribunal poco antes de su examen, en una imagen de archivo. / Miguel Ángel Gracia

Sergio H. Valgañón

Sergio H. Valgañón

El departamento de Hacienda y Función Pública del Gobierno de Aragón se apoya en la renovación tecnológica y en la gestión interna para acelerar los procesos de estabilización laboral. Nuevas aplicaciones gestoras, más facilidades en la gestión de las oposiciones y los concursos y el desbloqueo de plazas congeladas con la agrupación de convocatorias empiezan a dar resultado. Frente al 48% de temporalidad en el empleo de la Administración autonómica que había al inicio de la legislatura, hoy se ha reducido hasta el 34%. El objetivo de la cartera que dirige Roberto Bermúdez de Castro es llegar al 20% al finalizar este año. 

Una acción que viene marcada con dos convocatorias casi consecutivas. En la primera, celebrada hace dos semanas, 4.000 personas se presentaron a varios centenares de plazas de auxiliar administrativo y en la DGA prevén que la próxima semana (el 13 de julio) unas 3.000 quieran hacerse con las casi 200 plazas de administrativo que estarán «en juego». El coste de estas convocatorias, según calcula el Ejecutivo es de 18.825 euros, sobre todo por la contratación de responsables y vigilantes, sin tener en cuenta el alquiler de espacios.

Hasta la fecha, con la agrupación de las ofertas de empleo público que no se habían llegado a convocar, han salido a concurso o concurso-oposición 1.801 plazas. El bloqueo atravesado en las ofertas de 2017 a 2022 empezó a desenamarañarse hace unos meses y hoy sus efectos se empiezan a notar. El reto de la consejería es lograr, a lo largo de la legislatura, que las ofertas se anuncien y se convoquen en su mismo año natural.

En medio de todo ese ajuste, otro mayor, como es el macroconcurso que se sigue llevando a cabo. 1.070 funcionarios cambiaron de destino el pasado 1 de febrero. En la actualidad está activa una segunda fase del macroconcurso interno, en el que se movilizarán hasta 3.900 puestos de trabajo. No hay fecha aún para conocer cuándo deberán cambiar los trabajadores de puestos de trabajo, pero no será antes del mes de septiembre, por el evidente bajón administrativo del verano. 

Sin prácticas y con datos

En esa intención entre ceja y ceja de acelerar todos los procesos posibles y que la fluidez llegue hasta el ciudadano, el departamento de Hacienda y Función Pública quiere reducir a la mínima expresión el período de prácticas de los trabajadores de la Administración. En la actualidad, la media de ese tiempo de adaptación se sitúa entre los seis y los doce meses. A partir de ahora, ese período será de tan solo una semana, para que los funcionarios entren en el ritmo habitual del sector público. 

La aceleración no se da solo en la adaptación de los trabajadores, sino dentro de los propios procesos de selección. Hasta la fecha se ha desarrollado para los concursos de méritos y oposición, en la que cada aspirante rellena sus propios méritos y se cruzan los registros obtenidos para clasificar por calificación. Algo que, hasta hace poco, como admiten fuentes de Hacienda, se hacía «a viva voz» y por varios funcionarios. Con esta medida se ha reducido la burocracia, el papeleo y se ha acelerado la situación. El cuerpo de la empresa Aragonesa de Servicios Telemáticos (AST) ha sido el encargado de lanzar esta aplicación, igual que de comenzar a trabajar en otra plataforma para los procesos selectivos más amplios. 

Toda esta digitalización de la Administración local, admiten en el seno de la consejería, permitirá una nueva forma de relacionarse con el ciudadano, así como facilitar el día a día del cuerpo de funcionarios. Como lo hará también una mejora interna en el conocimiento de la propia Administración, ya que en la consejería existe la sensación de cierto «descontrol» a la hora de calificar quién forma parte del equipo, la carga de trabajo y las tareas que cada miembro de los servicios debe hacer. 

En primer lugar, Función Pública trabaja en una mejor gestión de los datos, para conocer «cómo se estaba antes y cómo se está ahora» dentro de la Administración, con la intención de trazar una línea por la que seguir en el futuro, dibujada siempre por la digitalización y la agilidad. La idea es que este control sea accesible para el cuerpo de funcionarios, de una manera muy visual y que se pueda controlar informáticamente.

Lo mismo para la evaluación de los puestos y la carga de trabajo. En la consejería ya se están teniendo reuniones con jefes y directores y se creará, dentro de cada área, una unidad encargada de valorar cuál es la cantidad de trabajo que soporta cada puesto. Serán seleccionados entre los funcionarios que ya forman parte de esos equipos, para intentar derivar procesos y mejorar la eficiencia de la Administración, y que ese impacto positivo repercuta en el día a día de las gestiones que el ciudadano debe hacer.