Resaca electoral

Los franceses respiran aliviados en Aragón tras el freno a Le Pen: "Preferimos el susto a la muerte"

Valentina, Carlos y Gregoria, tres aragoneses con ascendencia francesa, valoran positivamente el freno a la ultraderecha en las elecciones legislativas, aunque mantienen la cautela de cara al futuro

Valentina y Carlos Suso, dos aragoneses de origen francés.

Valentina y Carlos Suso, dos aragoneses de origen francés. / Servicio Especial

Alberto Arilla

Alberto Arilla

«Alivio» y «alegría». Son los dos términos que no se cansan de repetir algunos de los aragoneses con ascendencia francesa tras las elecciones legislativas del pasado domingo que, contra lo que pronosticaban las encuestas, se saldaron con la victoria del Nuevo Frente Popular (NFP) de izquierda y dejaron a la Agrupación Nacional (RN, por sus siglas en francés) de la ultraderechista Marine Le Pen en tercer lugar. Una victoria «positiva» para jóvenes como Valentina Suso, de padre y abuelos franceses y que actualmente reside en Montpellier, una ciudad eminentemente universitaria del arco mediterráneo del país galo en la que Suso estudia Ciencias de la Educación, un doble grado que en España equivaldría a Magisterio Infantil y de Primaria.

Con todo, la cautela imperaba en el mensaje de la joven aragonesa de 21 años, que aseguraba que el auge de la extrema derecha le produce «miedo». «Como futura profesora, me preocupa ver el punto al que estamos llegando como sociedad», expone, ejemplificando su sensación con una experiencia que vivió recientemente: «Hace unas semanas me encontré con dos niñas de origen marroquí que habían perdido a sus padres y buscaban ayuda. Era la tercera o cuarta persona con la que hablaban, ya que antes las habían ignorado».

Una situación que se acentúa en la parte sur del país, donde vive desde hace tres años, con varios distritos en los que la ultraderecha se ha impuesto. «Sí que es verdad que, en algunos casos, veo como se prejuzga al extranjero. Lo he visto en el bus Montpellier-Barcelona, al subirse una familia de origen magrebí, por ejemplo», narra Suso, que extiende esa experiencia incluso a su círculo más íntimo de amistades. «Tengo una amiga de Guadalupe –región de ultramar francesa, en el Caribe– que escucha comentarios por su color de piel a diario. Y es francesa», recuerda en ese sentido.

Y es que Valentina Suso es hija de Carlos Suso Pasquier, de madre francesa pero que vive en España desde hace más de 50 años. «Le Pen propone medidas muy populistas, muy golosas para la gente que está descontenta. En situaciones complicadas, el discurso contra el diferente funciona muy bien porque es el fácil», opina Suso Pasquier al respecto.

En el caso de ambos, su voto lo han llevado a cabo por internet y corresponde a la circunscripción número 5 en el extranjero, a través de la que eligen a un solo diputado que representa en la Asamblea Nacional los intereses de España, Portugal, Andorra y Mónaco. En este caso, el diputado electo fue el macronista Stephane Vojetta, que obtuvo más del 60% de los votos frente al candidato del NFP, mientras que el aspirante de la extrema derecha ni siquiera llegó a la segunda vuelta. En total, son 12 los diputados en el extranjero, dentro del particular sistema de elección de Francia.

En cualquier caso, el sistema de voto desde el extranjero es bastante «complejo» para la gente mayor, según Suso Pasquier, ya que no existe el sufragio por correo. Tanto es así que su madre no pudo emitir su voto, que funciona a través de códigos que se reenvían al teléfono móvil, ya que tampoco pudo acudir a Zaragoza, donde los franceses afincados en Aragón pueden participar presencialmente desde el colegio Molière.

Luchar desde la política

Otra de las francesas afincadas en Aragón es Gregoria Pradier, tesorera de la Asociación de Profesores de Francés de Aragón. De padre francés y familia española exiliada durante el franquismo, en 1978 Pradier regresó a España con su familia, desde donde ha vivido preocupada el devenir de los acontecimientos, especialmente en la última semana.

«He estado en contacto con mi familia casi a diario. Mi tío es emigrante español y mi tía es de origen argelino, y tengo dos primas de 23 y 24 años que sufren el racismo frecuentemente», narra Pradier sobre sus allegados, que actualmente residen al sur de París. Su diagnóstico para el futuro, tras la euforia por el freno a Le Pen, lo traslada ahora a la «lucha», representada en las carnes de sus primas. «Una de ellas me decía que ahora va a luchar, desde la política, por la libertad y por el respeto. Han sido semanas muy duras en las que ha habido mucho miedo y mucha intranquilidad», concluye Pradier.

Ahora, la responsabilidad recae en el diálogo entre formaciones de posturas muy diversas, algo nuevo para la política francesa pero que Valentina Suso resume en una frase, pensando ya en las presidenciales de 2027 a las que Le Pen llegará pisando fuerte: «Hay esperanza, ya que en un sistema de segunda vuelta, al final, votamos contra la ultraderecha pensemos lo que pensemos, porque preferimos el susto a la muerte»

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