Actualidad política

Vox tensa la cuerda y se plantea romper el Gobierno de Aragón por el reparto de los menores migrantes

Abascal redobla su amenaza y, desde Aragón, el partido asegura que sería incoherente seguir en la DGA si se accede al reparto de los menores

El ala popular del Pignatelli evita valorar, por el momento, la postura de sus socios, mientras que Moncloa presiona a Feijóo para que rompa con la ultraderecha

El vicepresidente Nolasco (Vox) conversa con Azcón en el último pleno.

El vicepresidente Nolasco (Vox) conversa con Azcón en el último pleno. / Laura Trives

Alberto Arilla

Alberto Arilla

La relativa estabilidad que el Gobierno de Aragón ha aparentado tener desde su constitución hace once meses podría estar a punto de saltar por los aires. Las fricciones entre PP y Vox en materia de inmigración son, al menos de cara a la galería, cada vez más notables. Tanto es así que este lunes, una vez más, el líder de la extrema derecha, Santiago Abascal, ha insistido e incluso ha redoblado su amenaza de «romper» los gobiernos autonómicos que ostenta junto al Partido Popular en España, entre los que se encuentra Aragón.

El motivo es el reparto de los cerca de 6.000 menores migrantes que han llegado a Canarias, donde tendrá lugar una sectorial este miércoles de cuyo resultado depende en buena medida el futuro de la DGA. Desde Aragón, fuentes del partido ultraderechista aseguran que suscriben por completo las palabras de su presidente y que, incluso, sería «incoherente» mantenerse en el Gobierno de Aragón si este accede al reparto de los menores.

En cualquier caso, desde Vox Aragón no consideran que la del miércoles sea la fecha decisiva. Es decir, como ya adelantó este diario hace diez días, los de Alejandro Nolasco, vicepresidente primero de la DGA y líder de la formación en la comunidad, no van a tomar decisiones «en caliente». Son conscientes que romper un Ejecutivo son palabras mayores y se tomarán su tiempo para decidir lo que hacen. Pese a ello, el partido sigue manteniendo que las palabras de Abascal no son un simple órdago, que van «muy en serio» y que las comunidades cogobernadas por las derechas podrían caer.

En esta hipotética y radical decisión influyen varios factores, pero el principal es, según Vox, el «incumplimiento» de los pactos de gobierno alcanzados en comunidades como la aragonesa. De hecho, a principios de año ya se llevó a cabo una comisión de seguimiento del pacto en Aragón que, según afirman desde la ultraderecha, culminó con el compromiso de no acoger más inmigrantes «ilegales», una política que desde Vox visten como «lucha contra las mafias» y la elevan al terreno de la «seguridad». Con todo, los de Nolasco señalan de puertas hacia dentro que, a tenor de las declaraciones hechas por varios dirigentes populares en los últimos días, ambos partidos hacen una «lectura distinta» de sus acuerdos.

Silencio en el PP

El presidente Jorge Azcón, por su parte, mantiene su silencio desde que hace diez días, en el último pleno de las Cortes, aseverase que Aragón cumpliría con la «legalidad» y seguiría el principio de «solidaridad», postura compartida por su vicepresidenta segunda, Mar Vaquero, en una entrevista en este diario el pasado domingo. El pasado sábado en Teruel, eso sí, cargó contra el Ejecutivo central por el tema y dijo que esperaba que no "interfiriese" en la gestión autonómica, aunque admitió que Vox y PP son "partidos distintos". Y ahora, desde el ala popular del Ejecutivo subrayan que no tienen «nada que comentar» sobre el futuro del Gobierno.

Cabe recordar que el mismo día que Azcón pronunciaba esas palabras en los pasillos de La Aljafería, el portavoz nacional del PP, Borja Sémper, decía en una entrevista en la SER que apoyarían la reforma de la ley de extranjería, acordada, por cierto, por el Gobierno central y el canario, en el que están los populares. En dicho entendimiento se establecía el cambio del artículo 35 de la norma para establecer el reparto de menores migrantes cuando una zona superase el 150% de su capacidad de acogida. Pero esa postura ha cambiado tras ser rechazada por el resto de comunidades regidas por el PP, que sí apoyan, en teoría, el reparto de los menores de Canarias. Mientras, otros líderes del partido como Miguel Tellado, portavoz popular en el Congreso, mencionan incluso que se deberían desplegar las fuerzas armadas para evitar que los cayucos salgan al mar desde sus países de origen.

Desde el Gobierno central, por su parte, ocurre todo lo contrario. En las últimas horas se han replicado los mensajes desde Moncloa en los que cambian la pelota de tejado, pasándosela de Abascal a Feijóo, al que le exigen que tome posición y «rompa» con Vox en las comunidades. Así lo han dicho, por ejemplo, la vicepresidenta María Jesús Montero o la ministra aragonesa Pilar Alegría. Esta última, directamente, ha recordado el mensaje del propio líder popular el pasado domingo, tras las legislativas francesas, en el que aseguraba que «el centro político debe unirse» contra los extremos.

Unos caracteres por los que Alegría tildaba de «cínico» a Feijóo, y exigía al PP «responsabilidad» en la sectorial de mañana. Un mensaje que, dicho sea de paso, fue retuiteado en la red social X (antes Twitter) por el propio Azcón. Y Feijóo, siguiendo el patrón que acostumbra en momentos de tensión con sus socios, obvió la reincidencia de Abascal en sus amenazas, aunque sí tuvo tiempo para atacar al Gobierno de Pedro Sánchez, al que acusó de tener «abandonadas» a las comunidades autónomas.

El partido, por tanto, cambia de sede y se trasladará por unas horas a Tenerife, aunque la dirección, como casi siempre, radica en Madrid, con Aragón expectante ante una reunión que podría hacer tambalearse los cimientos del Pignatelli. Así lo mantiene Vox. Y así lo obvia, al menos por el momento, el PP.