INFORME ANUAL DEL CESA

Aragón debe atraer más trabajadores migrantes para no lastrar su pujanza

El Consejo Económico y Social de Aragón recomienda favorecer la llegada de extranjeros y atraer mano de obra de otras comunidades para cubrir los empleos de los proyectos de inversión y los sectores en expansión

La fortaleza del mercado laboral, las exportaciones y la moderación de la inflación impulsan el crecimiento de la economía regional

El pleno del Consejo Económico y Social de Aragón (CESA) en la reunión celebrada este miércoles.

El pleno del Consejo Económico y Social de Aragón (CESA) en la reunión celebrada este miércoles.

Aragón debe favorecer la llegada de trabajadores extranjeros para no lastrar las buenas perspectivas de crecimiento de que goza la comunidad autónoma, con múltiples proyectos de inversión y sectores en expansión que requieren un elevado volumen de mano de obra. Así lo constata el Consejo Económico y Social de Aragón (CESA), que pide además "reforzar los instrumentos de acogida e integración en el mercado laboral" de quienes vengan de otros países, especialmente si no forman parte de la Unión Europea. Aboga también por la necesidad de "hacer atractivo" el territorio para atraer  a población de otras regiones.

Es una de las recomendaciones que destacan en el documento aprobado por consenso en el pleno de este órgano consultivo, formado a partes iguales por representantes de las organizaciones empresariales (CEOE y Cepyme), sindicales (UGT y CCOO) y del Ejecutivo autonómico y cuya finalidad primordial es asesorar a la DGA y a las Cortes de Aragón en cuestiones sociales, económicas y laborales. El escrito, titulada De la realidad del presente a los retos del futuro, recoge reflexiones y propuestas con el fin de mejorar el desarrollo económico y el progreso social en Aragón.

"La inmigración es necesaria para cubrir muchos puestos de trabajo del presente y del futuro", reiteró Juan García Blasco, presidente del CESA, junto a la presidenta de la Comisión de Economía del consejo, Ana Yetano, en la presentación en rueda de prensa del documento, que este año acompaña como novedad al informe económico anual elaborado por este órgano sobre la situación económica, laboral y social de Aragón en 2023.

"El CESA dice lo que debe decir, y con precisión y claridad", ha subrayado García Blasco preguntado por la visión sobre los migrantes que tiene Vox, socio de Gobierno en Aragón del PP, al tiempo que ha hecho hincapié en que la necesidad de trabajadores de otros países lo constatan tanto organizaciones empresariales como sindicales.

La industria tira del crecimiento

Entre los desafíos a los que se enfrenta la comunidad, el CESAincide en el «desequilibrio» entre la demanda y la oferta de empleo, teniendo en cuenta que hay 50.000 personas paradas en Aragón y que muchos trabajos, tanto los muy cualificados como los de menor nivel formativo, se quedan sin cubrir. Este déficit podría «llegar a frustrar» iniciativas de crecimiento o alguna implantación empresarial, advierten desde el consejo.

El también catedrático de Derecho del Trabajo de la Universidad de Zaragoza consideró necesario ahondar en las causas del problema y buscar medidas para mitigarlo, una línea en la que trabaja el Inaem (Instituto Aragonés de Empleo), que está llevando a cabo un «análisis estructural» de la población desempleada.

A pesar de ello, el CESAconsidera que las perspectivas de Aragón son positivas tras crecer un 2,7%, muy por encima de la media europea (0,4%) y dos décimas por encima de la española. Una pujanza auspiciada por el incremento de la población, la fortaleza del mercado laboral, el crecimiento de las exportaciones y la moderación de la inflación. La relajación de los precios ha supuesto, apuntó Yetano, un "cierto salvavidas" para las familias.

"La economía parece que va en la buena dirección", sentenció el presidente del CESA. El optimismo se mantiene para este 2024 «desde todos los puntos de vista» y la comunidad puede aspirar al pleno empleo a medio y largo plazo, apuntó Yetano. Eso sí, siempre con "cautelas" por las incertidumbres que persisten en el ámbito geopolítico, las políticas monetarias y cierto agotamiento del impulso postpandemia.

En el ámbito laboral, 2023 fue el tercer año de crecimiento consecutivo de la ocupación, tras la pandemia: creció el empleo (2,2%) y bajó el paro (-10,9%) hasta marcar la tercera tasa más baja entre las comunidades. La buena marcha del empleo y los efectos de la nueva regulación laboral, fruto del diálogo social, han mejorado su estabilidad, ya que tanto temporalidad como parcialidad han descendido, según destacan desde el CESA. También mejoran los datos de empleo de la población joven (22,3% de paro), aunque todavía siguen lejos de la media europea.

Por sectores económicos, el más dinámico fue con diferencia la industria manufacturera (5,6%); el sector servicios (2,7%) y el de la construcción (1,6%) ralentizaron su crecimiento anterior, mientras el sector de agricultura y ganadería continuó su descenso(-2,7%). Tanto importaciones (un 26,2% más) omo exportaciones (7,3%) alcanzaron valores históricos.

En los factores que afectan en mayor medida a la productividad, Aragón mejoró en cuanto a atracción y retención de talento (quinta omunidad autónoma española) y en cuanto a capacidad innovadora (sexta posición, pero aún por debajo de la media europea).

Menos desigualdad que la media española

En el ámbito social, Aragón mantiene una calidad de vida por encima de la media nacional. De hecho, es la cuarta comunidad con menor vulnerabilidad social y presenta un índice de desigualdad muy inferior a la media nacional. No obstante, la subida de precios repercutió desfavorablemente en la situación de los hogares, que afrontaron mayores dificultades que en 2022.

Durante 2023 creció la población aragonesa, gracias a la llegada de población extranjera, atraída por las expectativas de empleo; se amplió la tasa de cobertura del desempleo; se incrementó el esfuerzo necesario para adquirir la primera vivienda; continuó ampliándose el nivel medio de formación de los aragoneses y reduciéndose el número de jóvenes que no estudian ni trabajan; descendió el grado de satisfacción con el sistema sanitario; y se redujeron la emisión de gases de efecto invernadero del sector regulado y la superficie forestal quemada por incendios.