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Estos hechos denuncian los menores del centro de Ateca

Los residentes en la casa de acogida relatan ante la jueza de Calatayud que han sufrido golpes, amenazas, quemaduras, vejaciones sexuales y bofetadas de forma continuada en el tiempo. Además acusan al director de conocer la situación y proteger a los trabajadores detenidos.

Fachada del centro de menores clausurado en Ateca-

Fachada del centro de menores clausurado en Ateca- / EFE

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El Periódico de Aragón

Zaragoza

Labios rotos, marcas de cigarrillos, golpes y bofetadas, insultos sexuales, empujones. Esta es parte de la larga lista de abusos que dos menores del centro de acogida de Ateca han declarado ante la jueza de Calatayud tras la detención en la tarde de ayer del director de la instalación y cuatro de sus trabajadores. Por el momento han ingresado en prisión provisional sin fianza y se ha decretado el cierre provisional del espacio.

La jueza ha escuchado la declaración de los menores denunciantes y han relatado haber sufrido, junto a otros menores, tratos degradantes, físicos y psicológicos de forma constante y reiterada en el tiempo por parte de los cuatro detenidos. En concreto uno de los menores (de 16 años) relata que “le obligaron a estar de pie injustificadamente durante horas con los brazos en alto, que no ingirió alimento durante días y que llegó a defecarse encima por miedo, sin que le permitieran cambiarse ni asearse".

Otras de las menores (de 17 años) ha explicado que desde su llegada al centro en el año 2021 "la insultaban y le decían comentarios de carácter sexual acerca de su madre, la agredían injustificadamente mediante bofetadas, empujones y contenciones desproporcionadas y, le quemaban cigarrillos en los brazos y en las piernas, pudiéndose apreciar directamente por esta juzgadora que la menor tiene diversas marcas por quemaduras de cigarrillos a lo largo de sus brazos”.

A estos episodios de abuso físico se añadían otros de índole psicológica y sexual. Para la instructora, todo ello es una clara muestra “de la barbarie y de la extrema crueldad que sufrieron los menores durante un largo periodo de tiempo, viéndose absolutamente desamparados e impedidos para hablar o pedir auxilio por miedo a mayores represalias y ante el temor a no ser creídos, ya que los detenidos siempre les recriminaban que “nadie les creería” y que “no los querían ni sus familias”.

El director del centro ha sido arrestado por "una actitud de despreocupación absoluta acerca de la situación de los menores". Los dos menores han relatado que el detenido protegía laboralmente a los restantes detenidos "puesto que nunca llevó a cabo correcciones ni sanciones a los mismos, pese a las quejas del personal del centro y sus advertencias".

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