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Los efectos de la escasez

El alcalde de La Iglesuela del Cid, sobre la sequía en Teruel: "El sábado pasado eran las fiestas del pueblo y tuve que cortar el agua"

La falta de precipitaciones preocupa a los vecinos de los pueblos de Teruel, que llevan meses sin ver funcionar las fuentes de sus plazas

Escasez en la reserva de agua potable para masías, ganadería y consumo humano de Cantavieja.

Escasez en la reserva de agua potable para masías, ganadería y consumo humano de Cantavieja. / Enviado Especial

Un año más, la falta de precipitaciones ha sido un problema notable para Aragón durante 2024. Pero si ha habido una provincia que se ha visto afectada por la sequía ha sido Teruel, donde los bomberos de su Diputación Provincial (DPT) no han dejado de repartir agua potable para los vecinos y visitantes.

Uno de los grandes afectados ha sido La Iglesuela del Cid, el pueblo que más litros de agua ha recibido en estos meses. Los problemas con la sequía llegaron a esta localidad hace un año, cuando, tal y como explica su alcalde, Fernando Safont, se percataron de que el cauce del manantial que abastecía a los ciudadanos era cada vez menor. Sin embargo, solucionaron el problema al construir un pozo que, aparentemente, iba a poner fin a la escasez. Pero este arreglo fue temporal, ya que la construcción «empezó a perder caudal por la sequía y no resultó suficiente para los vecinos», relata Safont.

Ante este problema, que cada vez era más grave, desde el ayuntamiento de La Iglesuela del Cid decidieron solicitar ayuda a la Diputación Provincial de Teruel, que les comenzó a proveer de agua potable. «Gracias a ese suministro hemos ido recuperando agua y hemos ido tirando», sostiene el alcalde Safont. Sin embargo, el problema reapareció con la llegada del verano, que hizo que el pueblo se llenase de visitantes y turistas y su población aumentase de forma considerable. «Tenemos suministro de agua de un manantial de 400 metros cúbicos aproximadamente. Ahora, en agosto, tiene 30 o 40 metros cúbicos», informa.

El sector que más se ha visto afectado por la sequía ha sido el ganadero. «Tenemos una balsa de 40 millones de litros aproximadamente que suministra el agua a todos los ganaderos y que ahora está al 0%», revela Safont. Tampoco han conseguido llenar su otra balsa, que tiene una capacidad de 2 millones de litros.

La gravedad de la situación ha llevado a que el alcalde de La Iglesuela del Cid esté, como él mismo expresa, «muy preocupado». «El sábado pasado, 3 de agosto, eran las fiestas del pueblo y tuve que cortar el agua a las 17.00 horas», recuerda. Y es que, aunque desde el ayuntamiento trabajan por mejorar la situación, y a pesar de los litros de agua recibidos por la DPT, la sequía no ha dejado de preocupar a los vecinos. «Ahora hay que intentar mentalizar a la gente de que el agua es un bien escaso que no se compra con dinero, y mentalizarnos nosotros de que tenemos que hacer acopios para estar más preparados el año que viene», comenta el alcalde.

Otra de las localidades afectadas por la sequía ha sido Cantavieja. El 29 de julio, el alcalde, Ricardo Altabás, publicó el artículo de opinión "Nos morimos de sed" para denunciar la escasez. La falta de las precipitaciones les ha dejado sin agua y, según explica Altabás a este diario, en este momento sobreviven gracias al aprovisionamiento de la DPT. «La diputación provincial y los bomberos nos están abasteciendo, y entre eso y lo poco que tenemos nosotros, intentamos tirar», cuenta. Según informa, el consumo diario del pueblo está «cerca de 350.000 litros».

Altabás sostiene que esta crisis «dramática» ha generado una gran preocupación en los vecinos de su pueblo. «Es una situación desconocida e insólita para Cantavieja», relata Altabás.

Al igual que en otras localidades vecinas, la sequía también ha causado estragos en el sector primario, fundamental para Teruel. «No tenemos agua suficiente para los humanos ni tampoco para los animales», afirma Altabás . Por el momento, solo pueden «esperar a que llueva», expresa.

La comarca El Campo de Daroca, también afectada

Asimismo, la escasez se ha notado en algunos pueblos de la comarca de Campo de Daroca, como Mainar, Romanos y Badules. Aunque por el momento no se ha tenido que suministrar agua a la capital de la comarca, esta se ha solidarizado con las localidades vecinas. Según relata Miguel García, su alcalde, desde Daroca llevan «entre 50 y 60 metros cúbicos de agua al día» a las tres localidades mencionadas, y agrega que sus bombas funcionan «durante 17 horas al día». Además, con su servicio también abastecen a las «fábricas relacionadas con el sector agroalimentario», cuenta García.

Sin embargo, la situación les ha sobrepasado, y cada vez les resulta más complejo ayudar a sus vecinos. «Tenemos tres bombas de agua. La semana pasada se nos rompió una, y no nos la van a poder arreglar hasta septiembre. La otra bomba da para un bidé, así que estamos cogiendo agua de un único pozo», explica García preocupado. Por eso, solicita el apoyo del Gobierno de Aragón y de las diputaciones. «Pedimos que nos ayuden con nuestras infraestructuras para poder abastecer a vecinos y veraneantes. Tenemos que hacer un montón de obras, como construir depósitos o mejorar la captación». García sostiene que en Daroca «están muy apurados» y que la renovación de sus infraestructuras ascendería a «más de 700.000 euros». 

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