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La contracrónica del debate sobre el estado de la comunidad | Unas risas, unas copas

La larga duración del cónclave parlamentario relaja las tensiones de los diputados y regala, por breves momentos, gestos cómplices entre colores políticos y varias carcajadas

Mar Vaquero y Jorge Azcón, durante el debate sobre el estado de la comunidad, este jueves.

Mar Vaquero y Jorge Azcón, durante el debate sobre el estado de la comunidad, este jueves. / Miguel Ángel Gracia

Sergio H. Valgañón

Sergio H. Valgañón

Zaragoza

Dos horas y media de discurso del presidente fueron demasiado, nueve horas no parecieron para tanto. La segunda jornada del debate sobre el estado de la comunidad fue intensa en confrontación, ideología y, por qué no decirlo, en risas. 

La ironía de Mayte Pérez (PSOE) en su primera intervención y esa pregunta de «si todo va fe-no-me-nal», al más puro estilo Jorge Azcón, fue la ruptura necesaria para bajar las pulsaciones de un debate que, para ser segunda parte, aún fue bueno. Porque los parlamentarios optaron en muchos momentos por aprovechar las horas de convivencia más para reír que para sufrir.

Pasó cuando Azcón reveló sus copas con Borja Sémper y Santiago Abascal. Lejos de entrar en la fea estrategia de utilizar el terrorismo, una imagen de normalidad política en los bares. Una sonrisa que, para oposición y Gobierno, ha vuelto a los rostros de los consejeros desde que Vox no tiene sitio en el Pignatelli. “Antes venían con cara de comer limones, hoy sonríen”, dijo el podemista Andoni Corrales.

No sonrió tanto, no habitúa, Álvaro Sanz (IU) cuando le preguntó Azcón si estaba cómodo con Sumar. “Menea usted la cabeza”, le decía el presidente al progresista, mientras este aguantaba la risa. Sobre ellos, en la tribuna, un vigilante y protagonista Jorge Pueyo con muchos deberes autonómicos para los presupuestos generales en Madrid. Tampoco lo hizo en ningún momento Alejandro Nolasco (Vox), que tuvo tiempo de enfrentarse con casi todos, desde el escaño y desde la tribuna. 

Igual de poco conciliador, solo con el PP, fue Alberto Izquierdo (PAR), al que Teruel Existe deja “ojiplático” por las críticas a la falta de inversiones en el sur de Aragón: “Si a todo el que llega lo llevan a fiscalía”. Repartió el aragonesista también a Vox: “Se van de la consejería de Agricultura y empieza a llover”. De la mano de Azcón y a la contra de casi todos. 

No quedó tiempo para más, y menos mal. Más rápido que el primer día, las sillas quedaron vacías. Al año que viene más, debate, y menos, horas. Ojalá.

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