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Un grupo de investigadoras aragonesas rastrea 700.000 historiales para detectar sesgos de sexo las enfermedades del corazón

El grupo de trabajo busca completar las conclusiones obtenidas en su investigación sobre la falta de atención sanitaria a las aragonesas durante la pandemia

De izqda. a dcha: Sara Malo Fumanal, Isabel Aguilar Palacio, María José Rabanaque Hernández, Blanca Obón Azuara.

De izqda. a dcha: Sara Malo Fumanal, Isabel Aguilar Palacio, María José Rabanaque Hernández, Blanca Obón Azuara. / Universidad de Zaragoza

David Chic

David Chic

Zaragoza

El Grupo de Investigación en Servicios Sanitarios de Aragón (Grissa) que ha publicado sus datos sobre las diferencias en la asistencia sanitaria entre hombres y mujeres durante la pandemia del covid irá más allá en su análisis de los sesgos por género analizando enfermedades cardiovasculares a las que están expuestas las aragonesas.

La investigadora principal del grupo, María José Rabanaque, explica que seguir en la línea avanzada por su estudio del covid es necesario al haber detectado que la forma de tratar a hombres y mujeres «es muy diferente», como ya se ha evidenciado en buena parte de la literatura científica.

Por esta razón van a analizar una base de datos de 700.000 historias clínicas aragonesas (para el estudio difundido ayer contaron con 390.000 casos) con un diagnóstico de hipertensión, diabetes o dislipemia, factores de riesgo tradicionales de enfermedad cardiovascular que les permita ver diferencias a la hora de abordar los infartos de miocardio. «Sabemos que existen síntomas diferentes y se sospecha que hasta los fármacos tienen efectos diferentes», señalan.

«Las mujeres tardan mucho en dejarse atender», evidencia Rabanaque. Para el nuevo estudio se basan principalmente en datos procedentes de bases de datos administrativas y clínicas del Servicio Aragonés de Salud y pretenden conocer cuáles son los tratamientos farmacológicos que llevan los individuos con riesgos cardiacos y cómo utilizan éstos los servicios sanitarios. También se tratan de identificar desigualdades en la atención prestada desde el sistema sanitario, su efecto sobre resultados en salud, y describir los grupos de pacientes con mayores necesidades.

En este sentido la médica e investigadora zaragozana Carmen Magallón participó en 2019 en un grupo de trabajo para abordar la perspectiva de género en la medicina. Evidencia que existe todavía un gran sesgo al que se enfrentan los pacientes, a pesar de que se está avanzando mucho en la materia. «Los avances en investigación en género no se trasladan a la docencia ni a la práctica asistencial», indica.

Entre los ejemplos que detectaron durante su investigación destaca el caso de un hospital mediterráneo en el que se demostró que las pacientes de nefrología entraban más tarde en los servicios de diálisis que los hombres. Y también vieron que en las donaciones familiares de riñones había más mujeres dispuestas a la operación cuando el receptor se trataba de un hombre que en el caso contrario. «Existe un sesgo evidente asociados a los cuidados», destaca.

En otro centro analizado, en este caso del servicio de neumología de un hospital madrileño, el caso detectado tenía que ver con la detección de la bronquitis crónica. «Existen más fumadoras pasivas que fumadores pasivos, tradicionalmente las mujeres han soportado los cigarros de sus maridos, pero eso en ocasiones no se detecta en las consultas por la forma de plantear las propias preguntas para el diagnósticos», evidencia Magallón.

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