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Los alumnos del IES Goya, sobre el profesor condenado por malos tratos: "Además de la asignatura, debes impartir unos valores"

La mayoría de los estudiantes considera "inaceptable" que Luis Antonio Irzo siga dando clases

Alumnos en las puertas del IES Goya en el recreo, en una foto de archivo.

Alumnos en las puertas del IES Goya en el recreo, en una foto de archivo. / ANDREEA VORNICU

A. A. A.

Zaragoza

Los corrillos en el IES Goya ayer tenían muy presente la información sobre el profesor Luis Antonio Irzo, condenado a siete años de prisión por malos tratos a su mujer y a sus hijos. Irzo nunca llegó a pisar la prisión y ahora imparte clases de Física y Química y de Ética en este instituto zaragozano, a los alumnos de 2º y 3º de la ESO. Esto es posible porque, en su día, el juzgado conmutó la condena por un curso de formación en violencia de género y 510 días de trabajo en beneficio de la comunidad, aunque Irzo finalmente se libró abonando 1.530 euros de multa.

«No es ético ni moralmente aceptable que esté impartiendo clases», decía una alumna a este diario, en uno de esos corrillos que se forman durante el recreo. En su caso, pese a que cursa 1º de Bachiller y el caso no le afecta de forma directa, sí consideraba que «no debería estar en ningún colegio o instituto». «Lo que hizo demuestra que no tiene respeto por la gente ni por las mujeres en general. Además de impartir sus asignaturas, los profesores deben impartir unos valores», proseguía esta adolescente.

«A mí me parece una vergüenza, sinceramente», decía otro de los jóvenes, que enfatizaba: «Alguien condenado por un delito de maltrato a menores no debería poder trabajar con menores. Encima, ni siquiera ha cumplido la condena». Y es que el caso se abrió hueco entre los estudiantes cuando, hace una semana, un grupo de alumnas organizó una sentada en el recreo para condenar la continuidad de Irzo como profesor del centro.

«La vimos (la sentada), sí», dice otra de las alumnas, aunque reconoce que, hasta que la noticia saltó a los medios, no pudieron enterarse demasiado de lo que sucedía. «Es inaceptable. No es culpa del instituto, es cierto, pero los responsables deberían hacer algo para que no suceda», añadía. Por ahora, en medio de este tenso clima, en el que apenas unas pocas voces hablan de darle una «segunda oportunidad», Irzo seguirá dando clase

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