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Así impulsan la figura del cuidador desde la Fundación Rey Ardid

Hoy 5 de noviembre se celebra el Día Mundial del Cuidador, y entidades como Fundación Rey Ardid reconocen su labor dándoles visibilidad y ofreciendo formación especializada y grupos de apoyo

El día 5 de noviembre se celebra el Día del Cuidador, una fecha que reconoce esta gran labor de ayuda con las personas dependientes.

El día 5 de noviembre se celebra el Día del Cuidador, una fecha que reconoce esta gran labor de ayuda con las personas dependientes. / Fundación Rey Ardid

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Con el objetivo de reconocer la gran labor de todas aquellas personas que se dedican, de una manera profesional o familiar, al cuidado de personas en situación de dependencia, se creó el Día del Cuidador, celebrado por primera vez el 5 de noviembre de 2014. Más de diez ediciones después, hoy se conmemora este día, una fecha que sigue marcada en el calendario como una de las más importantes para todas esas entidades que dedican trabajo diario al cuidado de los demás, como por ejemplo la Fundación Rey Ardid.

Y es que en la Fundación Rey Ardid la figura del cuidador es fundamental. No solo enfocado en el cuidado de personas mayores, también en el de personas con problemas de salud mental, con sufrimiento psíquico o con cualquier tipo de discapacidad. Tanto en sus centros de mayores como en los dispositivos de salud mental o en su servicio de atención a domicilio, la calidad y profesionalidad de los cuidadores es primordial para atender de la mejor manera posible a todas las personas que lo necesiten.

Además, en Fundación Rey Ardid no solo son especialistas en el cuidado, sino que también ofrecen formación a los profesionales de este sector, a través de sus centros de formación sociosanitaria, donde además de impartir la formación en TCAE (Técnico en Cuidados Auxiliares de Enfermería), también ofrecen formaciones específicas especializadas en cuidados a personas dependientes.

Una labor imprescindible y cada vez más necesaria

En España, actualmente más de un millón de personas son dependientes y requieren la ayuda de un cuidador. Según Paula Álvarez, directora de la Residencia Rey Ardid Rosales, centro especializado en alzheimer y otras demencias, “es un día muy emotivo que reconoce una figura muy importante y cada vez más necesaria”.

En general, se trata de una labor que pasa desapercibida o a la que se le da poca visibilidad, tanto si hablamos de cuidadores profesionales como si no, debido sobre todo a que la sociedad no es consciente del gran trabajo que realizan estas personas y del sacrificio que implica. “Por ello, este es un momento para reconocerles, empoderarles y cuidarles”, añade Álvarez.

A pesar de todos los recursos para el cuidado que existen hoy en día, “las familias siguen desempeñando un papel fundamental”, cuenta Raquel Girón, psicóloga especializada en gerontología y trabajadora social. Estas realizan un papel fundamental, ya que en muchas ocasiones son las encargadas de aprender a realizar estos cuidados, como alternativa a los centros o residencias. Tanto Girón como Álvarez coinciden en que, además, sigue siendo un papel que recae habitualmente en las mujeres.

Debemos tener en cuenta que estas cuidadoras, “atienden todas las esferas de la persona”, comenta la psicóloga. “Desde la esfera física, con la alimentación y la higiene, hasta la estimulación funcional, es decir, que camine o que pueda seguir siendo autónomo en algunos aspectos”. Girón también destaca la esfera más emocional: “Que siga teniendo contacto con gente de su entorno y que siga manteniendo su mente activa”. 

Los cuidadores tienen un papel muy importante ya que se encargan de atender todas las esferas de la vida de una persona.

Los cuidadores tienen un papel muy importante ya que se encargan de atender todas las esferas de la vida de una persona. / FUNDACIÓN REY ARDID

¿Qué debe tener un buen cuidador o cuidadora?

El papel de los cuidadores es indispensable para que las personas en situación vulnerable puedan desarrollar una actividad lo más cotidiana posible. Sin embargo, a la hora de estar a cargo de ellos, se deben tener en cuenta muchos aspectos, además de poseer una serie de competencias necesarias.

Disposición y conocimientos

Juanita Constantín, responsable de formación de la Fundación Rey Ardid, asegura que para ejercer muy bien este trabajo, se necesitan sobre todo dos requisitos. “En primer lugar, la disposición es primordial para entender las necesidades y poder brindar ayuda. Se traduce en compromiso y ganas por hacer bien su trabajo y por querer que esa persona esté lo mejor posible”, explica. Sin embargo, según su experiencia, esto tiene que combinarse con una serie de competencias prácticas y teóricas. Saber medir las constantes vitales, tener nociones sobre la alimentación adecuada del usuario o cómo generar una movilización efectiva, son algunas de ellas. “Es una mezcla entre conocimientos y disposición por hacerlo bien”, explica Constantín.

Empatía, compromiso y responsabilidad

Desde la perspectiva de Paula Álvarez, también añade otros valores tan importantes como la empatía, para saber ponerse en el lugar de la persona con la que estás tratando, así como compromiso con el trabajo que realizas y responsabilidad para no perder de vista la importancia que tiene tratar adecuadamente a estas personas. “Debemos enfocarlo no como una obligación, si no como una forma justa de seguir haciendo sociedad”, aclara. 

La empatía, el compromiso y la responsabilidad son características imprescindibles en la figura del cuidador.

La empatía, el compromiso y la responsabilidad son características imprescindibles en la figura del cuidador. / FUNDACIÓN REY ARDID

No olvidarse de uno mismo

A todo esto, Girón añade que lo fundamental es que el cuidador “no se olvide de sí mismo, aunque es lo más difícil”. La psicóloga explica que, estas figuras, para cuidar a la otra persona siempre se desviven, pero que en muchas ocasiones no guardan nada de tiempo ni energía para estar bien ellos mismos. “Esto es muy difícil, porque además cada vez vivimos más años y se vuelven situaciones de larga duración, por lo que deben guardar energía y ser conscientes de sus propias necesidades”, expresa.

La Fundación Rey Ardid impulsa la formación en cuidados

Desde Fundación Rey Ardid creen firmemente que la formación es un aspecto fundamental en este ámbito, ya que sus centros de formación suponen espacios de solidez y de mayor cualificación para poder hacer un excelente servicio. “Por esa razón cada vez estamos apostando más por acciones como formación profesional, certificados de profesionalidad, cursos de cualificación, etc.” expone la responsable de formación.

Valor diferencial

Desde la formación en auxiliar de enfermería, hasta otro tipo de titulaciones más específicas, como la formación especializada en alzheimer. Lo que diferencia a la Fundación Rey Ardid de otros centros es principalmente que su labor “nace de la necesidad de formar a sus propios usuarios”. Su experiencia tratando con estas personas ha hecho que sean capaces de generar una formación “mucho más práctica y mucho más inclusiva”. Además, poseen sus propios centros, el Centro de Formación Profesional Valle de Tena y el Centro de Formación Profesional Rey Ardid

Fundación Rey Ardid cuenta con sus propios centros de formación.

Fundación Rey Ardid cuenta con sus propios centros de formación. / FUNDACIÓN REY ARDID

Formación emocional

Otro de los aspectos que tratan desde la Fundación Rey Ardid es la carga emocional que implica cuidar de una persona dependiente, ya que “trabajan con personas y estas tienen días buenos y días malos e incluso muchas veces lidian con problemas psicológicos”, señala Constantín. Por ello, el cuidador, en su parte psicológica es donde más debe estar “blindado y protegido” para no involucrarse. Para ello, también cuentan con cualificación en cursos menores, en las por ejemplo les enseñan a sobreponerse al impacto que tienen ciertas situaciones, como acompañar a una persona con una enfermedad degenerativa.

Otras iniciativas: Grupos de apoyo

Como una labor que sigue estando invisibilizada, desde centros como los de la Fundación Rey Ardid también se promueven iniciativas y talleres que tratan de reconocer el trabajo de los cuidadores y ayudarlos. Este es el caso, por ejemplo, de los grupos de apoyo psicológico, donde además de compartir sus vivencias con personas que se encuentran en su misma situación, “se les da herramientas no solo para el enfoque asistencial sino también para el emocional y de acompañamiento”, informa Álvarez. 

Debemos reconocer la gran importancia que tiene la figura del cuidador o cuidadora en nuestra sociedad.

Debemos reconocer la gran importancia que tiene la figura del cuidador o cuidadora en nuestra sociedad. / FUNDACIÓN REY ARDID

Raquel Girón destaca también los grupos de ayuda mutua, donde se les da orientación, se les cuida y se reivindica que no debemos olvidarnos de ellos. Durante todo el año, ofrecen también jornadas y webinars sobre temas que contribuyen a la especialización, y charlas informativas en centros residenciales. Además, cuentan con el Programa Apoyo Psicosocial a Cuidadores, un proyecto de interés social cofinanciado por el Gobierno de Aragón al que estas figuras pueden recurrir para acceder a un tratamiento psicológico de apoyo emocional de forma individualizada.

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