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Gastronomía

Toño Rodríguez, de La Era de los Nogales, nueva estrella Michelin en Aragón: “Vamos a intentar ir por más”

El multipremiado cocinero suma la estrella Michelin a su colección con la vista puesta en conseguir la segunda en el futuro

El chef Toño Rodríguez en su restaurante de Sardas.

El chef Toño Rodríguez en su restaurante de Sardas. / EL PERIÓDICO

Zaragoza

El chef Toño Rodríguez está en un momento dulce. Después de capitanear a la selección española en las Olimpiadas Culinarias y acaparar reconocimientos y méritos como un Sol Repsol, ser elegido mejor cocinero del año y que su restaurante, La Era de los Nogales, lo sea de Aragón, ahora cierra 2024 con una estrella Michelin. Sin embargo, no se conforma con eso y avisa: “Ya se lo he transmitido a mi equipo, que esto no va a quedar así, vamos a ir a intentar ir por más”.

De su inclusión en la guía, afirma que la vivió “con alivio y felicidad”. “Es un reconocimiento que llevamos buscando ya tiempo y por el que he apostado mucho con mi socio y todo el equipo de La Era de los Nogales”, indica.

Bajo su punto de vista, la distinción no será solo positiva para su negocio, sino también para todo el entorno alrededor del restaurante, ubicado en el municipio de Sardas (Alto Gállego). “Que una guía como la Michelin se fije en ti y te dé una estrella es bueno para todo, no solo para nosotros, sino para la zona”, juzga.

En ese sentido, señala que, afortunadamente, su restaurante se llena “prácticamente todos los días”, pero la estrella servirá ahora “para que venga más gente de fuera”. “Mucho turismo extranjero se mueve por la guía Michelin”, apostilla.

Esa llegada del distintivo de la marca francesa es “como un sueño hecho realidad” para Rodríguez, pues se trataba del “siguiente reto” en su lista para un año que “ha sido maravilloso”. No obstante, su espíritu competitivo hace que la meta ya esté puesta en lograr una segunda estrella. “Somos muy competitivos y queremos más”, afirma sobre un logro para el que planea ir “poco a poco”. “Es difícil de conseguir”, advierte.

Más allá de reconocimientos internacionales, no olvida sus raíces y el peso que han tenido en su cocina. Formado en la escuela de hostelería San Lorenzo de Huesca, considera que estos centros “son la base de la cocina” y de la que se surten los profesionales. Por ello, afirma que los reconocimientos que ahora está logrando el territorio son “el fruto de un trabajo bien hecho desde las escuelas, de eso no hay duda”.

Y, como los centros de enseñanza, también reivindica la tradición de la zona: “Hay referentes que nos han marcado el camino y nosotros lo seguimos y le damos nuestra vuelta; como mi madre me ha enseñado a guisar, esa tradición la amoldo a mi manera de trabajar y de ver la cocina”, concluye.

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