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UN PROYECTO ESTRATÉGICO PARA ARAGÓN

¿Por qué Zaragoza acogerá la gigafactoría de Stellantis y CATL?

Estas son las bazas por las que se ha sido elegido a Figueruelas como emplazamiento para este milmillonario proyecto

El taller de montaje de baterías de la planta automovilística de Stellantis en Figueruelas.

El taller de montaje de baterías de la planta automovilística de Stellantis en Figueruelas. / JAIME GALINDO

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Zaragoza

Aunque era un anuncio esperado, la confirmación este martes de que Stellantis y CATL instalarán una gigafactoría de baterías junto a la fábrica de coches de Figueruelas (Zaragoza) tiene una enorme trascendencia para toda la industria del automóvil, tanto en Aragón como en el conjunto de España. No es un regalo caído del cielo. Hay motivos objetivos y cualitativos que explican que esta haya sido la ubicación elegida para levantar un proyecto valorado en 4.100 millones de euros de inversión y que generará en torno a 3.000 empleos directos.

El gigante automovilístico, al que pertenecen conocidas marcas como Opel, Citroën, Peugeot o Fiat, y el líder indiscutible en la fabricación de estos sistemas de almacenamiento de energía, con una cuota de mercados que ronda el 40% a nivel mundial, han fraguado su alianza en la tierra del 'polvo, niebla, viento y sol' que cantaba José Antonio Labordeta.

Esos recursos naturales que atesora este territorio son precisamente algunos de los ingredientes principales que requiere este tipo de industria, como una ingente capacidad de generación de energías renovables y una amplía disponibilidad de espacio.

Se trata de la tercera gigafactoría que se presenta en firme en España, donde ya están en desarrollo en diferentes fases la planta de Volkswagen en Sagunto y la de Envision en Extremadura. La factoría marcará un antes y un después para la comunidad aragonesa al blindar el futuro de un sector estratégico de su economía.

Ha sido también a la tercera cuando ha ido la vencida. La comunidad aragonesa llevaba tiempo invocando ese refrán para lograr captar la ansiada gigafactoría tras los dos intentos fallidos, uno con Seat-Volkswagen y otro con Tata Motors, proyectos que por diferentes razones acabaron en otros destinos.

Todas las piezas del puzzle han encajado para que esta inversión tome cuerpo y pueda desplegarse en los próximos años sobre los suelos que la propia planta automovilística de Figueruelas, donde los inversores vieron claro desde el principio que era el lugar más idóneo para levantar esta gran instalación.

El filón de la energía

Una de las mayores bazas que han jugado a favor de Aragón está en el enorme potencial para la producción energías renovables que tiene esta tierra, un factor al que dan un alto valor los promotores de una industria que es electrointensivas.

La propia factoría zaragozana de Stellantis es una clara muestra de ello, cuenta con un sistema de autoconsumo híbrido (fotovoltaico y eólico) que ya cubre casi la mitad de su consumo. Gracias a ello, Figueruelas es hoy un referente en la automoción española y europea por contar con el mayor grado de autonomía energética, un anticipo de lo que puede hacerse con la gigafactoría.

En esa línea trabajan los promotores de la inversión, que hace ya tiempo que viene preparando el terreno energético para el éxito del proyecto. La compañía china CGE, filial de CATL, firmó en mayo de este año un acuerdo con la aragonesa Forestalia para invertir 1.000 millones en la creación del mayor sistema de autoconsumo industrial de España, una señal inequívoca de que el proyecto ya andaba viento en popa.

Por su parte, Stellantis solicitó en abril ampliar en 300 MW la capacidad de conexión a la red de transporte eléctrico en el nudo Entrerrios, próximo a la planta automovilística.

Suelo disponible

La nueva fábrica de baterías se ubicará en una extensa parcela anexa a la fábrica de automóviles de Stellantis en Figueruelas. Los suelos son de su propiedad desde el año 1982, cuando Ibercaja adquirió cerca de 400 hectáreas en la localidad zaragozana que después vendió a la General Motors. "Me costó dos años comprarlas a 160 parcelistas de Iryda (Instituto Nacional de Reforma y Desarrollo Agrario)", revelaba el banquero Joaquín Abós en una entrevista con este diario, exsubdirector de la entidad financiera aragonesa.

Ubicación estratégica

La localización de la planta de Figueruelas, a los pies de la autovía A-68 y con salida natural hacia los principales polos industriales del país, es otra de las razones de peso para apostar por este emplazamiento.

La gigafactoría está llamada a producir las celdas que nutrirán las baterías de vehículos eléctricos fabricados en otras plantas españolas y europeas, lo que la obliga a situarse en un lugar con alta capacidad logística.

A todas estas bazas se suma la especialización del territorio en la industria del automóvil, lo que hace que cuente con un dinámico ecosistema de proveedores y talento para responder a la necesidades de un proyecto de esta envergadura. Todo ello en un entorno caracterizado por la paz social y política, lo que también ha ayudado a llevar a buen puerto el proyecto.

Cronología del proyecto

Hace ya tiempo que Zaragoza tiene la aspiración de acoger la producción de baterías de la compañía automovilística, que como heredera de Opel lleva asentada en este territorio más de 40 años de historia. Hasta hace poco más de un año y medio, esa posibilidad se barruntaba lejana, ya que Stellantis había dado prioridad a las tres plantas de este tipo que ya ha adjudicado en Europa (Francia, Alemania e Italia).

Todo era así hasta abril de 2023, cuando el entonces CEO de Stellantis, Carlos Tavares -que ha dejado el cargo hace dos semanas- soltó una noticia bomba: Portugal o España acogerían la cuarta gigafactoría de la compañía en el Viejo Continente. Y así lo dejó caer también la entonces vicepresidenta del Gobierno, Nadia Calviño, en plena campaña electoral, cuando en una entrevista con este diario aseguró que "Aragón tiene que ir a por todo, a por todas las oportunidades, y no centrarse solo en una", en referencia a no perder la fe tras los batacazos de Tata y Volkswagen.

Las declaraciones las lanzó en una visita a la factoría de Mangualde (Portugal). Pocos meses después se supoe que Zaragoza era la favorita para llevarse esta prometedora instalación. La otra candidata sería Galicia, hogar de la principal fábrica de coches del país y la que más produce de Stellantis, pero sus opciones eran reducidas.

Las cábalas se confirmaron a finales del año pasado en la convocatoria de baterías del Perte VEC II (Vehículo Eléctrico y Conectado), donde la compañía se hizo con 55,9 millones para el proyecto zaragozano, entonces denominado Antares.

La cuantía de las ayudas fue considerada muy insuficiente para la compañía, que mantuvo un tira y afloja con el Ministerio de Industria para lograr un mayor apoyo público, algo que fue consiguiendo en las sucesivas convocatorias del Perte VEC, en las que ha logrado adjudicarse cerca de 200 millones en subvenciones.

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