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Afectados por Muface: "Tengo ya un documento para pasarme a la Seguridad Social"

Felipe Ruiz Gascón, mutualista de DKV a través de Muface, ha compartido su testimonio en la protesta de este miércoles por la mañana en Zaragoza

El aragonés Felipe Ruiz, asegurado con DKV, este miércoles por la mañana en la protesta por la crisis de Muface en Zaragoza.

El aragonés Felipe Ruiz, asegurado con DKV, este miércoles por la mañana en la protesta por la crisis de Muface en Zaragoza. / Miguel Ángel Gracia

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Mira la pantalla del móvil a la espera de recibir una notificación médica que no le llega. La ausencia de mensajes le hace devolverlo a su bolsillo. Al cabo de un tiempo, sus ojos vuelven a la pantalla. No hay novedades en este sentido. Y repite la dinámica, una y otra vez. Es el bucle que el aragonés Felipe Ruiz Gascón, mutualista ya jubilado, ha repetido varias veces desde que estalló la crisis de Muface. Está pendiente de que le realicen un TAC cardiaco porque tiene un aneurisma de aorta, pero requiere de una autorización de su aseguradora que todavía no le ha llegado, lo que le llevó a sumarse a la concentración organizada este miércoles en las puertas de la sede de DKV de Zaragoza. A lo largo de la jornada, los funcionarios han celebrado protestas en las tres provincias de Aragón.

Gascón fue médico de prisiones y hace años que está jubilado. Sin embargo, mantiene su seguro sanitario con DKV a través de Muface y ahora vive una situación crítica. «Tengo unos milímetros y estoy para que se rompa», explica refiriéndose a su aneurisma de aorta. Esta consiste en una dilatación que produce una debilidad en la pared de la aorta, la arteria principal que lleva sangre oxigenada al cuerpo. 

Su sensación es la de estar «en un limbo» porque, aunque este miércoles le ha llegado un mensaje en el que le daban cita para su TAC cardiaco, le demandan una autorización de su aseguradora que todavía no ha recibido. Según explica Mónica de Cristóbal, vicepresidenta de Csif Aragón, la cuestión está en que los funcionarios de Muface que cuentan con un seguro sanitario privado necesitan que sus respectivas entidades autoricen cualquier prueba o intervención que se les tenga que hacer. Esto quiere decir que, cuando el paciente recibe una indicación de un facultativo -en el caso de Gascón, un TAC cardiaco-, las aseguradoras deben emitir una autorización que «supervise» esa decisión.

El problema llega porque ahora, con la amenaza del final de Muface, todos los funcionarios están solicitando pruebas para comprobar su estado de salud, como análisis de sangre o revisiones médicas entre otras. Según informa de Cristóbal, los permisos demandados son tantos que las entidades han «colapsado» y no pueden responder a todas las solicitudes. 

El trabajo de las aseguradoras ahora es priorizar las solicitudes de autorizaciones para las intervenciones más urgentes y dejar a un lado otras demandas de menor premura. Y Gascón, hasta que no reciba la suya, no podrá confirmar la cita para el TAC. «Esto es demasiado», subraya.

El aragonés comenta que realizó la solicitud el mes pasado, después de que lo visitara su cardióloga de DKV. «Ahí se ha quedado. Te llamo, te llamo, pero aquí estamos esperando», apunta con desasosiego. La espera de esa llamada que parece no llegar le hace sentir un ‘run run’ constante en su cabeza que no consigue eliminar. «Si se rompe, se rompe», indica.

Sindicatos y funcionarios en la protesta de este miércoles en la sede de DKV de Zaragoza por la crisis de Muface.

Los funcionarios protestan en la sede de DKV de Zaragoza por la crisis de Muface. / Miguel Ángel Gracia

Gascón está «muy contento» con su cardióloga de DKV, pero confiesa que tanto ella, profesional sanitaria, como él, paciente, están «con las manos atadas». Por eso baraja entre sus opciones la posibilidad de dar el salto a la Seguridad Social, un paso que confirma que no le importaría dar aunque todavía no se haya cambiado. «Tengo ya un papel para pasarme a la Seguridad Social en Muface, pero tampoco sabían como iba a funcionar», cuenta refiriéndose a sus compañeros funcionarios de Muface.

Y es que es precisamente esta situación de incertidumbre la que complicar tomar decisiones. También desde su entorno sanitario y familiar expresan sus opiniones. «Me dicen que, tal como está, igual me convendría aguantar un poco más en lo privado», apunta.

Pero aunque las dudas están presentes, por las opciones de Gascón no pasa la de la inacción. Es por eso por lo que ayer planeaba acudir, una vez finalizara la concentración por la crisis de Muface en Zaragoza, a ver cuánto valía el TAC, si le guardaban la fecha para su cita a pesar de no tener todavía la autorización y si todo ello «valía la pena».

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