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IMPACTO MUNDIAL

El fenómeno del Ecce Homo: "13 años después siguen viniendo turistas a Borja"

En 2012, Cecilia Giménez llevó a cabo un intento fallido de restauración que se hizo viral y que todavía 13 años después sigue dejando un rédito positivo en la localidad zaragozana

Cecilia, la autora de la restauración del Ecce Homo.

Cecilia, la autora de la restauración del Ecce Homo. / TONI GALÁN / EFE

Zaragoza

El curioso caso de las pinturas de las lonjas en la iglesia de San Miguel de Latre, perteneciente al municipio oscense de Caldearenas, está alcanzando cierta viralidad a nivel nacional. Entre las estampas, que no contaban con la autorización por parte del Obispado de Jaca y que en un principio no habían dejado nada contentos a los habitantes del municipio, destaca una imagen de San Matías que parece ser un autorretrato de Eduardo Lacasta, el vecino que planteó la actuación, un empresario condenado por un fraude millonario a través de su empresa Fincas Atlanta. Este caso ha recordado a uno de los sucesos más virales y humorísticos ocurridos en la comunidad aragonesa en los últimos tiempos: el Ecce Homo de Borja.

En 2012, Cecilia Giménez, vecina de 81 años de la localidad zaragozana, decidió llevar a cabo la restauración de una pequeña obra mural del Ecce Homo que estaba situada en el santuario de Misericordia de Borja. Su afición a la pintura y su devoción religiosa fue lo que le motivó a arreglar una pieza que había sufrido el desgaste del tiempo. Sin embargo, Cecilia no disponía de los conocimientos técnicos necesarios para llevar a cabo la actuación, lo que hizo que el resultado obtenido no fuera ni mucho menos el esperado. Muy pronto, esta restauración tuvo un gran impacto mundial y se acabó convirtiendo en un fenómeno turístico que después de 14 años sigue latente en Borja.

Evolución de la pintura.

Evolución de la pintura. / EL PERIÓDICO

"Más de 162.000 personas han pasado por la iglesia del santuario desde lo ocurrido", comenta Eduardo Arilla, alcalde de Borja. El impacto inicial fue muy importante y el Ecce Homo se convirtió en un fenómeno social que hizo posible que Borja explotara a nivel turístico. Y es que aquel curioso caso supuso "un empuje para que todo el mundo visitara todo el patrimonio de la zona y no solo el Ecce Homo", apunta el primer edil. Así, la curiosa obra ayudó a Borja a aparecer en los mapas y a que colaborara con un fin social, pues todos los ingresos obtenidos son donados a personas sin recursos para que estas puedan instalarse en sus residencias.

Según el propio Arilla, después de 13 años desde la fallida restauración de Cecilia, unas 10.000 personas siguen acudiendo al santuario de Borja para ver el Ecce Homo cada año, una cifra que permite entender cómo algo que en un principio puede verse como negativo y avergonzante, se puede convertir en un estímulo para que los turistas visiten la zona y la localidad sea conocida en el mundo entero. "Lo que ocurrió con el 'Ecce Homo' fue una de las mejores campañas publicitarias que pudo haber para Borja. Aunque hubo polémica por destrozar una pintura histórica de Elías García, ha pasado a ser un icono pop mundial que hace que nos visiten desde más de 50 países distintos", explica Arilla.

La comparación con Caldearenas

El alcalde de Borja está al tanto de lo ocurrido con las pinturas en la iglesia de Latre de Caldearenas y aunque admite cierto paralelismo con lo que sucedió en la localidad zaragozana, considera que los casos son muy distintos en el apartado de la actuación. "Cuando Cecilia decidió intentar restaurar la pintura del santuario, quiso hacerlo de buen corazón pero se le fue de las manos. Eso no es lo que ha ocurrido en Caldearenas", señala el alcalde.

Arilla no recomienda a Caldearenas promover sus pinturas para potenciar el turismo de la zona y apunta más bien a seguir el modelo de Borja para atraer visitantes. "Nosotros lo que hicimos fue intentar conseguir, a partir del fenómeno social del Ecce Homo, que la gente viera también el resto de patrimonio del municipio, pero no hicimos una promoción de la pintura como tal", aclara. Entiende las comparaciones con Borja cuando ocurre una situación curiosa donde la pintura se mezcla con lo religioso, pero opina que "cada hecho tiene su peculiaridad".

El tiempo dirá si la historia se repite en la iglesia de Latre y sus pinturas. Visto lo ocurrido en Borja, donde después de más de una década miles de curiosos visitan el municipio, los vecinos de Caldearenas esperan decisiones para saber si su localidad acaba apareciendo en todas las portadas.

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