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Aragón inicia tres nuevos proyectos dirigidos a mejorar la calidad de vida y el diagnóstico de los niños con cáncer

En la comunidad se realizan entre 35 y 40 nuevos diagnósticos de cáncer infantil al año

Los investigadores en la presentación de los proyectos contra el cáncer infantil, este jueves, en el Instituto de Investigación en Ingeniería de Aragón.

Los investigadores en la presentación de los proyectos contra el cáncer infantil, este jueves, en el Instituto de Investigación en Ingeniería de Aragón. / Josema Molina

Zaragoza

En Aragón se diagnostican entre 35 y 40 nuevos casos de cáncer infantil cada año y, en España, los casos de menores afectados por esta enfermedad ya rondan los 1.600. Con el objetivo de mejorar la calidad de vida de los pacientes más pequeños y de sus familias, la Cátedra Aspanoa de la Universidad de Zaragoza ha concedido ayudas por valor de 16.000 euros a tres nuevos proyectos que, en colaboración con el Instituto de Investigación en Ingeniería de Aragón (I3A), se centran en el neuroblastoma, en identificar células tumorales a través de biosensores y en el desarrollo de aplicaciones tecnológicas para facilitar que los niños que han pasado por un proceso oncológico realicen ejercicio físico.

La cátedra se engloba dentro del proyecto Impulso con Aspanoa, que este jueves ha presentado el presidente de Aspanoa, Juan Carlos Acín, junto a la directora de la cátedra, María Ángeles Pérez. Según ha explicado Acín, con la cátedra se da "un primer impulso" económico a proyectos que buscan mejorar "tanto la supervivencia como la calidad de vida de todos los niños y sus familias". Y es que, según ha sostenido, "el cáncer infantil no es el foco de las farmacéuticas" en las investigaciones de cáncer pediátrico respecto al cáncer de adultos.

Tres proyectos de investigación

Así, los tres planes se dirigen no solo a mejorar la supervivencia, sino también ta disminuir las secuelas que sufren los niños que sobreviven. Por un lado, y más centrado en el primer punto -reducir las posibilidades de muerte-, José Manuel García Aznar, investigador del I3A, coordina el proyecto 'Estrategias para el tratamiento de niños con neuroblastoma de alto riesgo mediante inmunoterapia CAR-T'. Se trata de un "proyecto multidisciplinar" en el que también colaboran Diego Sánchez Martínez, del IIS Aragón, y Ainara González, doctora del hospital Infantil de Zaragoza.

El neuoroblastoma es el tumor sólido extracraneal más frecuente en niños, responsable del 11% de todas las muertes por cáncer en la población pediátrica. Según ha explicado García, su proyecto busca "crear una plataforma multidisciplinar de trabajo in vitro para evaluar diferentes estrategias basadas en las nuevas inmunoterapias CAR-T que permitan tratamientos personalizados en cáncer infantil". Esta terapia ya se aplica en niños con leucemia y ahora se quiere probar en el laboratorio si también es eficaz con el neuroblastoma.

El segundo proyecto beneficiario de la cátedra es el coordinado por Arantxa Otín en colaboraciónn con un grupo del País Vasco liderado por Senentxu Lanceros. Denominado 'Microbiosens-Desarrollo y aplicación de biosensores para la evaluación del potencial maligno de células tumorales', Otín ha señalado que el plan consiste en "diseñar biosensores que permitan detectar biomarcadores", ya que la identificación de estos es una herramienta que no invasiva que "permite controlar la evolución e incluso poder identificar tratamientos más específicos para cada uno de los tumores".

La importancia del ejercicio físico

El tercero es, como ha indicado Pérez, "más aplicado" y se centra en el segundo punto, es decir, en reducir las secuelas de los supervivientes al cáncer infantil. Lo coordinan Natalia Ayuso, Vanesa Ballester y Raquel Trillo y se denomina 'Fomento y supervisión de la actividad física para pacientes de cáncer infantil'. Ballester ha indicado que "a veces nos centramos en la supervivencia y no en la calidad de vida de los supervivientes", y ha recordado que 8 de cada 10 niños no fallecen de cáncer y un 70% de los que lo superan pueden presentar secuelas.

Ballester ha explicado que los niños supervivientes "tienen más probabilidades de tener complicaciones a lo largo de su vida adulta" a raíz de los tratamientos oncológicos recibidos. Con el objetivo de reducirlas al máximo, y tras haber comprobado que el ejercicio físico es una herramienta para "probada, eficaz y segura para trabajar en el entorno oncológico", este tercer proyecto busca, en palabras de Ayuso, "prescribir y monitorizar por profesionales esa actividad física que se adapte lo más posible al niño o niña en el ámbito extrahospitalario", ya que es la manera de conseguir una mayor adherencia.

Es precisamente este punto, el de incentivar el deporte fuera del entorno hospitalario, el que marca la diferencia respecto a otros proyectos que se basan en introducir la actividad física en el hospital. Porque, además, y según ha sostenido Ballester, "el ejercicio sirve también para prevenir que se puedan generar otros tipos de cáncer". 

La otra novedad de este tercer proyecto es que busca crecer con el apoyo de estudiantes de la Universidad de Zaragoza y de la San Jorge que, a través de sus Trabajos Fin de Grado (TFG) y Fin de Máster (TFM), puedan desarrollar junto a las investigadoras las aplicaciones y conseguir la motivación de los niños para que adquieran el hábito de realizar ejercicio.

Los fondos establecidos para los proyectos tienen el plazo de un año, pero los tres proyectos persiguen poder continuar durante más tiempo con sus investigaciones.

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