El roscón de San Valero llega a Casa de Amparo: "No suelo tomar dulce para no engordarme, pero una vez al año..."
Decenas de usuarios de la residencia de mayores disfrutan de una porción del dulce tradicional gracias al reparto que cada año organiza EL PERIÓDICO DE ARAGÓN

En imágenes | EL PERIÓDICO DE ARAGÓN reparte roscón en la Casa Amparo / Josema Molina
Es habitual escuchar que el postre, como el saber, no ocupa lugar. Lo saben bien en Casa Amparo, a dónde también este San Valero ha llegado el reparto de roscón que cada año organiza EL PERIÓDICO DE ARAGÓN para celebrar el patrón de Zaragoza. Y es que la jornada del 29 de enero ya se ha convertido en una tradición para muchos de ellos.
A las 13.00 horas, los usuarios se preparaban para la hora de la comida. Sentadas en un banco de la entrada de la residencia esperaban Carmen y Luisa, que sospechaban que este San Valero también tednrían como postre una porción de roscón. “Es que ya trajeron el año pasado”, ha recordado Luisa, quien el día del patrón hace se permite hacer una excepción a su dieta: “Yo no suelo tomar dulce, y no porque no me guste, sino porque no quiero engordarme. Pero hoy comeré, como el día de Reyes Magos. Una vez al año…”.
Algo parecido le pasa a Mariano Calvo, que es diabético y muy laminero. “Cuando como algo con azúcar, primero miro por la ventana para ver si pasa el médico y me ve”, ha dicho entre risas. Él también ha decidido romper su rutina habitual para disfrutar de un trozo de este clásico dulce en honor al patrón. “Gracias por el detalle”, ha expresado con una sonrisa.
En una mesa cercana, Celia, Carmen y Herminia también esperaban a que llegara la hora de la comida. “Yo no tengo ni azúcar ni nada”, ha afirmado contenta Carmen. A sus palabras se han añadido las de Celia, que ha afirmado que esperaban recibir roscón este San Valero: “Lo leí en EL PERIÓDICO, que iban a traernos roscón a Casa de Amparo y también a El Refugio y al Comedor del Carmen”.
Diez minutos después, algunos de los usuarios empezaban a comer su plato de sopa en el comedor. José Joaquín compartía mesa con otro compañero y, mientras le servían otro tazón, ha contado que él era muy “fiel” al reparto de roscón que cada año organiza EL PERIÓDICO en la plaza del Pilar. “Iba todos los años, porque luego iba a la misa y era muy bonito todo. Estaba también el Tragachicos… Todo eso lo he vivido mucho, claro, cuando podía ir”, ha expresado. De un tiempo a esta parte, celebra el patrón de Zaragoza en Casa de Amparo. Siempre, eso sí, acompañado del dulce tradicional.
En la mesa de al lado charlaban María Pilar, Juana y María. María Pilar, veterana en Casa de Amparo, le ha explicado a Juana que el reparto del roscón es ya una tradición. “Llevo cinco años y siempre traen”, ha contado. Y Juana, que este año ha pasado su primer San Valero en la residencia, ha indicado que ella cumple el refrán de ‘San Valero, rosconero’ y come una porción todos los años. “Tomaba en casa con mis niños y hoy aquí con mis compañeras”, ha añadido. Aunque no ha podido asistir al reparto de la plaza del Pilar, lo ha seguido por televisión. “He visto a la alcaldesa de Zaragoza que ha dicho que este año también han dado chocolate”, ha indicado mientras la boca se le hacía agua.
También Julio esperaba con ansia la llegada del postre. “Si por mi fuera, me comería uno entero”, ha afirmado entre risas. Y es que todavía tener que hacer frente a un plato de sopa y una porción de pan antes de que llegara el dulce.
Ha sido sobre las 13.50 horas cuando ha llegado el mejor momento para los lamineros: un trozo de roscón para terminar de llenar el estómago. En el comedor de la planta baja, y con el sabor de la nata todavía en la boca, Consuelo Ruiz ha confirmado que estaba “muy muy bueno”. A su lado, su compañera de mesa asentía con la cabeza para confirmar las palabras de su amiga.
Y más dulce. Jesús, Antonio y Mari Carmen compartían mesa y, mientras estos dos últimos disfrutaban del dulce, Jesús ha protestado por no tener su porción. “Es que me atraganto y dicen que esto no lo puedo comer”, ha contado molesto por no poder disfrutar de un trozo de roscón. Enfrente de él, Antonio dividía su trozo para comerlo por partes: por un lado la masa, por otro la nata.
Formas y formas de dar un toque dulce al día del patrón de Zaragoza y culminar con un trozo de roscón que, como el saber, no ocupa lugar.
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